sábado, 30 de agosto de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 1, domingo, capítulo 1

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE - 
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 1
DISCIPLINA Y RECOMPENSA

SEMANA 1 - DOMINGO
Lectura Bíblica: He 12:5-10

Leer y orar: "Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete." (Ap 3:19)


PREFACIO

En estos últimos años, los hombres están a merced de la entrada de un nuevo milenio con una mezcla de esperanza y ansiedad, más ansiedad que esperanza. Tú, como cristiano, no estás inmune a las exigencias y consecuencias del nuevo tiempo que ya está a las puertas. ¿Qué hacer, si la cultura humana con todo lo que representa intenta desviarte de lo principal: Dios y Sus exigencias para con Sus hijos? ¿Qué hacer?

Una excelente reacción es leer "El Daño de la Segunda Muerte", una serísima advertencia para los cristianos distraídos con el curso de este mundo. Como hábil cirujano, manejando correctamente el bisturí de la Palabra de Dios, Watchman Nee desvela para nosotros cuestiones cruciales sobre las actitudes y comportamientos cristianos y sus consecuencias en el milenio por venir.

En esta transición de milenio, en este momento decisivo de la historia de la iglesia y de la humanidad, son fundamentales y están totalmente basadas en la Palabra de Dios las revelaciones inéditas y valientes contenidas en este libro del consagrado escritor cristiano.

Lamentablemente es posible que el cristiano distraído no tome conocimiento de tales revelaciones. En cuanto a los que están preocupados por la vuelta inminente del Señor Jesús, que lean este libro y cooperen con el despertamiento que se exige en el cristianismo en estos últimos días.


PRÓLOGO

Lamentablemente, son pocos los cristianos que de hecho conocen la revelación bíblica respecto al reino milenial, la próxima era por venir.

Es urgente, es urgentísimo que todos nosotros que aguardamos la vuelta del Señor, estemos conscientes de nuestro juicio delante del tribunal de Cristo, y que cada uno será retribuido conforme a su vivir hoy.

¡La palabra de Dios es luz! Aunque parezca amenazador, el daño de la segunda muerte solo es una amenaza real para los cristianos desobedientes al Padre. Las advertencias contenidas en este libro son en realidad de amor y misericordia, son una oportunidad para arrepentirnos, buscando vivir, durante el tiempo que nos resta, de manera agradable al Señor.

Los editores


DISCIPLINA Y RECOMPENSA

Tenemos que distinguir dos cosas en la Biblia: la disciplina de Dios en los cristianos de esta era y la salvación de ellos en la eternidad.

Hebreos registra la cuestión de la disciplina de los cristianos. Ahora debemos ver qué tipos de personas Dios disciplina y cuál es la finalidad de esa disciplina.


MOTIVO Y OBJETIVO DE LA DISCIPLINA

La Epístola a los Hebreos 12:5-6 dice: "Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor disciplina al que ama, y azota a todo hijo que recibe". Aquí vemos claramente que el motivo de la disciplina es el amor de Dios. Aquellos que reciben la disciplina de Dios son los hijos de Dios.

Si una persona no es hijo de Dios, Él no la disciplinará. Nunca encontrarás en la Biblia que Dios discipline a un incrédulo. Dios no gasta Su tiempo y energía para disciplinar a todas las personas de esta tierra.

Ocurre lo mismo con nosotros. No disciplinamos a los hijos de nuestros vecinos. Si ellos no se visten bien o no hacen las cosas correctamente, no los disciplinamos. Solamente disciplinamos a nuestros propios hijos. Por lo tanto, la esfera de la disciplina se limita solamente a los cristianos, y el motivo de la disciplina es el amor.

No es porque odie al hombre que Dios lo disciplina. Él disciplina al hombre por amarlo. Apocalipsis 3:19 también dice que Dios disciplina por causa del amor. Hebreos 12:7-8 dice: "Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos".

Por lo tanto, la esfera de la disciplina se limita solamente a los hijos. El versículo 9 dice: "Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los respetábamos. ¿No obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?"

Si aceptamos la disciplina de nuestros padres en la carne, ¡cuánto más debemos aceptar la disciplina de nuestro Padre, el Padre de los espíritus! El versículo 10 dice: "Y aquellos, a la verdad, por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este, para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad".

Esto nos muestra el propósito de la disciplina. No es porque le guste disciplinarnos que Él lo hace. Tampoco es porque quiera que suframos. Él nos disciplina para que podamos participar de Su santidad.

Si un cristiano vive de una manera muy relajada en la tierra, sin manifestar la naturaleza y la santidad de Dios, la mano de Dios recaerá fuertemente sobre él. Dios no disfruta azotarnos.

Su propósito es tener Su santidad manifestada en nosotros. Él solo cesará de disciplinarnos cuando Su santidad sea manifestada en nosotros. Por lo tanto, percibimos que la disciplina no prueba que no somos del Señor. Al contrario, prueba que pertenecemos al Señor.

No hay necesidad de disciplina para alguien que no pertenezca al Señor. Solamente aquellos que pertenecen al Señor están calificados para ser disciplinados. Hay una gran diferencia entre castigo y disciplina. La disciplina de Dios sobre Sus hijos no es Su castigo sobre ellos. Aun cuando Dios los castiga, ese castigo no es un castigo, sino una disciplina.

La disciplina tiene un objetivo definido, que es que podamos participar de Su santidad, para que no vivamos neciamente día a día. Después de que un cristiano cree en el Señor Jesús, aunque nunca pierda su salvación, puede recibir un severo castigo de Dios.

Nunca debemos decir que un cristiano puede hacer todo lo que quiera después de ser salvo. La Biblia nos dice claramente que después de que un cristiano es salvo, aunque esté derrotado y caído, no perecerá eternamente y no perderá la vida eterna. Sin embargo, recibirá la corrección de Dios, hoy, en la tierra.


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viernes, 29 de agosto de 2025

Conociendo la Biblia, semana 3, sábado, capítulo 4

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 4
EL TEMA, EL PENSAMIENTO CENTRAL
Y LAS SUBDIVISIONES DE LA BIBLIA

SEMANA 3 - SÁBADO
Lectura Bíblica:
Mt 24 y 25

Leer y orar: "No seáis motivo de tropiezo ni para judíos, ni para gentiles, ni tampoco para la iglesia de Dios" (1 Co 10:32)


PRESTAR ATENCIÓN A LAS
DIFERENCIAS EN LAS DISPENSACIONES

Con el mismo principio, Dios prometió a Su pueblo escogido, en el Antiguo Testamento, que prosperarían y ampliarían su territorio sobre la tierra. Pero en el Nuevo Testamento, ocurre exactamente lo opuesto.

Si hoy, citando palabras del Antiguo Testamento, predicas a los hermanos y hermanas diciendo: "Gracias a Dios, Él nos prometió que si le tememos, Él ampliará nuestro territorio y todos seremos propietarios de grandes porciones de tierra", eso sería totalmente errado. Hay tal promesa en la Biblia; sin embargo, esa promesa no está bajo la gracia, sino bajo la ley. En el Nuevo Testamento, Dios dijo que debemos renunciar a nuestras tierras y venderlas para dar a los pobres. Eso es exactamente lo opuesto al Antiguo Testamento.

Aunque todas son palabras de la Biblia, e inspiradas por Dios, no debemos tomar las palabras de la antigua dispensación y aplicarlas a la dispensación actual. Los católicos y muchos protestantes se equivocan en este punto.

Muchas cosas en el catolicismo provienen del judaísmo del Antiguo Testamento. Incluso la vestimenta de los sacerdotes y sus rituales de adoración son tomados de los principios del Antiguo Testamento. Claro que esas cosas se mencionan en la Biblia, pero no son para la dispensación presente.

Al exponer e interpretar la Biblia, no se puede decir: "¿No es esto palabra de la Biblia? Si lo es, debemos guardarla". No podemos hablar de esa manera. Tenemos que diferenciar las eras; es decir, debemos saber claramente a qué dispensación pertenece determinada palabra. Si no estás en cierta dispensación, entonces las palabras de esa dispensación no tienen nada que ver contigo. Más adelante hablaremos más acerca de las dispensaciones.


TENER EN CUENTA LA DIFERENCIA DE
LAS PERSONAS A QUIENES LA PALABRA VA DIRIGIDA

Al exponer la Biblia, se debe tener en cuenta a las personas a quienes determinada palabra va dirigida. Algunas palabras son dirigidas a los judíos, y no tienen relación con los gentiles ni con la iglesia. Algunas palabras son dirigidas a los gentiles y no tienen nada que ver con los judíos o con la iglesia. Algunas palabras son dichas a la iglesia y no tienen nada que ver con los judíos o con los gentiles.

