viernes, 12 de diciembre de 2025

El ministerio celestial de Cristo, semana 1, sábado, capítulo 3

EL MINISTERIO
CELESTIAL DE CRISTO

Capítulo 3
CRISTO EN LA EDIFICACIÓN DE LA IGLESIA

SEMANA 1 - SÁBADO
Lectura Bíblica: Hch 2:33; 9:10-16; Ef 1:20-22; Ap 1:5

Leer y orar: “y de parte de Jesucristo, el Testigo Fiel, el Primogénito de los muertos y el Soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama y, por su sangre, nos libró de nuestros pecados” (Ap 1:5)

Entre los diversos oficios en los cuales Cristo fue investido por ocasión de Su ascensión, los dos mayores son que Él es el Soberano de los reyes de la tierra (Ap 1:5) y la Cabeza sobre todas las cosas para la iglesia (Ef 1:22).


CRISTO COMO SOBERANO

Como Soberano de los reyes, Él administra todos los gobiernos terrenales. El propósito de esta administración es, sin duda, la divulgación del evangelio. Por este medio, los escogidos de Dios son reunidos. Por el estudio de la historia mundial podemos percibir que el curso de los acontecimientos tiene como propósito la propagación del evangelio.

Nuestro calendario común, usado en todo el mundo, está basado en el nacimiento de Cristo. Incluso países ateos, como Rusia y China, utilizan este calendario, lo que sugiere también que están bajo el dominio soberano de Cristo.

Según el calendario cristiano, estamos en el año 1980. Esta fecha no se refiere a los Césares romanos ni a los zares rusos, sino al número de años contados desde el nacimiento de Cristo. Nuestro Cristo es el Soberano sobre toda la tierra para que el evangelio sea propagado.


El dominio soberano del Señor sobre nuestra obra

Quisiera testificar sobre esto a partir de mi experiencia. Cerca del fin de la Segunda Guerra Mundial, dije a los santos que China sería libertada de Japón, se convertiría en una república y seríamos libres. Eso de hecho ocurrió.

Japón se rindió incondicionalmente en 1945. Nosotros exultamos en nuestra libertad. De 1946 a 1948 la predicación del evangelio entre nosotros se extendió rápida y ampliamente. En 1948 un misionero viajó por toda China y luego relató a su misión que la obra del evangelio estaba en manos del “pequeño rebaño” (como solían llamar a las iglesias) y que era tan exitosa que ya no era necesario enviar otros misioneros extranjeros.

Ese era realmente el caso. Yo me encontraba en Shanghai en aquellos días. ¡Cuán felices estábamos! Ya había entre cuatrocientas y seiscientas iglesias por toda China. Cierto día, en Tsingtao, antigua concesión alemana y hermoso y moderno puerto marítimo, más de setecientas personas fueron bautizadas.

En la década de 1930, el número de los que eran bautizados era muy pequeño, difícilmente más de diez personas por vez. Pero después de 1945, la cantidad de personas bautizadas de cada vez era en general más de cien. Pero nuestra alegría duró poco. Prácticamente de la noche a la mañana, nos parece, la situación política cambió, y a partir de 1949 la obra pasó a ser muy frustrante.

Partí en abril de 1949 y desde esa fecha no mantuve más correspondencia libre con los que conocía de allí. En todos esos años me angustié por causa de aquella grandiosa obra.

Watchman Nee fue preso en 1950 y murió en la prisión en 1972. Quedé destrozado, temiendo que todo el trabajo se hubiera perdido. Mi único consuelo fue que, por medio de la pérdida de la obra en China, el Señor trajo Su restauración a los Estados Unidos y, luego, a Europa, América del Sur, África y Australasia.

Sin embargo, siempre que pensaba respecto a la obra en China, mi corazón quedaba afligido. Muchos de mis colaboradores contemporáneos murieron en la prisión después de pasar años presos. La pena del hermano Nee fue la más larga.

Él murió el día anterior a la fecha en que debía haber sido liberado. En 1979 tuvimos un nuevo cambio en la situación. Estados Unidos y China restablecieron relaciones diplomáticas. La China roja abrió las puertas para visitantes.

A partir de entonces las noticias volvieron a circular. ¡Mi corazón ya no está angustiado sino saltando de alegría! Descubrí que en algunas ciudades, a partir de 1949, la mesa del Señor nunca fue interrumpida.

Los santos en el continente consideran los años de 1949 a 1970 como un período en que la iglesia estuvo dormida. Entonces, en 1970, surgió una nueva generación, nacida y educada bajo el actual gobierno.

Algunos de esos jóvenes fueron levantados por el Señor y fueron decisivos. Aunque no tenían Biblias, sino solamente copias de algunos versículos, comenzaron a predicar el evangelio.

La reacción fue sorprendente. El camino había sido preparado para el evangelio. La nueva generación de la iglesia comenzó a predicar enseñando un cántico evangélico a los jóvenes. Aquellos jóvenes vacíos gustaron mucho de entonar cánticos que hablaban de Jesús.

Además, muchos enfermos fueron curados de manera milagrosa. Miles de jóvenes creyeron. Las autoridades procuraron dificultar las cosas para ellos, pero sin efecto alguno.

Arrestaron a algunos creyentes, pero ellos eran demasiados, especialmente en el interior. Cuando diez eran arrestados, doscientos iban a visitarlos. Decían a las autoridades que preferían la prisión, porque entonces no necesitaban trabajar y podían simplemente quedarse cantando himnos. Cuando eran liberados, ¡su fe aumentaba!

En una sola provincia había trescientos mil creyentes. En una sola ciudad, había más de veinte mil. Les digo esto para mostrarles que Jesús es el Soberano de los reyes. Yo solía pensar que China, con sus novecientos millones de habitantes, estaba perdida en lo que se refería al evangelio.

El año pasado, sin embargo, la coyuntura internacional y las necesidades de China la llevaron a abrirse. ¿No tendría eso que ver con el gobierno del Señor? ¡Alabado sea Él! Su oficio como Soberano es prioritariamente para la expansión del evangelio. Por el control del Señor sobre la situación mundial, la restauración llegó a Occidente.

Ahora, treinta años después, Su mano soberana hizo que China volviera a abrirse nuevamente. Cientos de miles de jóvenes fueron salvos. ¿Quién puede impedir al Soberano de los reyes? ¡Este es el año de 1980, año del Señor, según Su calendario!

El gobierno rojo chino imprimió el año pasado cien mil ejemplares de la Biblia. También abrieron las puertas de las catedrales de las principales ciudades para que los cristianos pudieran reunirse. En Shanghai más de mil quinientas personas se aglomeraron en la primera catedral abierta. Desde entonces, se abrieron otras dos.

Todos estos acontecimientos comprueban que Jesús es el Soberano de los reyes. Él desempeña Su ministerio celestial. Él administra toda la tierra para que el evangelio se propague.


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