Leer y orar: "Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda, para que dé más fruto todavía." (Juan 15:2)
La Disciplina de Dios
La Biblia dice que el Señor nos disciplina porque nos ama (He 12:6). El hombre cuando ama, es tolerante. Pero Dios cuando ama, disciplina. Cuando el hombre ama, es negligente. Pero cuando Dios ama, Él es serio. Si Dios no nos hubiera amado, no habría enviado a Su Hijo para morir por nuestros pecados en la cruz. De la misma manera, si Dios no nos amara, no nos disciplinaría.
El amor disciplinador de Dios es semejante a Su amor salvador, el cual hizo que Él enviara a Su Hijo a morir por nosotros en la cruz. Fue Su amor lo que hizo que Su Hijo muriera en nuestro favor. De la misma manera es Su amor lo que nos disciplina. Todo cristiano debería saber que no hay contradicción entre la disciplina de Dios y la gracia de Dios. Por el contrario, la disciplina de Dios manifiesta la gracia de Dios.
A pesar de haber visto que una persona no puede perecer después de ser salva, jamás podemos decir que esa persona nunca sufrirá la disciplina de Dios. Ahora, la cuestión es si la disciplina de Dios se restringe a esta era o si se extiende también a la era venidera. Esta es una cuestión que muchos jamás han considerado. Entonces vamos a examinarla.
La Biblia nos muestra que la disciplina de Dios no se restringe solamente a esta era. Ella también puede verse en la próxima era. Muchos han restringido la disciplina de Dios a esta era. Sin embargo, no se encuentra en la Biblia ninguna base para tal enseñanza. En cuanto a la experiencia cristiana, ciertamente existe la posibilidad de disciplina en la era venidera.
Muchos no han sido disciplinados en esta era. Aunque son hijos de Dios, no tienen una vida consagrada en esta era. Hacen lo que quieren y en muchas cosas son desobedientes por toda la vida, hasta la muerte. Aunque algunos son celosos y trabajan para el Señor, y exteriormente incluso experimentan muchos milagros y obras de poder, todas esas cosas se hacen según su voluntad personal y son contrarias al propósito de Dios.
Algunos tienen incluso pecados evidentes y transgresiones específicas. No vemos mucha disciplina en ellos. Por el contrario, viven tranquilamente en paz y parten de este mundo. Sin embargo, además de perder la recompensa, esas personas serán disciplinadas en el reino. Ellas experimentarán una disciplina específica de Dios.
Por lo tanto, de acuerdo con la experiencia, si un cristiano vive en la tierra hoy sin controlar sus pasiones, amando al mundo y andando en sus propios caminos, será disciplinado en la era venidera. Tenemos amplia evidencia de esto en la Biblia.
LA DISCIPLINA ES PARA PURIFICACIÓN
Según la Palabra de Dios, la disciplina es para purificación. El hombre está sucio, por lo tanto, necesita ser limpiado. En la Biblia no hay solamente un tipo de purificación. La primera purificación es la de la sangre, es decir, la purificación por la sangre del Señor Jesús. La Biblia la menciona más de trescientas veces, pero aquí citaremos solamente dos versículos del libro de Hebreos: "De hecho, casi todas las cosas, según la ley, se purifican con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión" (9:22).
Este versículo habla de la purificación por la sangre. Y: "Él, que es el resplandor de la gloria y la expresión exacta de su Ser, sustentando todas las cosas por la palabra de su poder, después de haber hecho la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas" (1:3). Aquí podemos traducir "después de haber hecho la purificación de los pecados" por "después de haber hecho la limpieza de los pecados".
En la Biblia vemos que la purificación de nuestros pecados se hace por la sangre del Señor Jesús. Después de haber purificado nuestros pecados, Él ascendió a las alturas y se sentó a la diestra de la Majestad. Este es el primer tipo de purificación en la Biblia. Sin embargo, a pesar de que muchas personas han recibido la purificación por la sangre del Señor Jesús, todavía tienen muchos pensamientos impuros, aún están muy corrompidas por el mundo y tienen muchos pecados carnales.
