EN RELACIÓN CON LA REUNIÓN DE LECTURA BÍBLICA
Leer y orar: "No dejemos de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortémonos unos a otros, y mucho más al ver que el Día se acerca." (He 10:25)
Hacer que la palabra sea sabrosa para las personas
Justo después de ser salvo, yo amaba la Biblia y fui perfeccionado en la lectura bíblica. Debemos extraer el suministro de vida de la Biblia para alimentar a los hermanos. De esa manera, ellos adquirirán gusto, desearán el suministro y tendrán placer en la lectura. Tendrán placer incluso en leerla solos.
Si abarcamos seis capítulos en la reunión de lectura bíblica cada semana, no habrá disfrute y los santos se desinteresarán y se aburrirán. Por tanto, no debemos leer demasiados capítulos, para que nuestra prisa no se transforme en desperdicio y terminemos obteniendo exactamente el efecto contrario.
Es mejor leer solo un capítulo y extraer las riquezas inherentes a ese pasaje de la Palabra para alimentar a los santos. Así ellos sentirán que la Biblia es dulce y preciosa y querrán seguir participando en las reuniones. Incluso la estudiarán en casa.
Por eso no es aconsejable leer muchos capítulos de la Biblia de una sola vez en las reuniones de lectura bíblica. Sin embargo, los santos deben leer uno o más capítulos por día de forma individual.
Los responsables de ministrar la palabra necesitan estudiar cómo conducir la reunión de lectura bíblica. Primero, necesitamos tener algún alimento sólido y nutritivo para los hermanos. Luego, necesitamos hacer que la reunión sea “sabrosa” para ellos. Claro que no debemos usar artificios, pero necesitamos darles el sentir de que han ganado algo. De esta manera, incluso invitarán a otros para venir y oír la Palabra del Señor. Por tanto, la reunión de lectura bíblica y el ministerio de la palabra están íntimamente ligados.
Recientemente, una iglesia inició una reunión con el propósito de buscar las Verdades Cruciales en las Sagradas Escrituras el domingo por la noche. El número de participantes de esa reunión era mayor que el del domingo por la mañana. Había entre ciento cuarenta y ciento cincuenta personas, a pesar de que el salón solo tenía capacidad para unas ciento treinta. Algunos se sentaban en el patio.
Otra iglesia al sur de Taiwán comenzó una reunión de lectura bíblica en la que la asistencia pasó de sesenta a ciento cuarenta. Los santos adquirían un sólido suministro. Vale la pena estudiar juntos.
Cuando los que asumen el liderazgo en la reunión de lectura bíblica perciben algo que es la necesidad de la iglesia, deben pensar en cómo dejar ese punto grabado en los hermanos. No deben tocar ese aspecto superficialmente, sino repetirlo de manera enfática hasta que los santos lo absorban.
En el norte de China pasé cerca de cinco años hablando acerca de la cruz. Todos los días yo “martillaba” en el oído de los santos esa carga. Usaba toda oportunidad que surgía para hablar sobre la cruz. Ese fue mi modo de hablar repetida y continuamente sobre el tema de la cruz con todos los hermanos.
Esa es una buena práctica, pero no debemos ejecutarla con excesiva rigidez. Además, debemos tener un enfoque más genérico al enfatizar una carga específica, de modo que también se suplan otras necesidades. Una iglesia debe concentrarse en el ministerio de la palabra, pero también cuidar de otros aspectos.
Por ejemplo, cuando yo enfatizaba la cruz en el norte de China, mi hablar también abarcaba otras necesidades. Debemos observar todo y cuidar de todos los asuntos a medida que surgen. Necesitamos cuidar de los ancianos, diáconos, de los que visitan y de los que recibieron la carga de predicar el evangelio. Si no cuidamos de todas las necesidades, la iglesia en nuestra ciudad puede ser perfeccionada en cuanto a una cuestión, pero estar en falta en cuanto a otras.
Por ejemplo, si un hermano habla continuamente acerca de la carne, descuidando así otras necesidades, la reunión de la Cena del Señor puede volverse árida porque todos están preocupados con la carne. De modo semejante, la predicación del evangelio se interrumpirá porque todos solo hablarán de la carne. Incluso los servicios de la iglesia pueden volverse áridos. Por tanto, necesitamos cuidar de todas las necesidades.
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