La Primera Epístola a los Corintios 10:32 dice: "No seáis motivo de tropiezo ni para judíos, ni para gentiles, ni tampoco para la iglesia de Dios". En la Biblia, hay por lo menos tres tipos de personas a quienes Dios dirige Sus palabras: los judíos, los gentiles y la iglesia.

En el Antiguo Testamento, la mayoría de las palabras fueron dichas a los judíos. En el Nuevo Testamento, hay algunas palabras dirigidas a la iglesia. Paralelamente, tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento, hay algunas palabras dirigidas a los gentiles.

Debemos diferenciarlas claramente al leerlas y debemos descubrir a quién fueron dirigidas. Tenemos que diferenciar a las diversas personas a quienes las palabras son dirigidas, si a los judíos, a los gentiles o a la iglesia. Solo después de identificar a la persona a quien va dirigida la palabra podremos hacer el juicio adecuado.

Por ejemplo: algunos estudiosos de la Biblia han discutido mucho sobre para quién fue escrito el libro de Mateo. Hay muchos expositores que afirman que Mateo fue escrito para los judíos y no para la iglesia.

Ellos se refieren al trasfondo judío de las palabras en Mateo, diciendo que el Señor Jesús se refería claramente a llevar ofrendas al altar. Para ellos, eso es una prueba de que esas palabras son para los judíos.

El Señor Jesús habló claramente sobre el juicio del sanedrín. El sanedrín era una organización judía. También se refieren al capítulo 24 de Mateo que menciona la abominación desoladora en el lugar santo. Para ellos, el lugar santo pertenece inequívocamente a los judíos.

El Señor también dijo que cuando llegue la gran tribulación, las personas deben orar para que su huida no ocurra en sábado. ¿Acaso debería la iglesia guardar el sábado? Ya que las personas a quienes se dirige esa palabra guardan el sábado, ¿no son ellos judíos?

Estos estudiosos muestran muchos ejemplos como esos para probar que el libro de Mateo está dirigido a los judíos. Si así fuera, sería algo muy serio, porque todo el libro de Mateo ya no sería nuestra herencia.

Después de haber leído cuidadosamente todo el libro de Mateo, debemos admitir que las palabras en Mateo 5 ciertamente tienen un trasfondo judío, pero no están dirigidas a los judíos; están dirigidas al pueblo del reino de los cielos.

El pueblo del reino incluye no solo a los salvos de entre los judíos, sino también a los convertidos de entre los gentiles. El pueblo del reino es la iglesia. Debido a que entre el pueblo del reino hay personas que anteriormente habían estado en el judaísmo, y que tenían trasfondo judío, el Señor Jesús tenía que usar esas cosas relacionadas a ese trasfondo cuando dio su sermón en la montaña.

Hay muchas discusiones sobre los capítulos 24 y 25 de Mateo. Si lees cuidadosamente, descubrirás que una porción fue dirigida a los judíos, una porción fue dirigida a la iglesia y una porción fue dirigida a los gentiles.

En el capítulo 24, los versículos 1 al 30 son dirigidos a los judíos, los versículos 32 al 30 del capítulo 25 son dirigidos a la iglesia. El versículo 31 hasta el final de ese capítulo es dirigido a los gentiles. Al estudiar la Biblia, antes de tomar una decisión de interpretación, debemos primero definir a la persona a quien la palabra va dirigida. Solo entonces podremos entender e interpretar las palabras con precisión.


LAS PERSONAS, EVENTOS Y OBJETOS DEL
ANTIGUO TESTAMENTO QUE NO SON CLARAMENTE
PRESENTADOS COMO TIPOS, NO DEBEN SER TRATADOS
COMO TIPOS, SINO COMO ILUSTRACIONES

Sabemos que hay muchos tipos en el Antiguo Testamento. Algunos de ellos son simplemente personas individualmente, tales como Isaac, que tipificaba al Señor Jesús como el hijo heredero, y Rebeca, que tipificaba a la novia ganada por Cristo: la iglesia.

Algunos tipos son eventos, como la pascua de los israelitas que representa nuestra salvación delante de Dios cuando recibimos a Cristo inmolado como nuestro Salvador. Otro ejemplo es el éxodo de Egipto por los hijos de Israel, que tipifica nuestra salida del mundo. También hay algunos tipos que son objetos, como el cordero tipificando a Cristo y la serpiente de bronce, también tipificando a Cristo.

En el Antiguo Testamento, muchas personas, eventos y objetos son tipos, pero no depende de nosotros decidir si lo son o no. Tenemos que descubrir evidencias claras en el Nuevo Testamento. Si no hay ninguna mención del objeto, evento o persona en el Nuevo Testamento, no debemos suponer precipitadamente que es un tipo. Como mucho, podemos tomar prestado ese objeto, persona o evento como ilustración y usarlo para explicar las verdades en el Nuevo Testamento. Decir que algo es un tipo significa decir que es mucho más que una ilustración.

Aquí, solo presentamos y mostramos resumidamente estos diez principios de interpretación de la Biblia. Estos principios evolucionaron gradualmente a partir de cientos o miles de años de experiencia en el estudio de la Biblia. Son como la nata de la leche y la miel de las abejas y son muy preciosos.

Espero que todos podamos recordarlos claramente. Todo esto es para nuestra ayuda y restricción. Espero que, de hoy en adelante, todos los hermanos y hermanas apliquen estos principios en su estudio de la Biblia. Si los aplicamos, encontraremos un nuevo significado en la Biblia y tendremos un entendimiento mejor, más preciso y completo.


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Conociendo la Biblia, semana 3, viernes, capítulo 4

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 4
EL TEMA, EL PENSAMIENTO CENTRAL
Y LAS SUBDIVISIONES DE LA BIBLIA

SEMANA 3 - VIERNES
Lectura Bíblica: Mt 5

Leer y orar: “Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano; y entonces, volviendo, presenta tu ofrenda." (Mateo 5:23,24)


NO SACRIFICAR NINGUNA PORCIÓN DE LA PALABRA

Al definir una verdad, a veces muchos versículos relacionados indican un determinado significado, pero dos o tres de ellos no pueden ser explicados de esa manera. No se puede decir que, porque solamente uno o dos versículos no pueden ser explicados de esa manera, se puede, por lo tanto, sacrificarlos y basar la exposición en la mayoría de los versículos. Si la persona actúa de esa manera, está sacrificando algunos versículos. No podemos hacer así.

Una vez que uno o dos versículos no concuerden con determinada interpretación, tenemos que abandonar esa interpretación. Debemos respetar todas las porciones de la Biblia. Solamente cuando una interpretación se armoniza con toda la Biblia esa interpretación puede ser considerada confiable. Cualquier versículo que prohíba cierta interpretación de la verdad no debe ser sacrificado. En lugar de eso, esa determinada interpretación es la que debe ser abandonada, y tenemos que esperar más revelación de parte de Dios. Si estudiamos la Biblia de esa manera, no caeremos fácilmente en error.


TODAS LAS EXPRESIONES APOSITIVAS SON IGUALES

Hay muchas expresiones en la Biblia que están en aposición¹ a otras. Todas esas expresiones apositivas son equivalentes y no diferentes. Por ejemplo: Mateo 5 habla de nueve bienaventuranzas. Allí dice: "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos", y "Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios". Esas son expresiones casadas, donde la primera expresión combina con la segunda.

En este caso, en cada bienaventuranza, hay primeramente la condición para la bendición y, luego, la bendición misma. Todas las expresiones casadas son equivalentes. Si la primera parte de una expresión especifica una condición, entonces todas las primeras partes de esas expresiones casadas también especifican condiciones. Si la segunda parte de una expresión especifica una bendición, entonces la segunda parte de todas esas expresiones también especificará una bendición. Este es otro principio o regla.


NO SER RESTRINGIDO POR
“EL PANO DE FONDO” NI IGNORARLO

Al interpretar la Biblia, no se debe ser restringido por el background, ni tampoco ignorarlo. Por ejemplo: en el sermón que el Señor dio en el monte, se dicen muchas palabras de background judío. El Señor dice: "Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti" (Mt 5:23). Esa ofrenda en el altar está totalmente fundamentada en el background judío. Si quieres entender el significado original de esa palabra, no puedes desconsiderar el background de aquella época.

Los judíos presentaban sus ofrendas en el altar con el propósito de acercarse a Dios y tener comunión con Él. Si tomas ese principio, percibirás que las palabras del Señor se refieren a un hombre ofreciendo algo delante de Dios y teniendo comunión con Él. Por lo tanto, no podemos descuidar la cuestión del background, sino que debemos procurar entenderlo.

