Reflexiones sobre el milenio
Capítulo 3
LA DISCIPLINA EN EL REINO (1)
SEMANA 3 - DOMINGO
Lectura Bíblica: Mt 12:32; 1 Ti 1:18; 2 Ti 4:16
Leer y orar: "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o sea malo" (2 Co 5:10)
RECIBIR LAS COSAS HECHAS POR MEDIO DEL CUERPO
Leamos ahora 2 Corintios 5:10: "Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o sea malo". Todos los lectores de la Biblia deben saber que el trono de juicio de Cristo estará en los aires. Por lo tanto, los que estarán delante del trono de juicio serán los que hayan sido arrebatados.
¿Y quién puede ser arrebatado? La Biblia nos dice que solo los cristianos pueden ser arrebatados. Los que no son cristianos no pueden ser arrebatados. Si un hombre no es salvo, no es hijo de Dios y aún no está calificado para ser juzgado en aquel juicio, pues ese será el juicio de Dios dentro de Su propia familia.
La Segunda Epístola a los Corintios 5:10 nos dice con qué nos enfrentaremos en el futuro trono de juicio de Cristo: Seremos recompensados por las cosas hechas por medio del cuerpo. En otras palabras, seremos recompensados por lo que hayamos hecho mientras vivíamos en la tierra, sean cosas buenas o malas. Si haces el bien por medio del cuerpo, recibirás una buena recompensa. Si haces el mal por medio del cuerpo, recibirás una mala recompensa.
La Palabra de Dios nos muestra claramente que en el trono de juicio los que hacen el bien recibirán un galardón y los que no hacen el bien perderán el galardón y serán recompensados según el mal que hicieron. Por existir juicio futuro, el apóstol Pablo oró por misericordia en el futuro.
La Segunda Epístola a Timoteo 1:18 dice: "Concédale el Señor que halle misericordia delante del Señor en aquel Día. Y tú sabes mejor que yo cuántos servicios me prestó en Éfeso".
Aquí, Pablo expresa el deseo de que Onésiforo pueda hallar misericordia de parte del Señor en aquel día. Si, en el futuro, cuando esté delante del trono de juicio, un cristiano, en el peor de los casos, solo pierde su recompensa y no es castigado ni disciplinado, entonces esta palabra carece de significado.
Pablo esperaba que el Señor fuese misericordioso con Onésiforo en Su juicio, pues él había ayudado mucho a Pablo y había propagado el evangelio juntamente con él. Si existían fallas que Onésiforo hubiera cometido, Pablo esperaba que el Señor fuese misericordioso con él.
Por lo tanto, vemos que los cristianos no solo necesitan el perdón, sino también la misericordia de Dios en el tiempo del juicio al inicio del milenio; de lo contrario, estarán sujetos al castigo de Dios.
En el capítulo cuatro de la Segunda Epístola a Timoteo hay otro versículo que debemos leer. El versículo 16 dice: "En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, antes bien, todos me abandonaron; no les sea tomado en cuenta". Esta es otra oración.
Cuando Pablo estaba en Asia, todos allí lo abandonaron. Cuando estuvo delante del rey siendo juzgado, muchos cristianos se ocultaron por miedo a la muerte. A pesar de haberlo abandonado, Pablo oró para que tal pecado no les fuese tomado en cuenta. Por lo tanto, vemos que en el futuro Dios aún juzgará nuestros pecados. Pablo oró aquí para que ese pecado no les fuese contado.
Hay suficiente luz en la Biblia que nos muestra que si una persona salva no es disciplinada por su conducta descuidada en esta era, o no se arrepiente después de la disciplina, no solo perderá su recompensa, sino que también será castigada de un modo específico.
En Mateo 12, el Señor Jesús menciona específicamente la blasfemia contra el Espíritu Santo. Todos los pecados pueden ser perdonados, todas las palabras dichas contra el Hijo del Hombre pueden ser perdonadas; sin embargo, el pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo no puede ser perdonado. Para ese pecado no habrá perdón en esta era ni habrá perdón en la era venidera (v. 32).
En la Biblia, la era venidera siempre se refiere al reino. En la lengua original, la palabra "era" es aion, y no cosmos. Si la palabra fuera cosmos, se referiría a la organización del mundo. Pero, al ser aion, se refiere a un intervalo de tiempo. Por eso fue traducida como "era".
Hoy la era es la era de la gracia. La próxima era será la era en la que el Señor vendrá a reinar por mil años. Al leer Mateo 12, percibes que el perdón de los pecados está dividido en dos períodos. Algunos pecados son perdonados en esta era y otros serán perdonados en la era venidera. Algunas personas, mediante disciplina, son perdonadas en esta era. Algunas personas pueden no haber obrado bien hoy, pero serán perdonadas en el reino.
Algunas personas son perdonadas al ser salvas, pero sus pecados posteriores no serán perdonados en el reino; al contrario, serán severamente castigadas. Esta es la enseñanza bíblica acerca del castigo. El castigo para el cristiano en esta era está suficientemente claro. Algunos cristianos que pecan, cuyos problemas no son solucionados delante de Dios hoy, recibirán castigo en el futuro.
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