LA ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA
Y EL MINISTERIO DE LA PALABRA
Leer y orar: "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí." (Jn 14:6)
El versículo 3 prosigue: "Para que donde Yo estoy, vosotros también estéis". ¿A qué se refiere ese "donde"? El Señor no se refería a los cielos, sino al Padre. Él estaría en el Padre, y nosotros también. El adverbio "donde" no se refiere a un lugar; se refiere a estar en el Padre y en el Señor. La ida del Señor mediante la muerte y resurrección no era para estar en los cielos, sino en el Padre. Al resucitar, Él entró en el Padre y también introdujo a los discípulos en el Padre. Ese es el significado de "para que donde Yo estoy, vosotros también estéis".
En el versículo 4, el Señor continúa: "Y adonde yo voy, ya sabéis el camino". Los discípulos no eran los únicos que no sabían adónde iba el Señor. Muchos de nosotros tampoco lo sabemos. Sin embargo, la enseñanza errónea del catolicismo dice que el Señor fue a los cielos a fin de preparar mansiones para nosotros.
Ese no es un concepto bíblico. Por lo tanto, no debemos pensar que vamos hacia algún tipo de mansión celestial. En el versículo 5, Tomás le dice al Señor: "Señor, no sabemos adónde vas; ¿cómo podemos saber el camino?". Ese versículo muestra que, según la comprensión de Tomás, el Señor hablaba acerca de ir a un lugar. La respuesta del Señor: "Yo soy el camino", demuestra, sin embargo, que Él no se refería a ningún lugar. El Señor afirmó: "Yo soy el camino, y la realidad y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí" (v. 6).
Debido a que la traducción "nadie viene al Padre" no está de acuerdo con el estándar lingüístico chino, la versión Biblia Unión China [Chinese Union Bible] traduce la segunda parte de ese versículo como: "Nadie viene al lugar donde el Padre está, sino por Mí".
En consecuencia, las personas consideran que el lugar donde el Padre está es el cielo o una mansión celestial. La expresión "al Padre" en el versículo 6 se refiere a creer para dentro de Dios, del Padre. Ese versículo no se refiere a nuestra ida al cielo por medio del Señor Jesús, sino al hecho de unirnos a Dios y contactarlo. Nadie puede tocar a Dios o entrar en Él sino por medio del Señor Jesús. El Señor Jesús es el camino, la realidad y la vida; nadie viene al Padre sino por Él. Por lo tanto, nada tiene que ver con la cuestión de ir al cielo.
Según la enseñanza de los Hermanos Unidos, este capítulo habla de ir al cielo; sin embargo, habla de creer para entrar en Dios y no de ir al cielo. Existe una imagen de una mansión celestial con una escalera que se refiere a Cristo. La imagen también tiene la siguiente inscripción: "Nadie viene al Padre sino por el Señor". Esto implica que ir al Padre equivale a ir a la mansión celestial. Este entendimiento es totalmente erróneo. Juan 14:6 significa que nadie puede entrar en el Padre sino por medio de Cristo; nadie puede contactar a Dios excepto por medio de Cristo. Por lo tanto, "adonde Yo voy" significa que por medio de Su muerte y resurrección, el Señor entraría en el Padre.
El pensamiento humano siempre entra en conflicto con el de Dios. Nuestra mente siempre considera ir a algún lugar, sea el cielo o el infierno, pero la idea de Dios es una persona, y no un lugar. Nosotros pensamos en cielo y tierra; Dios piensa en Dios y el hombre. El concepto central de la Biblia es la entrada del Señor Jesús en el hombre, y no Su venida a la tierra. El hecho de que el Señor se haya hecho carne y haya entrado en el hombre es Su venida a la tierra.
De manera similar, el hombre entra en Dios. No va al cielo. Si el Señor Jesús no entrara en el hombre, no podría haber venido a la tierra. Para venir a la tierra, el Señor Jesús tenía que entrar en el hombre. En otras palabras, cuando entró en el hombre, Él vino a la tierra. De manera semejante, el hombre va al cielo entrando en Dios. Cuando el hombre entra en Dios, está en el cielo.
Nuestro concepto humano se refiere a un lugar, mientras que el concepto divino se refiere a una persona. Entrando en el hombre, Dios pudo venir a la tierra; entrando en Dios, el hombre puede entrar en el cielo. La tierra está relacionada con el hombre, y el cielo está relacionado con Dios. Si el Dios del cielo viniera a la tierra sin entrar en el hombre, eso no sería Su venida a la tierra. Él necesitaba entrar en el hombre para que Su venida fuera completa. De igual modo, sin entrar en Dios, el hombre no puede ir al cielo. Para ir al cielo, necesita entrar en Dios. Cuando entra en Dios, el hombre está en el cielo. Si entendemos esto, podremos entender la Biblia.
Efesios 2:6 dice: "Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús". Podemos estar sentados juntamente con Cristo en los lugares celestiales porque estamos en Él. Si no estamos en Cristo, estamos en la tierra y no en los lugares celestiales. Sin embargo, por estar en Cristo, podemos sentarnos con Él en los lugares celestiales. Podemos estar sentados en la tierra, pero una vez en Él, estamos también en los lugares celestiales. No podemos estar en el cielo estando en nosotros mismos; más bien, solo estamos en el cielo estando en Cristo. Necesitamos cambiar nuestro concepto.
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"Mora en mí Su Espíritu,
Me sostiene con poder;
En mi espíritu está,
Es en mí la realidad."
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