Por otro lado, no debemos ser restringidos al background. No podemos enseñar a las personas a llevar ofrendas al altar, simplemente porque el Señor Jesús habló tal palabra. Si estás limitado por el background, tendrás un gran problema. Por lo tanto, tenemos que ver que no podemos descuidar la cuestión del background; si lo hacemos, no entenderemos el significado exacto de la Biblia. Por otro lado, necesitamos ser cuidadosos para no quedar presos al background, llevándonos al error.


ATENDER A LAS
DIFERENCIAS EN LAS DISPENSACIONES

Las palabras de Dios para el hombre están divididas en dispensaciones. Algunas palabras fueron habladas por Dios al hombre bajo la dispensación de la ley. Otras palabras fueron habladas por Dios al hombre bajo la dispensación de la gracia. Cuando intentamos entender esas palabras, debemos discernir las diferentes dispensaciones. No debemos aplicar a la dispensación de la gracia las palabras habladas en la dispensación de la ley.

Ese es el engaño de los adventistas del séptimo día, respecto a la cuestión de guardar el sábado. Guardar el sábado es un mandamiento que Dios dio al hombre en la dispensación de la ley. Cuando se llega a la era de la gracia, es algo totalmente diferente. Pero los adventistas del séptimo día se aferran a Éxodo 20 y dicen que, una vez que Dios habló claramente sobre el sábado, tenemos que guardarlo hoy. Es verdad que Dios habló sobre guardar el sábado, pero eso es algo en la dispensación de la ley y no en la dispensación de la gracia.

Hay otro ejemplo. En los Salmos se nos dice que nuestros hijos en la carne son bendiciones de Dios. Recuerda, por favor, que esa es una palabra del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, eso ya no es verdad. No se puede encontrar ningún pasaje en el Nuevo Testamento que diga que los hijos en la carne son bendiciones.

Aunque no puedo decir que los hijos en la carne sean ahora maldiciones, me atrevo a afirmar que ellos son responsabilidades y lecciones. Hoy, en la dispensación de la gracia, la verdadera bendición son los hijos espirituales.


________________________

¹ Aposición = empleo de un sustantivo, o locución sustantiva, como aposición. Aposición = nombre, o expresión equivalente, que ejerce la misma función sintáctica de otro elemento al que se refiere.


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miércoles, 27 de agosto de 2025

Conociendo la Biblia, semana 3, jueves, capítulo 4

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 4
EL TEMA, EL PENSAMIENTO CENTRAL
Y LAS SUBDIVISIONES DE LA BIBLIA
SEMANA 3 - JUEVES

Lectura Bíblica: Sal 91; Mt 3:11-12; 4:7

Leer y orar: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo: el que no nazca de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5)


NO INTERPRETAR LITERAL Y ESPIRITUALMENTE
LA MISMA FRASE, VERSÍCULO O SECCIÓN

No podemos interpretar una frase, versículo o sección de la Biblia espiritualmente en su primera parte y literalmente en la segunda parte. Tampoco debemos hacerlo de manera inversa. Si un pasaje debe ser interpretado espiritualmente, debe serlo por completo. Igualmente, si un pasaje debe ser interpretado literalmente, debe serlo por completo.

Por ejemplo: el Señor Jesús dijo en Juan 3 que, si la persona no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Muchos expositores de la Biblia han interpretado espiritualmente el agua, en este pasaje, refiriéndose a la palabra de Dios. Sin embargo, en la frase siguiente, toman literalmente el Espíritu, refiriéndose al Espíritu Santo. Este tipo de interpretación es erróneo y contradice el principio de interpretación de la Biblia.

Si debe interpretarse literalmente el Espíritu en la segunda frase, debe, igualmente, interpretarse literalmente el agua en la primera frase, y viceversa. Como no se puede interpretar espiritualmente el Espíritu, tampoco se puede interpretar espiritualmente el agua en este pasaje; ella debe tomarse literalmente.

En Mateo, capítulo 3, Juan el Bautista dijo: "Yo os bautizo en agua, para arrepentimiento; pero Aquel que viene después de mí es más fuerte que yo (...) Él os bautizará en el Espíritu Santo y en fuego. Su aventador lo tiene en la mano, y limpiará completamente Su era; recogerá Su trigo en el granero, pero quemará la paja con fuego inextinguible" (vs. 11-12).

Algunos expositores de la Biblia interpretan el fuego, aquí, espiritualmente, como tribulaciones y pruebas. Algunos incluso llegan a interpretarlo como siendo el Espíritu Santo quemando como fuego. Todos estos interpretaron espiritualmente la palabra fuego.

Pero, en este versículo, el agua mencionada por Juan es agua verdadera, y el Espíritu Santo es el Espíritu Santo literalmente. Por lo tanto, el fuego en la última parte no debe interpretarse espiritualmente, sino literalmente. Si la palabra fuego debe interpretarse espiritualmente, entonces el agua también debe interpretarse espiritualmente; lo que es imposible de hacerse.

Este es un principio importante de interpretación de la Biblia: partes diferentes dentro de un mismo pasaje deben interpretarse todas literalmente o todas espiritualmente; no puede haber mezcla.


UNA PORCIÓN NO ES SUFICIENTE
PARA REPRESENTAR TODA UNA VERDAD

Al interpretar la Biblia, tenemos que prestar atención a una cosa más: una porción de la Palabra no es suficiente para representar la verdad completa. En otras palabras: ninguna verdad puede ser plenamente expresada en una sola porción de la Palabra.

Por lo tanto, al leer e interpretar la Biblia, debemos prestar atención a las palabras "también está escrito". Esta palabra es dicha por el Señor Jesús en Mateo 4:7. Cuando el Señor fue tentado, el diablo citó las palabras del Salmo 91 al Señor, en las cuales Dios ordenaría a Sus ángeles que Lo sostuvieran, para que Él no tropezara en alguna piedra.

El diablo argumentaba que Él podía lanzarse del pináculo del templo y no sería herido, por haber tal promesa en el Antiguo Testamento. Cuando el Señor oyó esto, respondió inmediatamente: "También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios". Esto nos muestra que no podemos considerar solamente una porción aislada de la Biblia. En cambio, debemos considerar dos, tres o más porciones de la Palabra juntas.

Si descuidamos el principio del "también está escrito", y aplicamos las palabras de la Biblia de una manera aislada, fácilmente seremos engañados por las artimañas del diablo. Si el diablo no logra impedir que la persona siga la Biblia, la llevará a tomar pasajes aislados de la Biblia.

Está claro que Satanás quisiera que no hiciéramos nada de acuerdo con la Biblia. Pero, muchas veces, sabe que eso es imposible. Todos aquellos que aman y temen al Señor desean andar de acuerdo con la Biblia. El diablo no puede impedirnos que sigamos la Biblia o que andemos de acuerdo con ella. Solo puede usar otros medios, uno de los cuales es hacer que sigamos la Biblia de una manera aislada. Así, somos llevados al extremo y olvidamos las palabras que dicen: "también está escrito".

La palabra "también" es una palabra muy grande. Deberíamos trazar un círculo a su alrededor. Esto nos muestra que cuando seguimos la Biblia, no debemos hacerlo de manera aislada. Tenemos que considerar ambos lados, incluso todos los lados.

Ninguna porción aislada de la Biblia puede representar toda la verdad, de la misma manera que ninguna fachada aislada de una casa puede representar completamente toda la casa. Nosotros mismos somos así. Si alguien nos toma una foto de espaldas, no se puede ver en ella ningún orificio en la cabeza. Pero si nos toman una foto de frente, se pueden ver claramente siete orificios.

Ningún lado de un hombre aisladamente puede representar a la persona como un todo. Lo mismo puede decirse respecto a la Biblia. Ninguna porción aislada de la Biblia puede representar una verdad completa, y tenemos que ser muy equilibrados en todo. Por lo tanto, tenemos que recordarnos del principio "también está escrito".


LA TOTALIDAD DE LOS VERSÍCULOS
CONTINE TODAS LAS VERDADES

Un versículo aislado no puede representar una verdad completa. Sin embargo, todos los versículos de la Biblia contienen todas las verdades. Por un lado, para entender una verdad no se puede confiar en un único versículo, sino que se deben considerar muchos otros versículos.

