ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL
Leer y orar: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia.” (1 Jn 1:9)
No Beber Vino
“Ningún sacerdote beberá vino cuando entre en el atrio interior” (Ez 44:21). Aquí se nos dice que los sacerdotes que ministran directamente al Señor en el atrio interior no tenían permiso para beber vino. El vino representa el placer y la alegría mundanos, físicos. Aquellos que sirven al Señor de manera directa no deben tener nada que ver con el “vino” de los placeres mundanos.
El versículo 22 dice: “No se casarán ni con viuda ni con repudiada, sino que tomarán vírgenes del linaje de la casa de Israel o viuda que lo fuere de sacerdote.” Esto significa que en nuestro contacto y relación con los demás, necesitamos ser puros y sencillos. Sin embargo, si entramos en contacto con los demás de una forma no pura, seremos contaminados con un elemento impuro.
El versículo 23 continúa: “A mi pueblo enseñarán a distinguir entre lo santo y lo profano y le harán discernir entre lo inmundo y lo limpio.” Un sacerdote debe ser capaz de enseñar al pueblo de Dios qué es santo y qué es profano y qué es limpio y qué es inmundo. Aquel que se acerca a Dios como sacerdote debe ser capaz de discernir estas cosas y también ser capaz de enseñar a otros a discernir.
El versículo 24a dice: “Cuando haya contienda, ellos estarán presentes para juzgarla.” Cuando había una contienda, las partes involucradas comparecían ante el sacerdote. El sacerdote entonces hacía un juicio, no conforme a su propia opinión, sino conforme a los juicios de Dios.
Si, como aquellos que temen a Dios y se acercan a Él, somos invitados a resolver una contienda, necesitamos preguntar a Dios qué diría Él sobre esta cuestión y luego debemos juzgar conforme a la voluntad de Dios. Esto significa que, al ayudar a resolver cuestiones difíciles, necesitamos estar delante del Señor con un corazón temeroso. Entonces, necesitamos tocar el sentir del Señor y juzgar en conformidad.
“Mis leyes y mis estatutos en todas las fiestas solemnes guardarán” (v. 24b). Todas las fiestas, o “asambleas”, están relacionadas con la graciosa historia de la salvación de Dios. Así, si queremos servir a Dios como sacerdotes, necesitamos recordar la graciosa historia de la salvación de Dios, incluyendo Su crucifixión, resurrección y ascensión y el derramamiento del Espíritu Santo.
Santificar los Sábados de Dios
“Y santificarán mis sábados” (v. 24c). El sábado indica que Dios hizo todo; por tanto, Dios descansa. Guardar o santificar el sábado significa que aceptamos todo lo que Dios ha hecho y descansamos en todo lo que Dios ha realizado.
En lugar de intentar hacer algo además de lo que Dios ha hecho, debemos simplemente disfrutar lo que Dios ha hecho y tomar lo que Él ha realizado como nuestra satisfacción y descanso. Esto significa que no dependemos de lo que hacemos, sino de lo que Dios hizo.
No Ser Contaminado por los Muertos
Un sacerdote que servía al Señor directamente en Su presencia no podía ser contaminado por ninguna persona muerta (v. 25). Esto significa que no debemos entrar en contacto con aquellos que están espiritualmente muertos. No debemos tocar ningún “cadáver”.
Hablando espiritualmente, muchos cristianos están muertos, incluso hasta el punto de oler mal. Si entras en contacto con ellos y los escuchas, harán que quedes muerto, parcialmente, si no totalmente. Al no tener nada positivo que decir, hablarán solo cosas negativas, quizá criticando a los ancianos, a los colaboradores o a varios santos. El contacto con estas personas muertas puede hacernos muertos y negativos.
Así, cuando percibimos que estamos en presencia de este tipo de persona, debemos evitar el contacto con ella. De lo contrario, seremos contaminados por su muerte. Ser contaminado por la muerte es más grave que ser contaminado por algo pecaminoso.
Si somos contaminados por algo pecaminoso, podemos confesar, recibir la aplicación de la sangre de Cristo y ser inmediatamente purificados (1 Jn 1:9, 7). Sin embargo, si somos contaminados por la muerte, tomará un período de tiempo antes de que podamos ser lavados y purificados de esa impureza (cf. Nm 19:11).
Algunos de nosotros hemos tenido este tipo de experiencia. Después de pasar un corto tiempo con un creyente espiritualmente muerto y negativo, descubrimos que no podíamos orar ni funcionar en las reuniones por un tiempo, quizá por varios días. Esto debe advertirnos acerca de pasar tiempo con personas muertas. ¡Manténganse alejados de ellas!
No piensen que pueden ayudarlas. Más bien, su muerte se propagará a ustedes. Aquellos que están espiritualmente muertos pueden estar muy vivos respecto a las cosas mundanas o negativas, pero respecto a la iglesia, están muertos. En cuanto a la vida de la iglesia, están muertos. Si queremos servir al Señor de manera directa, debemos mantenernos alejados de las personas muertas y así mantenernos alejados de la impureza de la muerte.
Ofrecer la Ofrenda por el Pecado
“En el día en que él entre en el lugar santo, en el atrio interior, para ministrar en el lugar santo, presentará su ofrenda por el pecado, dice el Señor Dios.” (Ez 44:27). Siempre que nos acercamos a Dios, necesitamos ofrecer la ofrenda por el pecado, aun si no estamos conscientes de ninguna impureza. Cada vez que nos acercamos a Dios, necesitamos aplicar la redención del Señor y recibir la purificación de Su preciosa sangre.
🌿Disfrute más:
Himno: Experiencia de Dios - "Por ejercitar el espíritu"
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