viernes, 20 de junio de 2025

El Peregrino, semana 2, domingo, capítulo 5

EL PEREGRINO - EL VIAJE
DEL CRISTIANO A LA CIUDAD CELESTIAL

CAPÍTULO 5

SEMANA 2 - DOMINGO

Leer y orar: "Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; pero el que endurece su corazón caerá en el mal." (Proverbios 28:14)


Cristiano en casa del Intérprete (1)

Cosas que vio allí; un buen ministro del Evangelio;
regenerado por la fe de un corazón por naturaleza corrompido;
la mejor elección; la vida espiritual sostenida
por la gracia; la perseverancia; la Apostasía; el juicio final.

Cristiano se puso en camino con mucho ánimo, y al poco tiempo llegó a la casa del Intérprete. Llamó varias veces a la puerta, hasta que le preguntaron quién era.

Cristiano - Soy un viajero enviado por un conocido del dueño de esta casa, con el fin de aprender cosas provechosas. Deseaba, por tanto, hablar con el dueño de la casa.

Éste apareció de inmediato y, dirigiéndose al viajero, le preguntó:

Intérprete - ¿Qué deseas?

Cristiano - Señor, vengo de la ciudad de la Destrucción y me dirijo al monte Sión. El hombre que está a la entrada de este camino me dijo que debía pasar por esta casa, y que me mostrarías muchas cosas excelentes y provechosas para mi viaje.

Intérprete - Puedes entrar. Se cumplirán tus deseos.

Luego ordenó a uno de sus criados que encendiera una luz y, tomando de la mano al viajero, lo introdujo en una sala.

Después abrió una puerta, y Cristiano vio, clavado en la pared, el retrato de un personaje grave y majestuoso, que tenía los ojos levantados al cielo, el mejor de los libros en la mano y la ley de la verdad escrita en sus labios; daba la espalda al mundo y estaba en actitud de instar a los hombres; una corona de oro colgaba sobre su cabeza. Dirigiéndose a Cristiano, que no comprendía el significado de aquel cuadro, le dijo:

Intérprete - Éste es uno entre mil. Él puede hacer suyas aquellas palabras del Apóstol: "Porque aunque tengáis diez mil tutores en Cristo, no tendréis muchos padres; pues yo os engendré en Cristo Jesús por medio del Evangelio. Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto" (1 Corintios 4:15; Gálatas 4:19).

Y el que tenga los ojos levantados al cielo, el mejor de los libros en la mano y la ley de la verdad escrita en sus labios, es para mostrarte que se ocupa en conocer y explicar cosas oscuras a los pecadores; por eso está de pie, en actitud de convencerlos. Tiene el mundo a sus espaldas y una corona de oro sobre su cabeza, para significar que, despreciando y teniendo en poco las cosas de este mundo por causa del servicio a su Señor, tendrá como recompensa en el siglo venidero una corona de gloria.

Comencé mostrándote este cuadro, porque el personaje que aquí se representa es el único autorizado por el Señor del lugar al que te diriges para guiarte en todos los pasos difíciles que encontrarás en tu camino. No olvides lo que te enseñé ni lo que viste, porque quizás en tu viaje encuentres a alguien que, fingiendo ser guía, quiera conducirte a la muerte.

Luego le tomó de la mano y lo condujo a una sala llena de polvo, porque nunca había sido barrida, y, habiendo ordenado a uno de los criados que la barriera, se levantó tal nube de polvo que Cristiano casi se asfixiaba. Entonces el Intérprete dijo a una joven que los acompañaba que rociara la casa con agua, y así pudo barrerse sin dificultad.

Cristiano - ¿Qué significa esto?

Intérprete - La sala representa un corazón que nunca ha sido santificado por la dulce gracia del Evangelio; el polvo es el pecado original y la corrupción interior, que contamina a todos los hombres; el que empezó a barrer es la ley, y la joven que trajo el agua y roció la sala es el Evangelio.

Sin duda notaste que, cuando el primero comenzó a barrer, se levantó tanto polvo que fue imposible continuar, y estuviste a punto de asfixiarte: esto significa que la ley, en lugar de limpiar los corazones del pecado, lo hace revivir cada vez más (Romanos 7:9), le da fuerza (1 Corintios 15:56), y lo hace crecer en el alma (Romanos 5:20), al mismo tiempo que lo denuncia y prescribe, sin dar la fuerza necesaria para vencerlo.