Por otro lado, al definir cualquier verdad, se deben considerar todos los versículos. Cada versículo en la Biblia contiene todas las verdades. Una vez, un hermano dijo que cualquier versículo de la Biblia exige toda la Biblia para explicarlo. Esto es muy correcto. Si alguien quiere entender Génesis 1:1, tiene que entender toda la Biblia. Por un lado, Génesis 1:1 no puede contener toda la verdad; por otro, Génesis 1:1 incluye todas las verdades de la Biblia.

Por lo tanto, al definir cualquier verdad, no podemos apoyarnos únicamente en una porción de la Biblia. En cambio, tenemos que depender de todas las demás palabras de la Biblia. En el mismo principio, la explicación de un versículo cualquiera no puede basarse únicamente en su propio contexto, sino que debe basarse en toda la Biblia.

La Segunda Epístola de Pedro 1:20 dice que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada (IBB-Rev.). El significado original de este versículo es que la profecía de la Biblia no debe interpretarse según su propio contexto. Esto quiere decir que, para interpretar cualquier profecía, se deben estudiar todas las profecías en la Biblia y tomar decisiones basadas en todas las profecías de la Biblia. Solo así la interpretación será completa.


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martes, 26 de agosto de 2025

Conociendo la Biblia, semana 3, miércoles, capítulo 4

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 4
EL TEMA, EL PENSAMIENTO CENTRAL
Y LAS SUBDIVISIONES DE LA BIBLIA
SEMANA 3 - MIÉRCOLES

Lectura Bíblica: Zac 9:9; Mt 21:5

Leer y orar: “Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: he aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Is 7:14)


PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA

En este capítulo necesitamos ver algunos de los principios de interpretación de la Biblia. Si queremos estudiar la Biblia, tenemos que entenderla. Para entender la Biblia, necesitamos interpretarla. Sin interpretación ni explicación, naturalmente no tendremos cómo entender la Biblia.

Sabemos que todas las cosas tienen sus propios principios. Cuanto más valorado e importante sea un asunto, más rigurosos serán sus principios y leyes gobernantes. Si determinado asunto no tiene ningún significado o importancia, y puede ser conducido de cualquier manera, no hay que hablar de leyes, principios o reglas. Pero si un asunto es respetable y ocupa un lugar significativo y de destaque, si es algo grandioso y noble, ciertamente existirán principios y leyes que gobiernan ese asunto; no se lo puede encarar a la ligera.

La Biblia es un ítem extremadamente grandioso en el universo. Además de nuestro Señor y Dios de la gloria, creo que el mayor ítem en el universo es la Biblia que tenemos delante de nuestros ojos y en nuestras manos. Puesto que la Biblia es tan importante, necesitamos la interpretación adecuada, para que podamos estudiarla y entenderla. Esa interpretación tiene que ser regida por reglas, leyes y principios definidos. No podemos interpretarla a nuestro antojo.

Ahora que vimos cómo fue escrita la Biblia, cómo fue traducida a diversos idiomas y puesta en nuestras manos como un libro tan disponible, necesitamos descubrir los principios y leyes gobernantes para su interpretación y estudio. Esto no solo nos ayudará a entender la Biblia, sino también nos ayudará a evitar muchos errores.

Todas las reglas son un tipo de protección. Si un tren no tuviera rieles para correr, no solo sería incapaz de moverse suavemente, sino que también carecería de protección. Cuando hay rieles, el tren se mueve sin sacudidas y tiene una protección adecuada. Lo mismo ocurre con el estudio de la Biblia.

Si alguien estudia y expone la Biblia de manera ciega y descuidada, el resultado será inconcebible e incluso peligroso. Nuestros pensamientos frecuentemente no tienen límites. Es muy peligroso que la persona juzgue según lo que piensa e interprete conforme concibe por medio de los sentidos.

Si queremos estudiar adecuadamente la Biblia y entenderla con precisión, es necesaria una interpretación restrictiva. Si queremos una exposición restrictiva de la Biblia, necesitamos encontrar los principios y leyes de interpretación de la Biblia. Mostraremos aquí diez de esos principios.


LO MÁS LITERAL POSIBLE

El primer principio de interpretar y entender la Biblia es: lo más literal posible. Tenemos que apegarnos firmemente al hecho de que cuando Dios inspiró a hombres para escribir la Biblia, Él usó palabras que son totalmente comprensibles al hombre. Cuando intentamos entender la Biblia hoy, tenemos que entender el pensamiento de Dios, estricta y precisamente según la letra de las palabras.

No debemos pensar que, puesto que la Biblia fue inspirada por Dios, ella siempre trasciende el lenguaje humano, y, por lo tanto, está abierta a interpretación espiritual. Esta es una tesis peligrosa.

Debemos interpretar la Biblia según el significado literal de las palabras. No importa cuán difícil o descabellada pueda parecernos una interpretación literal, tenemos que adherirnos estrictamente al significado literal.

Mencionemos algunos ejemplos. Un ejemplo obvio es la profecía del Antiguo Testamento, en Isaías, respecto al Señor Jesús nacer de una virgen. Hoy, el Señor Jesús ya nació de una virgen.

Por lo tanto, para nosotros no es sorpresa cuando leemos o escuchamos esta palabra. Pero en la época de Isaías, cuando los hombres leían lo que él había escrito sobre una virgen dar a luz un hijo y llamarlo Emanuel, ¿no habrían tenido dificultades en su mente?

Una persona ciertamente tendría dificultad en entender cómo una virgen podría estar embarazada. Algunos podrían haberse inclinado hacia una interpretación espiritual, sugiriendo que la virgen pudiera significar algo más que una virgen verdadera. Pero cuando esa profecía fue cumplida, fue cumplida literalmente. La virgen se refería a una virgen verdadera.

También, el libro de Zacarías, en el Antiguo Testamento, profetizó que el Señor Jesús habría de entrar por última vez en Jerusalén montado en un burrito. Cuando alguien leía esto, en aquella época, podría haberlo considerado difícil de entender, porque, para ellos, aquel a quien los otros proclamarían "Hosanna", el Rey digno de alabanza, el más estimado de Israel, nunca podría entrar en Jerusalén montado en un burrito.

Las personas lo considerarían ilógico montar un burrito. Por esa razón, interpretarían espiritualmente esa profecía, de manera que significara algo diferente. Sin embargo, cuando la profecía fue cumplida, fue cumplida literalmente en todos sus aspectos. La palabra era burrito, y de hecho fue un burrito.

Cuando leemos la Biblia, por un lado, tenemos que recibir inspiraciones espirituales, pero, por otro lado, no debemos alterar el significado literal a fin de combinarlo con una interpretación espiritual.

Solamente cuando una interpretación literal de una profecía o parábola lleva a situaciones absurdas o impropias es que se puede interpretarlas espiritualmente. Pero son pocos esos casos en la Biblia.

Debe considerarse cuidadosamente si un pasaje debe interpretarse literal o espiritualmente. Hay una gran diferencia en esto. He oído que algunos interpretan las langostas en Apocalipsis como si fueran los aviones de hoy, y la plaga proveniente de los cielos como si fueran las bombas lanzadas por los aviones. Esto es ridículo. Debemos tener cuidado de no interpretar tan libremente la Biblia.

Si alguien quiere encontrar ejemplos de interpretaciones extrañas e irracionales, lea "Las Señales de los Tiempos", publicado por los adventistas del séptimo día. Allí se pueden encontrar las interpretaciones más irrestrictas y absurdas. No debemos interpretar la Biblia de esa manera.

Debemos apegarnos a los principios y adherirnos, lo máximo posible, al significado literal. Solamente cuando la interpretación literal de algunas palabras, en algunas visiones, profecías y parábolas se vuelve muy absurda y tonta es que se las puede interpretar espiritualmente.


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Conociendo la Biblia, semana 3, martes, capítulo 3

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 3

EL TEMA, EL PENSAMIENTO CENTRAL
Y LAS SUBDIVISIONES DE LA BIBLIA

SEMANA 3 - Martes

Lectura Bíblica: Sal 40:7; Mc 12:26; 2 Co 3:15

Leer y orar: “Luego les dijo Jesús: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: era necesario que se cumpliera todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.” (Lc 24:44)


LA SUBDIVISIÓN DEL ANTIGUO TESTAMENTO SEGÚN LOS JUDÍOS O LOS RABINOS

El Antiguo Testamento estaba originalmente en manos de los judíos. Algunos maestros entre ellos eran expositores bíblicos de mucha autoridad. Los judíos los llamaban rabís. La palabra rabí significa maestro. En los tiempos antiguos, la subdivisión del Antiguo Testamento entre los rabís era como el Señor Jesús dijo en Lucas 24:44. En otras palabras, las palabras del Señor en Lucas 24:44 se basaban en la subdivisión del Antiguo Testamento en tres categorías hecha por los rabís.