Por existir aún este tipo de cosas, Dios utiliza otros medios para purificarnos. Estos medios de purificación son la disciplina y el castigo, de los cuales trataremos ahora. En Juan 15:2 el Señor dice: "Todo sarmiento en mí que no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo limpia, para que produzca más fruto". El limpiar aquí es una purificación. Dios poda los elementos innecesarios, superfluos y obstáculos, para que los sarmientos produzcan más fruto.
Esto es la disciplina de Dios. Por lo tanto, el propósito de la disciplina de Dios no es destruirnos, sino perfeccionarnos a fin de que nos volvamos más dignos de la gloria de Dios, de la santidad de Dios y de la justicia que está delante de nosotros. Por lo tanto, en la Palabra de Dios existen dos tipos de purificación: Una es la purificación por la sangre del Señor Jesús; la otra es la purificación que Dios hace por medio de nuestro ambiente, familia, salud o trabajo.
Si somos indulgentes en lo que no debemos ser, o si nos rehusamos a eliminar lo que es necesario, la mano disciplinadora de Dios recaerá sobre nosotros en nuestro ambiente.
LA PURIFICACIÓN EN LA ERA VENIDERA
¿Tal disciplina purificadora de Dios está restringida solamente a esta era, o también se encuentra en la era venidera? Por la Biblia sabemos que la muerte jamás cambia a alguien. Ningún pasaje de la Biblia muestra el caso de una persona que haya sido cambiada por la muerte.
Sabemos que en el futuro estaremos con Dios eternamente. En la eternidad seremos como el Señor; seremos santos, así como el Señor es santo. Pero ¿podemos decir que hoy somos tan santos como el Señor es? ¿que somos dignos de estar con el Señor por la eternidad?
Es verdad que la sangre del Señor Jesús nos limpió y el registro de nuestros pecados fue borrado. Eso es un hecho. Pero hablando de modo subjetivo, ¿tenemos a Cristo viviendo en nosotros prácticamente? ¿Hemos permitido que el Cristo resucitado se exprese en nosotros? Nuestro andar hoy todavía es muy diferente de lo que deberá ser en la eternidad; los dos están demasiado distantes.
Hoy estamos muy lejos de la santidad, justicia y gloria de Dios. Muchos cristianos todavía están llenos de pecados e inmundicias. Siendo así, aquí tenemos un problema. Si las cosas hoy están tan malas, pero serán tan buenas en el futuro, si son tan imperfectas hoy, pero serán tan perfectas en el futuro, ¿cuándo ocurrirá el cambio? Debe haber un cambio en algún lugar a lo largo del camino. Si no eres perfecto hoy, pero lo serás en el futuro, ¿cuándo ocurrirá el cambio?
En la eternidad, cuando estemos con Dios y el Cordero en la Nueva Jerusalén, estaremos en la luz así como Dios está en la luz. Pero ¿cuándo nos volveremos tales? El concepto humano es que al morir cambiaremos, pero la Biblia nunca afirma que la muerte física hará que una persona sea santa. Esa es una doctrina que fue predicada hace quinientos o seiscientos años, pero la Biblia nunca dice que la muerte puede cambiar a una persona.
Si la muerte pudiera cambiar a un cristiano, entonces también podría cambiar a una persona no salva. Sin embargo, la muerte jamás cambia a alguien. El siervo indolente seguirá siendo indolente al ser resucitado. Las vírgenes insensatas todavía eran insensatas cuando despertaron. Al despertar, la indolencia y la insensatez de ellas no habían desaparecido.
Si una persona no cambia en esta era, pero será diferente en el cielo nuevo y la tierra nueva, y si la muerte no cambia a las personas, entonces, ¿cuándo ocurrirá el cambio? La Biblia nos muestra claramente que en la era venidera habrá disciplina, y esa disciplina nos podará y purificará.
Disfrute más:
Himno - Consuelo en las Pruebas - "Por el Plan del Señor"
No hay comentarios.:
Publicar un comentario