jueves, 16 de abril de 2026

Estudio-vida de Ezequiel, semana 13, lunes, mensaje 26

ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL

Mensaje 26
EL RÍO QUE FLUYE DE LA CASA

SEMANA 13 - LUNES
Lectura bíblica: Gn 2:9, 10; Éx 15:27, 17:6; Nm 20:11, 21:16-17; Jue 15:19; Sal 36:8; 46:4; Ez 43:10-11, 47:1-12; Joel 3:18; Zac 14:8; Jn 4:14, 7:37-38, 17:23; 1 Co 10:4

Leer y orar: “Y cuando volví, he aquí que a la orilla del río había muchísimos árboles a uno y otro lado.” (Ezequiel 47:7)


EL RÍO QUE FLUYE DE LA CASA

El libro de Ezequiel habla de dos ríos. El primer río, en el capítulo uno, es el río Quebar, que estaba en el lugar donde el pueblo de Dios había sido mantenido en cautiverio. El segundo río, en el capítulo cuarenta y siete, es el río de la vida en la tierra santa. El primer río es para llevar a cabo el juicio; el segundo es un río para el suministro de vida.

Estar cerca del río Quebar es estar en un lugar de disciplina, pero estar cerca del río de agua viva es estar en un lugar para recibir vida. En este mensaje consideraremos el río que fluye de la casa.


DIOS ES COMIDA Y AGUA PARA EL HOMBRE

Génesis 2 habla del árbol de la vida (v. 9) y de un río que salía del Edén para regar el huerto (v. 10). Tanto el árbol como el río significan que Dios desea impartirse al hombre como vida.

El árbol de la vida indica que Dios desea que lo comamos, y el río indica que Dios desea que lo bebamos. El árbol y el río en Génesis 2 son el principio de dos líneas ─ una acerca de Dios como alimento vivo y la otra acerca de Dios como agua viva ─ que recorren toda la Biblia hasta consumarse como el árbol de la vida y como el río del agua de la vida en Apocalipsis 22.

En cuanto a Dios como el alimento del hombre, la Biblia habla de la carne del cordero, el pan sin levadura, el maná, las diversas ofrendas y todos los productos, tanto de origen animal como vegetal, de la buena tierra de Canaán.

En Juan 6, el Señor Jesús habló claramente acerca de esto: “Yo soy el pan de la vida” (v. 48); “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo” (v. 51); “Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida” (v. 55); “El que me come, él también vivirá por mí” (v. 57).

En cuanto a Dios como agua para que el hombre beba, la Biblia habla de las fuentes (Éx 15:27), el agua de la roca (17:6; Nm 20:11; 1 Co 10:4), el agua del pozo (Nm 21:16-17) y el agua que sale del suelo (Jue 15:19). El Salmo 36:8b dice: “Y en el torrente de tus delicias les das de beber.”

El Salmo 46:4 dice: “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo.” Joel 3:18 dice: “Y saldrá una fuente de la casa de Jehová.” Zacarías 14:8 dice: “En aquel día saldrán de Jerusalén aguas vivas.” El Evangelio de Juan habla del agua viva en 4:14 y 7:37-38.

Estas porciones de la Palabra revelan que Dios como agua viva fluye desde la eternidad hacia nosotros para saciar nuestra sed. La porción de la Palabra que describe con más detalle el fluir del agua viva de Dios es Ezequiel 47.

Es significativo que el fluir del río de la vida no esté en el capítulo uno. En ese capítulo, en lugar del río de la vida, había un fuego consumidor. En el capítulo treinta y siete hubo un viento que llegó a ser aliento para nosotros, pero no había agua fluyendo. El fluir del agua no comenzó sino hasta el capítulo cuarenta y siete. El agua no podía venir antes del capítulo cuarenta y siete, porque la casa no había sido edificada.


LOS FACTORES QUE PRODUCEN EL RÍO

Varios factores cruciales trajeron el fluir del río. El primero fue la construcción y la conclusión de la casa. Después de esto, el pueblo comenzó a vivir conforme a la casa, conforme a su plano, leyes y estatutos. Su vida diaria y toda su conducta pasaron a ser conforme al plano, arreglo, modelo, estatutos y leyes de la casa (43:10-11).

Luego, los que sirven, los sacerdotes, servían al Señor de manera apropiada. Finalmente, estaban todas las ofrendas: un cordero de cada doscientos, un sexto del trigo y de la cebada, y un centésimo de aceite. Había ofrendas anuales, ofrendas mensuales, ofrendas diarias y todas las solemnidades.

Necesitamos darnos cuenta de que la experiencia de todos estos asuntos trajo el fluir del río. Cuando el Señor vio todas estas cosas, Él debió haberse alegrado mucho. Él tenía una casa ─ un lugar de Su trono, un lugar para las plantas de Sus pies, un lugar donde Él podía habitar para Su descanso y satisfacción. Él vio la casa con su plano y estatutos, y vio a los sacerdotes y las ofrendas. Por lo tanto, Él envió el fluir del río, y el río comenzó a fluir desde la casa.

Ahora podemos entender por qué no hay ninguna mención del fluir del río antes del capítulo cuarenta y siete. El fluir del río depende del edificio. Cuando y donde un grupo de creyentes es edificado en unidad como lo describe Ezequiel, habrá un río que fluye desde el edificio.

Si hay el edificio en su localidad, el fluir saldrá de él. Suponga que, al considerar la iglesia en su localidad, el Señor pudiera decir: “Este es el lugar de Mi trono, este es el lugar donde puedo poner las plantas de Mis pies, y este es el lugar donde puedo habitar, descansar y estar satisfecho.” Si el Señor puede decir esto acerca de su localidad, el río ciertamente fluirá del edificio.

Hoy, muchos cristianos celosos prestan atención a la predicación y a la obra del evangelio en el campo misionero, pero su situación es bastante pobre. Salen a trabajar para el Señor, pero ningún fluir los sigue, porque descuidan la fuente ─ la edificación de la iglesia.

No puede haber fluir aparte del edificio genuino. Si hay un edificio fuerte en las iglesias locales, habrá un río que fluye del edificio hacia otros lugares. Habrá el fluir, el brotar y el impacto. ¡Cuánto necesitamos el edificio! Necesitamos que la iglesia sea edificada como el templo, la casa de Dios. Como resultado de tal edificación, el fluir de Dios brotará. El alcance depende del edificio. La predicación del evangelio depende del edificio.

Esta es la razón por la cual en Juan 17:23 el Señor Jesús dice que, cuando somos perfeccionados en la unidad, el mundo sabrá que el Padre envió a Su Hijo. Esto significa que, cuando somos edificados como uno, el mundo será convencido. La situación divisiva del cristianismo limita grandemente el impacto del evangelio.


🌿Disfrute más:

Himno: Plenitud del Espíritu - "Como el Agua Viva"

https://hinario.org/detail.php?id=1194

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Estudio-vida de Ezequiel, semana 14, lunes, mensaje 27

ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL Mensaje 27 LA TIERRA SANTA Y LA CIUDAD SANTA SEMANA 14 - LUNES Lectura bíblica: Ez 48:35b; Ap 21:21, 22:1-2 Leer y...