A. La Ley de Moisés

Este término se refiere al Pentateuco. A veces los judíos abreviaban el Pentateuco de Moisés a “Moisés”. Cuando los judíos mencionan a Moisés, a veces no se refieren a la persona de Moisés, sino a los cinco libros de la ley escritos por él. Estos cinco libros son, a veces, llamados simplemente “la Ley”. Cuando los judíos dicen “la Ley”, se refieren al Pentateuco.

Por lo tanto, entre los cristianos y los judíos, hay cinco maneras diferentes de referirse a los cinco primeros libros del Antiguo Testamento, a saber: el Pentateuco de Moisés, el Pentateuco, la Ley de Moisés, la Ley y Moisés.


B. Los Profetas: Divididos en Primeros Profetas y Últimos Profetas

1. Los Primeros Profetas: Son cuatro libros. El primero es Josué. Los judíos tratan el libro de Josué como uno de los libros de los profetas, en lugar de un libro histórico, como nosotros lo vemos. El segundo libro es Jueces, que también es tratado como un libro de los profetas.

El tercer libro es Samuel. El primer y segundo libros de Samuel eran un solo libro en la Biblia hebrea original. No había diferencia entre 1 y 2 y era llamado libro de Samuel. El cuarto libro es Reyes. El primer y segundo libro de los Reyes también eran un solo libro en el Antiguo Testamento hebreo.

Samuel, Reyes y Crónicas fueron divididos en primero y segundo libros, cada uno, en la Septuaginta, cuando el Antiguo Testamento fue traducido, porque esos libros eran muy largos y no era conveniente enrollarlos en un solo rollo de piel de carnero. En el Antiguo Testamento hebreo original estos libros estaban juntos, como libros enteros, sin distinción de primero y segundo libros.

Los rabinos judíos llaman a estos cuatro libros —Josué, Jueces, Samuel y Reyes— Primeros Profetas.


2. Los Últimos Profetas: Son también cuatro libros, a saber: Isaías, Jeremías, Ezequiel y los profetas menores. Los profetas menores aquí mencionados incluyen los doce libros, que los rabinos judíos consideraban un solo libro.

Históricamente, el orden de los profetas menores no es siempre el mismo. A veces colocan uno primero, a veces otro. El orden más común es el siguiente: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías. A veces el orden se cambia ligeramente. Los rabinos judíos suelen tratar los libros que vienen después del Pentateuco simplemente como libros de los profetas, que, según expusimos arriba, totalizan ocho libros.


C. Los Otros Libros

Los demás libros incluyen: Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras y Nehemías, 1 y 2 Crónicas, totalizando once libros. Los judíos consideran a Esdras y Nehemías un solo libro, así como 1 y 2 Crónicas. Estos once libros más los ocho libros de los profetas suman diecinueve libros. Con los cinco libros de la ley de Moisés, son, en total, veinticuatro libros.

Los antiguos “padres de la iglesia” combinaban estos libros de manera que totalizaran veintidós, para igualarse a las veintidós letras del alfabeto hebreo. Por eso durante los siglos I, II y III eran llamados los veintidós libros del Antiguo Testamento. Josefo, que era el historiador de mayor autoridad entre los judíos, también los llamó los veintidós libros del Antiguo Testamento, cuando se refirió a ellos.


IV. LA SUBDIVISIÓN DEL ANTIGUO TESTAMENTO POR EL SEÑOR JESÚS

El Señor Jesús también tuvo una manera de dividir el Antiguo Testamento. Ella está mencionada en Lucas 24:44. Es una manera muy parecida a la de los rabinos judíos; no hay mucha diferencia entre las dos. Él también lo dividió en tres categorías:


A. La Ley de Moisés: los cinco primeros libros.

B. Los Profetas: incluyendo los libros históricos.

C. Los Salmos: incluyendo Cantar de los Cantares.


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domingo, 24 de agosto de 2025

Conociendo la Biblia, semana 3, lunes, capítulo 3

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 3
EL TEMA, EL PENSAMIENTO CENTRAL
Y LAS SUBDIVISIONES DE LA BIBLIA

SEMANA 3 - Lunes
Lectura Bíblica: Dt 8

Leer y orar: “Él te humilló, y te dejó tener hambre, y te sustentó con el maná, que no conocías, ni tus padres lo conocieron, para hacerte entender que no solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que procede de la boca del Señor vivirá el hombre.” (Dt 8:3)


b. Los Libros de los Profetas Durante el Cautiverio

Son, en total, dos libros: Daniel y Ezequiel. Ambos fueron profetas durante el cautiverio del pueblo de Israel.


c. Los Libros de los Profetas Después del Cautiverio

Son, en total, tres libros: primero Hageo, luego Zacarías y, finalmente, Malaquías. Dividiendo a los profetas según el tiempo del cautiverio, hay estas tres categorías de libros. El profeta más antiguo, Abdías, vivió aproximadamente en 800 a.C., cerca de 900 a.C. El último profeta, Malaquías, vivió aproximadamente en el año 390 a.C., cerca de 400 a.C. Isaías vivió alrededor del año 760 a.C.

Si también consideramos Lamentaciones como un libro de los profetas, serán diecisiete los libros de los profetas, de Isaías a Malaquías. Si quitamos Lamentaciones, serán dieciséis. Algunas personas han agrupado los libros más largos de los profetas, llamándolos profetas mayores, y los más cortos profetas menores. En este caso, hay cuatro libros entre los profetas mayores, que son: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Los doce libros restantes son los profetas menores.


B. El Nuevo Testamento

  • Los cuatro Evangelios: Hay cuatro Evangelios. Son los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento.
  • Hechos de los Apóstoles: Hay un único libro de Hechos.
  • Las Epístolas: Son veintiún libros, de Romanos a Judas.
  • El libro de Profecía: El único libro de profecía es Apocalipsis.

Los cuatro Evangelios, Hechos, las veintiuna Epístolas y el libro de profecía suman un total de veintisiete libros. Una manera fácil de memorizar el número de libros de la Biblia es recordar que tres veces nueve es igual a veintisiete, es decir, treinta y nueve libros en el Antiguo Testamento y veintisiete libros en el Nuevo Testamento.


LA SUBDIVISIÓN SEGÚN LA EXPERIENCIA ESPIRITUAL

Esta es la mejor manera de subdividir la Biblia y es la manera que recomendamos. Hay tres categorías en el Antiguo Testamento y tres categorías en el Nuevo Testamento. La naturaleza de estas tres categorías es la misma en ambos Testamentos.


A. El Antiguo Testamento

1. Historia: De Génesis a Ester hay diecisiete libros históricos. Esta sección comienza con la creación del universo por Dios y sigue hasta que los israelitas regresaron del cautiverio para reedificar el templo y la ciudad santa. Esta es la historia y el viaje del pueblo de Dios delante de Él; es todo lo que pasaron delante de Dios.


2. Experiencia: Hay cinco libros poéticos: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares. Puede haber algunos registros históricos en estos libros, pero no son libros esencialmente históricos. También hay algunas profecías en ellos, pero su énfasis principal no es la profecía. Estos cinco libros enfatizan las experiencias espirituales de los santos de Dios delante de Él.

Si solo existiera la historia, en la categoría precedente, sin la experiencia que vino después, solo podríamos ver los hechos históricos sin entender la condición interior bajo tales circunstancias. Estos cinco libros poéticos de la Biblia describen, precisamente, la condición interior de las personas escogidas delante de Dios, bajo varias circunstancias y experiencias. Al leer estos cinco libros poéticos, podemos descubrir las experiencias espirituales de estas personas delante de Dios.

3. Profecía: De Isaías a Malaquías, hay diecisiete libros. Son diecisiete libros de historia al inicio, y diecisiete libros de profecía al final, con cinco libros de experiencia en el medio, totalizando treinta y nueve libros.


B. El Nuevo Testamento

Historia: Los cuatro Evangelios más el libro de Hechos constituyen los cinco libros históricos. Los cuatro Evangelios hablan de la experiencia del Señor Jesús en la tierra junto con la experiencia de Sus discípulos al seguirle. El libro de Hechos nos muestra cómo los discípulos testificaron del Señor por todas partes donde fueron. Estos cinco libros son esencialmente hechos históricos.

Experiencia: En esta sección tenemos las veintiuna Epístolas, de Romanos a Judas. Estas veintiuna Epístolas hablan de las experiencias de los cristianos. Los Evangelios y Hechos nos muestran lo que Cristo y los cristianos encontraron. Nos muestran sus actividades, su movimiento y sus obras. Las veintiuna Epístolas nos explican las experiencias espirituales interiores de los cristianos.

