Leer y orar: “por el cual soy embajador en cadenas, para que, en Cristo, yo sea osado para hablar, como me es necesario hacerlo.” (Ef 6:20)
En el mensaje anterior consideramos la situación de Pablo en relación con la religión judía, la política romana y la vida de la iglesia. Ahora consideraremos varias cuestiones en Hch 25:1-27, pasaje en el que Lucas presenta otro cuadro del judaísmo, del gobierno romano y de la vida de la iglesia.
LA PETICIÓN DE LOS LÍDERES JUDÍOS ES RECHAZADA
Según Hch 24:27 “dos años después, Félix fue sucedido por Porcio Festo; y, queriendo Félix asegurar el apoyo de los judíos, mantuvo a Pablo encarcelado”. Porcio Festo era el sucesor de Félix en el gobierno de Judea. En Hch 25:1-26:32 vemos que Pablo fue dejado para Festo, el sucesor de Félix.
En Hechos 25:1-3 leemos: “Habiendo, pues, asumido Festo el gobierno de la provincia, tres días después subió de Cesarea a Jerusalén; y enseguida los principales sacerdotes y los principales de los judíos presentaron queja contra Pablo y le pidieron, como favor, en perjuicio de Pablo, que lo mandara traer a Jerusalén, armando ellos una emboscada para matarlo en el camino”.
Aquí vemos que los líderes judíos rogaron a Festo que trajera a Pablo de regreso de Cesarea a Jerusalén. Dos años antes, el comandante romano había usado cuatrocientos setenta soldados para llevar a Pablo de Jerusalén a Cesarea. Ahora estos líderes judíos pidieron a Festo que trajera a Pablo de vuelta para que pudieran armar una emboscada para matarlo.
En los versículos 4 y 5 leemos: “Festo, sin embargo, respondió que Pablo estaba detenido en Cesarea; y que él mismo, muy pronto, partiría para allá. Por lo tanto, dijo él, los que de entre vosotros estén capacitados, que desciendan conmigo; y, si hay algo contra este hombre, que lo acusen”. El término griego traducido como “crimen” en el versículo 5 también puede ser traducido como “algo fuera de lugar”, “defecto”.
Ya hemos comentado en mensajes anteriores que el registro de Hechos indica que la política romana era corrupta, pero la ley romana era muy fuerte. Aunque los políticos del gobierno romano fueran corruptos, aún respetaban la ley. Así, cuando pidieron a Festo que trajera a Pablo de regreso a Jerusalén, él consideró que esto no estaba de acuerdo con la ley romana y rechazó la petición de los líderes judíos.
SE DEFIENTE ANTE FESTO
Ya hemos comentado que, en contraste con el Señor Jesús, era necesario que Pablo presentara su defensa para salvar su propia vida de las manos de sus perseguidores, para que pudiera cumplir con el curso de su ministerio. En Hch 25:6-8 Pablo se defiende ante Festo. En los versículos 6 y 7 se dice: “Y, no demorándose entre ellos más de ocho o diez días, descendió a Cesarea; y al día siguiente, sentado en el tribunal, mandó traer a Pablo. Compareciendo este, lo rodearon los judíos que habían descendido de Jerusalén, trayendo muchas y graves acusaciones contra él, las cuales, sin embargo, no podían probar”. Aquí vemos que los líderes judíos atendieron la petición de Festo en el versículo 5.
En realidad, al defenderse ante Festo, Pablo no dijo muchas cosas. Simplemente negó haber hecho algo contra la ley judía o contra la ley romana: “Pablo, sin embargo, defendiendo su causa, dijo las siguientes palabras: Ningún pecado he cometido contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César” (v. 8).
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