Leer y orar: “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz con los que de corazón puro invocan al Señor.” (2 Ti 2:22)
Después de estudiar todos los libros de la Biblia por muchos años, comenzamos a ver la revelación general de la Biblia respecto a la economía neotestamentaria de Dios. Por medio de la Palabra, el Señor nos mostró que en esta economía el Dios Triuno se hizo hombre en el Hijo. Esto significa que la realización de esta economía comenzó con la encarnación. Por medio de la vida humana, muerte, resurrección y ascensión de Cristo, se llevaron a cabo todas las cosas necesarias para cumplir la economía divina.
Después de insuflar el Espíritu en los discípulos esencialmente (Jn 20:22), el Señor, en ascensión, derramó el Espíritu sobre Su Cuerpo económicamente (Hch 2:17). Este derramamiento del Espíritu fue la consumación de la realización de la economía neotestamentaria de Dios. Ahora, el Dios Triuno, como el Espíritu procesado todo-inclusivo, está en Sus escogidos, sobre ellos y con ellos, llevando a cabo Su economía.
El Señor se propaga infundiéndose en los creyentes para hacerlos miembros vivos de Su Cuerpo universal como Su vaso corporativo para Su expresión. Hoy, este vaso corporativo se expresa en varias ciudades como iglesias, y todas ellas son candelabros que brillan en esta era de tinieblas. Finalmente, todas culminarán en la Nueva Jerusalén, la consumación final y máxima del mover de Dios en Su economía neotestamentaria.
El punto crucial de la economía neotestamentaria de Dios es el Cristo todo-inclusivo como nuestra vida, nuestra persona y nuestro todo. La economía divina no se centra en una ley, reglamento, enseñanza, filosofía o práctica, sino en una Persona todo-inclusiva y maravillosa. Esta Persona es la corporificación del Dios Triuno procesado y se percibe como el Espíritu que da vida todo-inclusivo, que está en nosotros y sobre nosotros.
Este Espíritu opera en nosotros para que seamos llevados de regreso directamente a Cristo, a fin de disfrutarlo como todo. Espero que tengamos una visión clara al respecto. Si tenemos la visión de la economía divina, alabaremos al Señor por los dos años que mantuvo a Pablo detenido en Cesarea. Ese fue un tiempo de preparación para que Pablo, un vaso escogido, escribiera la revelación completadora que recibió del Señor.
Después de la preparación en Cesarea, fue trasladado a Roma. Entonces escribió las excelentes y completadoras Epístolas a los Efesios, Filipenses, Colosenses y Hebreos. Si queremos que el ministerio de Pablo se constituya en nosotros, necesitamos estudiar estos cuatro libros.
Además de escribir estas cuatro Epístolas, Pablo también escribió 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón. En 1 Timoteo 1:3-4, Pablo dijo a Timoteo: “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora”.
La expresión “enseñar diferente doctrina” significa “enseñar de manera diferente” y el término edificación es, en el original, economía. Aquí Pablo nos exhorta a no enseñar de manera diferente, sino a enseñar la economía de Dios. Según 1 Timoteo, la economía de Dios se centra en Dios manifestado en carne (3:16). Según 1 Timoteo 3:15, la iglesia del Dios vivo, la casa de Dios, es la columna y el baluarte de la verdad, y esta verdad es, de hecho, la realidad de la economía neotestamentaria.
En 2 Timoteo 1:14 tenemos esta orden: “Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros”. Luego, en 2 Timoteo 2:2 prosiguió: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. Aquí ordenó a Timoteo que pasara lo que había recibido a otros para que estos, a su vez, enseñaran a otros.
Además, Pablo dijo a Timoteo que siguiera “la justicia, la fe, el amor y la paz con los que de corazón puro invocan al Señor” (2 Ti 2:22). Aquí vemos que invocar el nombre del Señor tiene un lugar definido respecto a llevar a cabo la economía neotestamentaria de Dios. Para llevarla a cabo, necesitamos invocar el nombre del Señor continuamente. No solo debemos invocar individualmente; también debemos invocarlo con los que de corazón puro invocan al Señor.
Damos gracias al Señor por las ocho últimas Epístolas escritas por Pablo. Si no las tuviéramos, no sé dónde estaríamos respecto a la economía neotestamentaria de Dios. También damos gracias al Señor por el cuadro que se nos presenta en Hechos. Después de considerar los capítulos restantes de este libro, tendremos una visión aún más clara de cómo llevar a cabo la economía neotestamentaria de Dios.
Disfruta más: Himno S-47
No hay comentarios.:
Publicar un comentario