Profecía: Solo hay un libro, el libro de Apocalipsis. Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, ambos comienzan con historia, pasan a hablar de las experiencias y terminan con profecías.

Para los cristianos individualmente, el orden es el mismo. Primero tenemos nuestra historia delante del Señor. Luego desarrollamos algunas experiencias espirituales durante el curso de la historia, y finalmente hay la esperanza y anticipación del futuro.

El Antiguo Testamento narró con detalle mucha historia y muchas experiencias espirituales, y al final habló de los santos siendo llenos de esperanza y anticipación de la venida de Cristo.

El Nuevo Testamento está escrito de la misma manera. Hay muchos hechos y experiencias, y al final hay una expectativa y esperanza, que es la vuelta del Señor Jesús. Ningún cristiano puede evitar estos tres pasos: la historia, la experiencia y la expectativa.


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Conociendo la Biblia, semana 3, domingo, capítulo 3

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 3
EL TEMA, EL PENSAMIENTO CENTRAL
Y LAS SUBDIVISIONES DE LA BIBLIA

SEMANA 3 - Domingo
Lectura Bíblica: Jr 25:11-12; 29:1-14; 30:3, 18-22

Leer y orar: “Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí; porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?” (Juan 5:46-47)


EL PENSAMIENTO CENTRAL DEL ANTIGUO TESTAMENTO – LLEVAR AL HOMBRE A CRISTO PARA LA REDENCIÓN

El Antiguo Testamento lleva al hombre a Cristo para que sea redimido.


EL PENSAMIENTO CENTRAL DEL NUEVO TESTAMENTO – EN CRISTO, LA IGLESIA ES REDIMIDA Y EDIFICADA

El Nuevo Testamento nos muestra cómo la iglesia es redimida y edificada en Cristo.


LAS SUBDIVISIONES

Hay muchas maneras de subdividir la Biblia. Seleccionamos cuatro de las más importantes para nuestra consideración.


SUBDIVISIÓN SEGÚN LA ESTRUCTURA DE LA BIBLIA

A. El Antiguo Testamento

1. El Pentateuco

Son los cinco primeros libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Estos cinco libros fueron escritos por Moisés y, por lo tanto, son normalmente conocidos como el Pentateuco de Moisés.


2. Libros Históricos

Después del Pentateuco, están los libros históricos. Son doce libros, de Josué a Ester: Josué, Jueces, Rut, 1 Samuel, 2 Samuel, 1 Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Esdras, Nehemías y Ester.


3. Salmos

Esta subdivisión está compuesta por seis libros, todos en estilo poético. Cinco de estos libros están relacionados: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantares. Lamentaciones también se incluye en esta sección por estar más en estilo poético que en prosa.

En algunas versiones traducidas, no se puede identificar estos seis libros como poemas, pero en el original, están claramente en forma de poesía, con rima y métrica. Estos libros no fueron compuestos en forma de prosa.


4. Los Libros de los Profetas

Esta es la última parte del Antiguo Testamento. Puede dividirse en tres categorías, cronológicamente.


a. Los Libros de los Profetas Antes del Cautiverio

Son, en total, once libros. Si se organizan en orden cronológico, según la época en que fueron escritos, el más antiguo es, probablemente, Abdías, luego Joel, Jonás, Amós, Oseas, Isaías, Miqueas, Nahúm, Sofonías, Jeremías y Habacuc. Jeremías fue escrito un poco antes que Habacuc, pero Jeremías se extendió hasta el período del cautiverio.

Jeremías comenzó como profeta antes del cautiverio y terminó como profeta en el cautiverio. Por eso algunos expositores de la Biblia lo consideran un profeta antes del cautiverio y otros lo consideran un profeta durante el cautiverio. Sugerimos considerarlo un profeta antes del cautiverio, porque pasó la mayor parte de su tiempo como profeta antes del cautiverio.


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Conociendo la Biblia, semana 2, sábado, capítulo 3

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 3
EL TEMA, EL PENSAMIENTO CENTRAL
Y LAS SUBDIVISIONES DE LA BIBLIA

SEMANA 2 - SÁBADO
Lectura Bíblica: Jn 3:29; 2 Co 11:2; Apocalipsis 21:2 y 9

Leer y orar: “Grande es este misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia” (Ef 5:32)


EL PENSAMIENTO CENTRAL

En el cristianismo hay muchos libros de exposición de la Biblia. La mayoría de ellos dice que el pensamiento central de la Biblia es Cristo. Pero hoy, según la luz que hemos recibido, por Su misericordia, sentimos que es insuficiente decir simplemente que el pensamiento central de la Biblia es Cristo.

Debemos recordar las palabras del apóstol Pablo: "Grande es este misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia" (Ef 5:32). Por lo tanto, debemos decir que el pensamiento central de la Biblia es Cristo y la iglesia. La Biblia no solo revela al mismo Cristo; también revela a la novia y al Cuerpo de Cristo, que es la iglesia.

Sin duda, toda la Biblia nos muestra a Cristo. Pero, al mismo tiempo, también nos muestra que Cristo necesita una iglesia, así como el hombre necesita una esposa. Desde el principio, la Biblia revela esto en tipo: que no era bueno que Adán viviera solo. Por el Nuevo Testamento sabemos que esto tipifica el hecho de que Cristo necesita una novia. Por lo tanto, en el comienzo de la Biblia no solo se nos revela a Adán, sino también cómo Eva fue producida a partir de Adán para convertirse en su novia, y cómo los dos llegaron a ser uno.

Había Adán y también Eva. El apóstol dijo que esto es un gran misterio, pero que él se refería a Cristo y a la iglesia. En la Biblia no podemos ver solo a Cristo sin ver a la iglesia. Muchos hablan de Isaac y se olvidan de Rebeca. Pero había Isaac y también Rebeca. En la Biblia está la historia de Dios contactando al hombre por medio de Cristo, pero también vemos al hombre ocupando una posición muy importante.

Los personajes centrales en la Biblia no son solo Dios en Cristo, sino también el hombre como la novia de Dios en Cristo. La pareja universal es Dios y el hombre. En el universo Dios es el único varón y el hombre es Su complemento. Si el hombre no tiene a Dios, es como una viuda. Si Dios no tiene al hombre, es como si fuera "soltero". En el universo tiene que haber el matrimonio de Dios con el hombre.

Por esa razón, la primera escena presentada en el Antiguo Testamento es la historia de un hombre buscando una esposa. Ese hombre tipifica a Cristo, y Cristo es la corporificación de Dios. Esa esposa tipifica a la iglesia, y la iglesia es un grupo de hombres salvos por Dios de entre la humanidad para que sean edificados por Él. A lo largo del Antiguo Testamento, Dios se ponía todo el tiempo en la posición de esposo para con Su pueblo. Dios trató a los israelitas como a Su esposa. Más tarde vino el Señor Jesús.

Juan, el antecesor del Señor Jesús, no solo lo presentó como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, sino que también testificó que Aquel que tiene la novia es el Novio. Juan no solo presenta al Señor Jesús como el Cordero redentor, sino también como el Novio que tiene la novia.

Entonces, en las Epístolas, el apóstol Pablo dice: "Os he preparado [a los salvos] para presentaros como virgen pura a un solo esposo, que es Cristo" (2 Co 11:2). También dice que la iglesia es para Cristo así como Eva es para Adán.

En Apocalipsis, al final de toda la Biblia, hay una proclamación de que han llegado las bodas del Cordero. Cuando aparece la Nueva Jerusalén, se dice que fue preparada y adornada para su marido. Esta es la unión de Dios con el hombre.

Todas las personas redimidas y el Redentor llegan a ser uno como el misterio del universo, que es Cristo y la iglesia. Por lo tanto, el personaje central de toda la Biblia es esa pareja misteriosa. Dios y el hombre llegan a ser uno, de la misma manera que el hombre y la mujer llegan a ser una sola carne. El hombre y la mujer llegando a ser una carne tipifica a Dios y al hombre llegando a ser uno.

Cristo es Dios llegando a ser uno con el hombre, y la iglesia es el hombre llegando a ser uno con Dios. Dios viene en Su Hijo, Cristo, para poder llegar a ser uno con el hombre. El hombre es edificado en Su Hijo como Su iglesia, para que pueda llegar a ser uno con Dios. Esta unidad, esta unión misteriosa, es Cristo y la iglesia, y también la unión de Dios con el hombre. Este es el pensamiento central de la Biblia.

