martes, 8 de abril de 2025

La administración de la iglesia y el ministerio de la palabra, semana 4, capítulo 5, martes

LA ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA
Y EL MINISTERIO DE LA PALABRA

CAPÍTULO CINCO:
LA UNIDAD EN JUAN 17

SEMANA 4 - MARTES
Lectura Bíblica: Mt 18:19-20

Leer y orar: "¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno tiene salmo, tiene enseñanza, tiene revelación, tiene lengua, tiene interpretación. Hágase todo para edificación." (1 Co 14:26)


LA BENDICIÓN DE DIOS ESTÁ EN LA UNIDAD

La bendición de Dios para la iglesia está en la unidad. El Espíritu Santo se mueve en la unidad, el poder del evangelio se encuentra en la unidad, la autoridad de Dios reside en la unidad, la luz de Dios se encuentra en la unidad y el suministro de la vida divina también se encuentra en la unidad. Sin embargo, para que haya unidad, es necesario que haya edificación. Sin edificación no existe unidad genuina. Aunque haya algún tipo de unidad, no durará. Sólo cuando somos edificados podemos tener la unidad genuina.

Podemos servir juntos sin ser uno. Podemos no intentar imponer nuestras opiniones y aun así no ser uno. Solamente cuando somos edificados puede existir la unidad. No experimentamos la bendición de Dios de forma abundante ni Su presencia es evidente entre nosotros, porque no hay suficiente edificación entre nosotros. Esto es una prueba tremenda de que nos falta sumisión a la autoridad.

Puede ser que no discutamos en las reuniones, pero no somos unánimes, porque no hay mucha edificación entre nosotros. Cuando los hermanos vienen a las reuniones, no hay ni armonía ni coordinación en el espíritu. Incluso los que sirven son independientes. Esto demuestra que aún no hemos sido edificados.

Amamos al Señor y estamos dispuestos a buscarlo. Aunque nos sintamos incómodos cuando faltamos a las reuniones, eso no muestra que hayamos sido edificados. Oramos cuando nos sentimos inspirados y guardamos silencio cuando no tenemos ninguna inspiración. No nos importa la condición de los hermanos y no nos incomoda si somos cristianos aislados. A pesar de ser salvos y de participar en las reuniones, estamos apartados y aislados. Incluso los que sirven a tiempo completo son así. Cuando vienen a una reunión, se sienten aislados y apartados en el espíritu. Esto hace que el espíritu de la reunión sea débil.

Si los que sirven están en armonía, coordinados y con el mismo sentir, la reunión es poderosa, significativa y llena de bendiciones. Esto prueba que la presencia de Dios está en la edificación. Por lo tanto, la clave para la bendición de Dios y Su presencia está en la edificación entre los que sirven.

Un coche es una buena ilustración. Cuando pisamos el acelerador, el coche se mueve porque ha sido "edificado". Si sólo tenemos piezas separadas de coche muy bien pintadas, el coche no se moverá, porque las piezas separadas no han sido montadas, o "edificadas". Usando la misma figura, algunas veces los que sirven en una reunión han sido "desmontados". No están coordinados, más bien son independientes y cada uno hace lo que cree que debe.

Esto demuestra que los que sirven no han sido edificados como uno solo. Esto dificulta que los santos bajo su cuidado sean edificados también. El resultado es que las oraciones y las actividades en las reuniones son independientes, individualistas, no corporativas y no en unidad.

Un montón de buenas autopartes no montadas ni coordinadas es inútil. Sin edificación no hay manera de que el coche se mueva. En 1946 trabajé en Shanghái y Nanking. Cada vez que volvía a Nanking, veía una clara unanimidad, ya fuera en los cánticos, en las oraciones o en el mensaje. En la reunión de la mesa del Señor, todos los santos en Nanking testificaban de lo mismo. Eran nuestra carta de recomendación. Incluso los que sólo asistían a las reuniones de vez en cuando se sentían renovados.

Hoy siento un espíritu de independencia en muchas reuniones. Cada uno actúa de forma claramente individualista. Funcionamos basados en nuestra inspiración del momento. Oramos o pedimos un himno cuando estamos inspirados. Sin embargo, estamos desconectados y desunidos. A pesar de no pelear, no hay edificación. No sólo no hay edificación orgánica, sino también hay demolición.

Por ejemplo, dos hermanos pueden tener buena coordinación juntos, pero cuando otros se les unen, tropiezan en su coordinación. Como estamos apartados y por eso nos falta la edificación, no es fácil ver las bendiciones de Dios y Su presencia entre nosotros.

No es fácil encontrar la presencia de Dios en la espiritualidad individual. Su presencia se manifiesta donde existe unanimidad, donde hay armonía. Por eso el Señor dijo en Mateo 18: "De cierto os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecha por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos" (vs. 19-20).

Sin unanimidad entre nosotros, no podemos esperar ninguna bendición, aunque trabajemos con diligencia, sin peleas ni discusiones. Otros pueden tener mucho éxito con poco esfuerzo, pero nosotros tenemos poco éxito sin importar cuánto nos esforcemos.

Aunque recibamos la bendición de Dios y nuestra obra ayude a otros a aprender en vida, recibir instrucción espiritual y amar al Señor, aún no podremos emprender una obra eterna. Nuestra obra no producirá edificación. No llevará a los santos a servir al Señor en amor, siendo dependientes unos de otros y haciendo de ellos la morada de Dios. Él no quiere personas que sean meramente salvas y se vuelvan espirituales de modo individual. Él quiere la edificación.

Si sólo somos instruidos, sin permitir que Dios haga una obra de edificación en nosotros, administraremos la iglesia como ancianos, pero nuestra administración no tendrá el elemento de la edificación. Siendo colaboradores o los que ministran la palabra, no tendremos como resultado la edificación. Nuestra palabra puede llevar a otros a la salvación y a ser espirituales, pero no podrá producir nada para edificación.

Podemos ser capaces de reunir mucho material para edificación y trabajar en él, pero no será utilizado para la edificación con otros materiales. Podemos lograr visitar a las personas y ayudarlas a ser espirituales, aun así no habrá ninguna edificación.

Que Dios tenga misericordia de nosotros para hacernos humildes. No debemos pensar que, por salvar a algunas personas para el Señor, sabemos realizar la obra de Dios. Eso no es lo que Él quiere. Él quiere un edificio. Donde hay edificación, existe unidad; donde existe unidad, existe algo genuino. Eso es lo que Dios quiere.

Disfrute más: Himno 394

"No cristianos solitarios, mas corpórea entidad,
Ahora Dios la quiere para Su expresión;
No iglesias separadas, mas un Cuerpo corporal,
¡Aleluya, en el Cuerpo estamos ya!"

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