El hecho de que se pudiera barrer y limpiar después de que la joven lo rociara, significa que, cuando el Evangelio entra en el corazón, vence y somete al pecado con su dulce y preciosa influencia. Limpia el alma que cree en él y la hace digna de ser habitada por el Rey de la gloria (Juan 15:3; Romanos 3:25-26; Efesios 5:26; Hechos 15:29; Juan 15:13).

Vi además en mi sueño que el Intérprete tomó la mano del Peregrino y lo condujo a un pequeño cuarto donde estaban sentados dos niños; el mayor se llamaba Pasión y el menor Paciencia; el primero estaba muy inquieto y el segundo muy tranquilo. Aquel, dijo el Intérprete, no se resigna a esperar, hasta principios del año próximo, para poseer las cosas que más estima, como le aconseja su preceptor; quiere poseerlas ya, y como no puede conseguirlo, está inquieto. Paciencia, en cambio, se resigna y espera.

En ese momento vi entrar a un hombre con un saco de dinero, que colocó a los pies de Pasión. Éste lo recibió con gran interés y alegría, dirigiendo a Paciencia una sonrisa de burla, pero su alegría duró poco, porque el dinero se gastó rápidamente; nada le quedó a Pasión más que unos miserables andrajos.

Intérprete - Pasión es la imagen de los hombres de este mundo, y Paciencia la de los hombres del siglo venidero. Pasión quiere poseer y disfrutar todo ahora, en este mismo año, es decir, en este mundo, como los hombres que quieren disfrutar aquí de todo lo que consideran mejor, y no desean nada para el mundo futuro, o para la otra vida. El conocido proverbio —más vale pájaro en mano que ciento volando— tiene para ellos mucho más valor que todos los testimonios divinos acerca de la felicidad futura. ¿Y qué les sucede? Así como a Pasión sólo le quedaron andrajos [harapos] después de gastar el dinero, así les sucederá a ellos.

Cristiano - Comprendo perfectamente que Paciencia es mucho más sensato:

  1. porque aspira a cosas más excelentes, y

  2. porque habrá de gozarlas y tener en ellas su gloria, cuando a los otros sólo les queden andrajos.

Intérprete - Y a lo que dijiste debes añadir que la gloria del siglo venidero será eterna, mientras que los bienes de este siglo se disipan como el humo. Quien tiene derecho indiscutible a reírse de Pasión es Paciencia; porque finalmente tendrá su felicidad, mientras que Pasión la tiene ahora.

El primero tendrá que ceder el lugar al último, mientras que éste no tendrá que cederlo a nadie, porque nadie le sigue. El que recibe su porción en el presente la gasta en el tiempo, hasta que nada le queda, y el que la recibe al final la conservará para siempre, porque no habrá más tiempo en que gastarla.

Así como se dijo al rico avaro: "Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y que Lázaro no tuvo más que males: pero por eso él está ahora consolado y tú atormentado" (Lucas 16:25).

Cristiano - Visto esto, comprendo que es mejor no codiciar las cosas presentes, y tener esperanza en las futuras.

Intérprete - Así es. "Las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (2 Corintios 4:18). Sucede, sin embargo, que, habiendo gran afinidad entre las cosas presentes y nuestros apetitos carnales, se hacen amigos fácilmente; lo que no ocurre con las cosas futuras, que están tan lejos del sentido de la carne (Romanos 7:15-25).

Después vi en mi sueño que el Intérprete condujo a Cristiano a un lugar donde vieron fuego junto a una pared, y un hombre que le echaba agua continuamente para apagarlo; el fuego, sin embargo, era cada vez más intenso y ardía con mayor fuerza. Sorprendido por lo que veía, Cristiano preguntó qué significaba aquel emblema.

Intérprete le respondió: Ese fuego representa la obra de la gracia en el corazón humano, y quien quiere apagarlo es Satanás, pero su intento es baldío [inútil, en vano]. Sígueme y sabrás por qué ese fuego arde cada vez más fuerte, en lugar de extinguirse. ¿Ves ahora a aquel otro personaje que está echando aceite al fuego en secreto, aumentando así su intensidad? Ese personaje es Cristo, que con el aceite de su gracia mantiene la obra comenzada en el corazón, a pesar de los esfuerzos del demonio (2 Corintios 12:9). Y el hecho de estar detrás de la pared te enseña que es difícil para los tentados darse cuenta del modo en que esta obra de gracia se mantiene en el alma.


Disfrute más:

Himno 112

"Alabanza al Señor - Satisfacción con Él"

https://hinario.org/detail.php?id=268

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