Podemos hablar del pensamiento central de la Biblia de otra manera. Cristo es la palabra viva de Dios, y la Biblia es la palabra escrita de Dios. Cristo es el contenido de la Biblia y la Biblia es la explicación de Cristo. Si quitamos a Cristo de la Biblia, ella se convertirá en un libro vacío, como un vaso vacío sin su contenido.

Al mismo tiempo, nadie puede conocer bien a Cristo sin conocer la Biblia, porque la Biblia es la explicación de Cristo. Solamente cuando alguien lee la explicación en la Biblia puede entender y conocer lo que Cristo es.

La Biblia nos dice que todo lo que es de Cristo fue puesto en la iglesia y es expresado por la iglesia. Por lo tanto, el pensamiento central de la Biblia es Cristo y la iglesia. Es insuficiente conocer solo a Cristo; tenemos que conocer también a la iglesia. La Biblia nos muestra que el personaje central y universal tiene tanto una cabeza como un cuerpo. La Cabeza es Cristo y el Cuerpo es la iglesia. Por lo tanto, Cristo y la iglesia son el pensamiento central de la Biblia.


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jueves, 21 de agosto de 2025

Conociendo la Biblia, semana 2, viernes, capítulo 3

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 3
EL TEMA, EL PENSAMIENTO CENTRAL
Y LAS SUBDIVISIONES DE LA BIBLIA

SEMANA 2 - VIERNES
Lectura Bíblica: Gn 2:10-12; Ap 21

Leer y orar: “Entonces oí una fuerte voz que, desde el trono, decía: ‘Aquí está la tienda de Dios con los hombres. Él habitará con ellos; ellos serán su pueblo, y Él, Dios-con-ellos, será su Dios.’” (Ap 21:3)



Si queremos conocer un libro, cualquiera que sea, tenemos que captar su tema y su pensamiento central. Además, necesitamos un análisis adecuado de su estructura y una comprensión clara de sus subdivisiones. La Biblia tiene su tema específico, su línea central de pensamiento y sus subdivisiones.

Aunque esté formada por sesenta y seis libros, la Biblia tiene su tema y línea de pensamiento central; también tiene diversas subdivisiones en su estructura. Si queremos conocer la Biblia, debemos entender claramente estas tres cosas.


TEMA

El tema de la Biblia puede resumirse en solo cuatro oraciones:

Dios planeó y creó,
Satanás se rebeló y dañó,
el hombre cayó y se perdió,
y Cristo redimió y edificó.

En este tema hay cuatro personas: Dios, Satanás, el hombre y Cristo. Toda la Biblia habla casi exclusivamente de estas cuatro personas. Para cada una de estas personas, tenemos dos verbos. Dios planeó y creó. Él planeó en la eternidad pasada y creó dentro del tiempo. Satanás se rebeló y dañó. Dios tenía Su plan y creó conforme a ese plan, pero Satanás se rebeló contra Dios y dañó la creación de Dios. Todo lo que Satanás hizo fue rebelarse y dañar.

Estos dos verbos pueden resumir toda la obra de Satanás en el universo. El hombre cayó y se perdió. El hombre cayó y, como resultado, se perdió de las manos de Dios, dejando de ser usado por Dios. La historia del hombre en toda la Biblia puede resumirse por estos dos verbos: caer y perderse. Cristo redimió y edificó.

En el pasado, cuando los cristianos hablaban de Cristo, hablaban solo de redención; la cuestión de la edificación siempre fue descuidada u omitida. Pero no debemos olvidar que nuestro Señor no solo dijo que el Hijo del Hombre vino para buscar y salvar lo que se había perdido, sino que también dijo que Pedro era una piedra, y que Él edificaría Su iglesia sobre esa roca.

Por un lado, el Evangelio de Juan dice que Cristo "vino para que tengan vida". Por otro lado, también dice que aunque el hombre "destruya este templo", Cristo lo "reconstruirá" en tres días.

Ya sea la realización de la redención por el Señor o la venida del Señor como vida para el hombre, el resultado de ambas es para la edificación de la iglesia. Por esta razón, no debemos ver solo la redención; necesitamos ver también la edificación.

Al comienzo de la Biblia, vemos oro, bedelio y piedras preciosas, que son materiales para edificación (Gn 2:10-12). Al final de la Biblia, vemos una edificación completa, edificada con oro, perla y piedras preciosas (Ap 21). Esto muestra que Dios, al final, tendrá un edificio, que es edificado como resultado de la redención realizada por Su Hijo, como el Cordero.

Por lo tanto, cuando hablamos de Cristo, debemos verlo no solo como el redentor, sino también como el edificador. Él vino para redimir y también para edificar. La razón de que Dios haya creado todas las cosas, incluido el hombre, es tener un edificio en el universo.

Debemos recordar bien a estas cuatro personas, junto con los dos verbos relacionados con cada una de ellas. Si lo hacemos, entenderemos el tema de la Biblia.

Dios creó todas las cosas, incluido el hombre, según Su plan. Satanás era orgulloso y se rebeló contra Dios; él, maliciosamente, dañó la creación de Dios e hizo que el hombre cayera y se perdiera. Cristo vino para redimir al hombre y edificarlo como Su iglesia gloriosa y Su Cuerpo místico, de manera que Dios pueda obtener un vaso corporativo para Su expresión.

Este es el tema de toda la Biblia. Veamos ahora, por separado, los temas del Antiguo y del Nuevo Testamento.


EL TEMA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

El tema del Antiguo Testamento es que Dios creó, Satanás dañó, el hombre cayó y Dios prometió la venida de Cristo para la redención.

Aunque haya treinta y nueve libros en el Antiguo Testamento, éste nos muestra principalmente que Dios creó el universo, Satanás vino para dañar la creación de Dios, el hombre cayó y Dios prometió la venida de Cristo para la realización de la redención.

Por lo tanto, el Cristo en el Antiguo Testamento era solo una esperanza para el hombre, porque Él solo había sido prometido por Dios, como Redentor, para el hombre caído.


EL TEMA DEL NUEVO TESTAMENTO

El tema central del Nuevo Testamento es Cristo viniendo para redimir a los pecadores y edificar la iglesia, conforme al plan de Dios. En el Antiguo Testamento, vemos cómo Dios creó, Satanás dañó, el hombre cayó y Dios prometió la venida de Cristo, para redimir al hombre conforme a Su plan y promesa.

En el Nuevo Testamento, vemos cómo Cristo redimió a los pecadores perdidos, conforme al plan y promesa de Dios, y cómo Él edifica Su iglesia gloriosa como Su Cuerpo místico para que Dios tenga un vaso corporativo para expresarse. Cuando reunimos los temas del Antiguo y del Nuevo Testamento, tenemos el tema de toda la Biblia, como fue presentado anteriormente.


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martes, 19 de agosto de 2025

Conociendo la Biblia, semana 2, jueves, capítulo 2

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 2
LA COMPLETACIÓN DE LA BIBLIA

SEMANA 2 - JUEVES
Lectura Bíblica: Mt 22:29; Lc 24:27; Jn 5:39

Leer y orar: "Cuando te desvíes a la derecha y cuando te desvíes a la izquierda, tus oídos escucharán detrás de ti una palabra que dice: Este es el camino, andad por él." (Isaías 30:21)


B. El Nuevo Testamento

Desde el año 397, después del reconocimiento de los libros del Nuevo Testamento en el Concilio de Cartago, los libros y la secuencia del Nuevo Testamento se convirtieron en lo que tenemos hoy.


VII. LOS LIBROS APÓCRIFOS¹

A. No Estaban en la Biblia Inicialmente

Hay catorce libros apócrifos que no fueron incluidos en la Biblia. Algunos pensaban que estos catorce libros fueron incluidos en el Antiguo Testamento antes de la traducción del Antiguo Testamento al griego, llamada Septuaginta, en 277 a.C. Pero podemos verificar en diversas informaciones históricas que tal afirmación es incorrecta.


1. La Prueba de Josefo

El historiador judío, Josefo, una autoridad en el tema (nacido en el año 37 de la era cristiana) dijo: "Nosotros [los judíos] no somos como los griegos, que tienen muchos libros que se contradicen entre sí. Solo tenemos veintidós libros, incluyendo los escritos del pasado, debidamente reconocidos como divinos. Después de tanto tiempo, nadie jamás se atrevió a añadir, retirar o alterar estos libros".

