ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL
Leer y orar: “Porque en mi santo monte, en el monte alto de Israel, dice el Señor Dios, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella, en aquella tierra; allí me agradaré de ellos, allí requeriré vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas santas” (Ez 20:40)
Llevarlos de Vuelta a la Tierra
Alabamos al Señor que, en Su misericordia, Él prometió a aquellos en el cautiverio que un día los traería de vuelta a la tierra (11:17). La tierra a la cual Él los llevaría sería sobre los montes más altos de Israel (20:40). Los altos montes tipifican al Cristo resucitado y ascendido. El Cristo que hoy experimentamos y disfrutamos en las iglesias locales es muy elevado, pues Él es el Cristo resucitado y ascendido.
Predecir a Cristo
En esta sección acerca del juicio de Dios, Dios, en Su misericordia, predijo algo con respecto a Cristo.
Un Renuevo se Convierte en un Cedro
En 17:22-23 la casa de David, la casa real, es comparada con un cedro. Primero, una rama del árbol, Joaquín, fue cortada. Más tarde, otra rama, Sedequías, fue levantada y también fue cortada. Finalmente, este capítulo nos dice que en la cima de ese cedro había un renuevo tierno, o una rama tierna, que fue cortada y plantada en la cima del monte, convirtiéndose en un alto cedro.
Si leemos con atención, percibiremos que ese renuevo tierno es Cristo. Cristo, que pertenece a la casa de David y que nació como descendiente de la casa de David, es una rama tierna del cedro de David.
Como tal renuevo tierno, Él fue cortado al ser crucificado. Cuando fue clavado en la cruz, Él, el Renuevo tierno, fue “cortado”. Pero por Su resurrección, Él fue plantado en lo alto del monte y, finalmente, se convirtió en un gran cedro.
El hombre “cortó” este Renuevo tierno, pero Dios hizo que Él fuese resucitado y ascendiera. De esta manera, Dios plantó a Cristo en un lugar alto, y Cristo se convirtió en un cedro majestuoso bajo el cual muchas personas habitarán.
Esto no fue solamente una profecía, sino también una promesa dada por Dios al pueblo desanimado. En aquel tiempo, la casa de David estaba completamente desanimada y decepcionada, pero Ezequiel predijo que, de la casa de David, habría un renuevo tierno establecido en la cima del monte y este renuevo se convertiría en un gran cedro. Esto fue un aliento y una promesa para la casa de David acerca de Cristo.
Aunque la casa de David fue “cortada” a causa de su corrupción y así se volvió desolada y humillada, un día sería reavivada en Cristo. Debido a que ellos serán unidos a Cristo, se volverán majestuosos una vez más.
El principio es el mismo con nosotros en nuestra experiencia espiritual. A causa de ciertas irregularidades, podemos ser “cortados” y así ser humillados. Sin embargo, debido a que Dios nos une a Cristo y somos uno con Él, nos volveremos majestuosos en Él.
El Cetro de Judá
Ezequiel 21:10 es otro versículo que muchos estudiosos de la Palabra creen que se refiere a Cristo. Este versículo es difícil de traducir, pero la mejor traducción es: “El cetro de mi hijo desprecia todos los árboles.” Esta palabra está, ciertamente, basada en Génesis 49:10, que habla acerca del cetro de Judá. El cetro de Judá es Cristo.
En el tiempo de Ezequiel, el cedro, la casa de David, fue cortado y quemado. Sin embargo, algunos aún permanecieron alegres y felices, diciendo: “El cetro de mi hijo desprecia todos los árboles.”
Esto significa que mientras Ezequiel estaba profetizando, diciendo al pueblo que Dios estaba a punto de quemar al pueblo de Israel, incluida la casa de David, que pertenecía a la tribu de Judá, algunos de ellos estaban contentos, diciendo: “Nosotros tenemos a Cristo. Tenemos el cetro del Hijo de Dios, que desprecia y sobrepasa todos los árboles.”
La respuesta de Dios fue hacer una pregunta: puesto que Él iba a quemarlo todo, ¿debían ellos alegrarse diciendo esto? Así, este versículo se refiere a Cristo, el cetro de Judá; es decir, se refiere al poder y a la autoridad del Hijo de Dios.
Ezequiel 21:27 indica que Cristo es el único que tiene el derecho de heredar el reino de Israel. En aquel momento Dios estaba derribando el reino y la nación de Israel, pero, finalmente, el Único que tiene el derecho de heredar el reino de Israel vendrá. Este es Cristo.
El Poder de la Casa de Israel
Ezequiel 29:21 dice: “En aquel día haré brotar el poder en la casa de Israel y te daré que hables libremente en medio de ellos; y sabrán que yo soy el Señor.” Cristo es el poder para la casa de Israel que brotará. Dios producirá este poder de la casa de Israel.
En el tiempo de Ezequiel, otras naciones habían conquistado y oprimido al pueblo de Israel, y ellos no tenían cómo seguir adelante. Pero Dios prometió que un día un poder brotaría de la casa de Israel para estar contra todas las naciones y vencer a las autoridades en la tierra para que la nación de Israel pudiera ser salva. Cristo se convertirá en el poder para liberarlos de toda opresión y esclavitud.
Ahora podemos ver que, mientras el juicio de Dios estaba sobre Su pueblo y mientras ellos experimentaban tal decepción, Dios profetizó que Cristo sería su esperanza y su aliento. Aunque estaban bajo el juicio de Dios, no había necesidad de decepcionarse, pues podían ser alentados por Cristo y con Cristo.
Esta también debe ser nuestra experiencia hoy. Si mientras estamos bajo el juicio de Dios somos fieles a Él, podemos ser alentados con Cristo. Tenemos la misericordia de Dios y tenemos el Cristo de Dios. Sí, podemos estar bajo el juicio de Dios. Sin embargo, aun bajo el juicio de Dios, todavía está la misericordia de Dios y el aliento de Cristo. ¡Aleluya por la misericordia de Dios y por el Cristo de Dios!
El resultado final del juicio de Dios sobre los israelitas era llevarlos a volverse a Cristo y ganar a Cristo, para que Cristo fuese todo para ellos. Puesto que ellos serán unidos a Cristo, ascenderán de su humillación a la posición más alta, teniendo a Cristo como la autoridad para sobrepasar todas las naciones y autoridades en la tierra.
A causa de Cristo, la nación de Israel será restaurada y Cristo será el Rey. En aquel día, Cristo se convertirá en el poder para librarlos de la opresión y la esclavitud. Por lo tanto, todo está basado en Cristo y se recibe en Cristo.
El principio es el mismo con la iglesia hoy. El resultado del juicio de Dios sobre la iglesia es ganar un grupo de personas que se vuelvan a Cristo y ganen a Cristo. Cristo se convierte en su cedro para ser su autoridad, y Cristo se convierte en su poder de salvación.
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