Esto prueba que incluso en la época de Josefo (siglo I de la era cristiana), el Antiguo Testamento tenía solo los veintidós libros, sin los catorce libros apócrifos adicionales. Por lo tanto, afirmar que el Antiguo Testamento contenía los libros apócrifos antes del año 277 a.C. no es correcto.


2. La Prueba de Cirilo

Hubo, en Jerusalén, un erudito llamado Cirilo, nacido en el año 315 d.C., que dijo: "Por favor, lean la Sagrada Escritura, los veintidós libros del Antiguo Testamento, que fueron traducidos por los setenta y dos". Esto muestra que incluso en 315 d.C., las autoridades eruditas entre los judíos aún reconocían que su Antiguo Testamento tenía solamente veintidós libros.

Sus palabras también prueban claramente que en la traducción de la Septuaginta (Cirilo se refería a los setenta y dos, el número de eruditos que tradujeron la Septuaginta. Los historiadores no tienen claridad si fueron setenta o setenta y dos.) no estaban los catorce libros apócrifos del Antiguo Testamento.


3. Las Pruebas del Señor Jesús y de los Apóstoles

El Señor Jesús y los apóstoles citaban frecuentemente el Antiguo Testamento. Si los catorce libros apócrifos estuvieran entre los libros del Antiguo Testamento, el Señor y los apóstoles los habrían citado.

Sin embargo, no encontramos ni siquiera una cita de los libros apócrifos. Esto prueba que, en el tiempo del Señor Jesús y de los apóstoles, esos libros no estaban en el Antiguo Testamento.


B. Fueron Añadidos al Manuscrito del Vaticano

Entre los manuscritos de la Biblia que son considerados los más antiguos del mundo, uno se guarda en el Vaticano, lugar donde reside el Papa católico romano. Este manuscrito se llama Codex Vaticanus, o Manuscrito del Vaticano.

Según los historiadores, este manuscrito fue terminado en el siglo IV de la era cristiana y, en la parte del Antiguo Testamento, que era la versión Septuaginta, se incluyeron los catorce libros apócrifos. Deben haber sido añadidos después del año 315.

Puede haber sido la discordancia a este añadido lo que llevó a la Iglesia Ortodoxa Griega Oriental a convocar un concilio en Laodicea, en el año 361, para denunciar oficialmente estos catorce libros apócrifos. También prohibieron el uso de estos libros apócrifos en la iglesia. Esto prueba que, hasta 361, había una gran cuestión sobre si estos libros apócrifos debían o no ser incluidos en el Canon de la Escritura.


C. El Reconocimiento por la Iglesia Católica Romana

Solo el 8 de abril de 1546 la Iglesia Católica Romana convocó un concilio, en la ciudad de Trento, directamente bajo la dirección del Papa, para afirmar la autoridad de estos catorce libros apócrifos. A partir de entonces, estos libros apócrifos han estado en la Biblia Católica Romana. Esto prueba que, hasta el siglo XVI, ni siquiera la Iglesia Católica Romana reconocía oficialmente estos libros apócrifos como canónicos.

Aunque esta cuestión fue definida en el Concilio de Trento por la Iglesia Católica Romana, los luteranos negaron solemnemente que estos libros apócrifos fueran divinamente inspirados. En 1646, más de ciento cincuenta protestantes estudiosos de la Biblia publicaron la "Confesión de Westminster", que también declaraba que los libros apócrifos no tenían ninguna autoridad divina y que eran iguales a cualquier otra composición humana.

Por ahora, debemos tener claridad de que la Biblia completa consiste en treinta y nueve libros del Antiguo Testamento y veintisiete libros del Nuevo Testamento. Los catorce libros apócrifos fueron añadidos arbitrariamente por la Iglesia Católica Romana y no son dignos de confianza. Además, el contenido de los libros apócrifos incluye anécdotas históricas ridículas. No hay forma de descubrir algunos de los autores o la fecha y lugar donde se escribieron estos libros. Por esta razón, no tienen ningún valor canónico.


_________________________

¹ Apócrifo: Obra cuya autenticidad no está probada



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Conociendo la Biblia, semana 2, miércoles, capítulo 2

CONOCIENDO LA BIBLIA

Capítulo 2
LA COMPLETACIÓN DE LA BIBLIA

SEMANA 2 - MIÉRCOLES
Lectura Bíblica: 1 S 1:20; Lc 24:27

Leer y orar: "Luego Jesús les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: era necesario que se cumpliera todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos." (Lc 24:44)


B. El Nuevo Testament

1. Los Evangelios

Las primeras iglesias con frecuencia leían los Evangelios y el Antiguo Testamento en sus reuniones. Por lo tanto, los cuatro Evangelios fueron los primeros libros en ser reconocidos en el Nuevo Testamento.


Los Demás Libros

Después de que los apóstoles murieron, hubo cierta confusión debido a que algunas personas escribieron libros en nombre de los apóstoles. Entonces, los líderes de las iglesias primitivas, los llamados "Padres de la iglesia", reunieron todos los libros escritos por los apóstoles y los juntaron con los Evangelios.

No mucho tiempo después de que Policarpo fue martirizado, el Nuevo Testamento era reconocido básicamente de la misma manera en todas las iglesias. Sin embargo, aún había desacuerdo respecto a siete libros: Hebreos, Santiago, 2 Pedro, 2 y 3 Juan, Judas y Apocalipsis, si debían o no ser incluidos.

Como esos libros fueron verdaderamente inspirados por el Espíritu Santo y tienen autoridad y valor espiritual, después de un largo período de prueba, en un concilio de líderes de todas las iglesias, los siete libros fueron reconocidos como parte del Nuevo Testamento, en el año 397, en Cartago, en el norte de África.

El Nuevo Testamento fue reconocido conteniendo los mismos veintisiete libros que tenemos hoy. Por lo tanto, en el año 397, en el Concilio de Cartago, toda la Biblia, incluyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento, fue reconocida y confirmada por el pueblo de Dios.


VI. LOS LIBROS DE LA BIBLIA Y SU SECUENCIA

A. El Antiguo Testamento

El orden que tenemos ahora de los libros del Antiguo Testamento no era la secuencia original del Antiguo Testamento hebreo. En cambio, esta fue la secuencia adoptada en la Septuaginta.

En 277 a.C., setenta escribas tradujeron el Antiguo Testamento al griego, y reorganizaron la secuencia de los libros. Ellos fueron organizados muy adecuadamente, según el contexto espiritual, y los estudiosos de la Biblia reconocen la soberanía de Dios en esa organización.

El Antiguo Testamento hebreo original estaba dividido en tres partes, conforme habló el Señor en Lucas 24:44 y 27. Estas tres partes eran: la Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos.


1. La Ley de Moisés

La Ley de Moisés consistía en el Pentateuco de Moisés, cinco libros en total


2. Los Profetas

Los Profetas estaban divididos en Primeros Profetas y Profetas Posteriores. Los Primeros Profetas estaban formados por cuatro libros: Josué, Jueces, Samuel (sin distinción de 1º y 2º libros) y Reyes (sin distinción de 1º y 2º libros), en ese orden.

Los Profetas Posteriores también consistían en cuatro libros: Isaías, Jeremías, Ezequiel y los Profetas Menores. (Los doce libros proféticos restantes, excluyendo Lamentaciones y Daniel, fueron combinados en un único libro denominado Profetas Menores.)


3. Los Salmos u Otros Escritos

Los Salmos, u otros escritos, incluían muchos libros, en un total de once: Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras y Nehemías (Esdras y Nehemías eran contados como un único libro), y Crónicas (sin distinción de 1º y 2º libro).

Los cinco libros de la Ley de Moisés, los ocho libros de los Profetas y los once libros de los Salmos totalizaban veinticuatro libros. Ese era el Antiguo Testamento judío de aquella época y su secuencia.

Al inicio de la era de la iglesia, los "Padres de la iglesia" prefirieron considerar el Antiguo Testamento como veintidós libros, para corresponder a las veintidós letras del alfabeto hebreo. Esta división también fue confirmada por el historiador Josefo.

Algunos de los nombres de los libros del Antiguo Testamento también fueron usados por primera vez en la Septuaginta. Originalmente, muchos libros tenían como nombre la primera palabra del libro. Por ejemplo, el nombre original de Génesis era "El Principio".

Algunos convirtieron el significado del nombre de la persona prominente de aquel libro en su nombre. Por ejemplo: el nombre original del libro de Samuel era "Dado por Dios", el significado del nombre "Samuel" (1 S 1:20).

El nombre original del libro de Isaías era "Salvación de Jehová", el significado del nombre "Isaías". Después de la compilación de la Septuaginta, esos libros fueron llamados por los nombres que utilizamos hoy.


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