miércoles, 24 de septiembre de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 4, jueves, capítulo 5

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 5
LA GEHENNA DE FUEGO EN EL REINO

SEMANA 4 - JUEVES
Lectura Bíblica: Jn 5:43

Leer y orar: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Mt 7:21


LA ACTITUD ADECUADA AL LEER LA BIBLIA

Con relación a la manera de estudiar la Biblia, me gustaría mencionar algunas cosas. Primero, hay un grupo de personas que cree solo en la gracia. Siempre que leen algo sobre el reino en la Biblia, lo aplican a los judíos.

Si escuchas sus sermones y lees sus libros, percibirás que, invariablemente, ellos empujan hacia los judíos todo lo que se refiere al reino. Todo lo que se refiere a la gracia es para la iglesia, y todas las cosas terribles son para los judíos. Para ellos, todas las cosas penosas y difíciles y las exigencias son para los judíos, no para nosotros. Eso es una tontería.

La Palabra de Dios es para Sus hijos, sean judíos o gentiles. Algunos dicen que Pablo nunca dijo específicamente que sus epístolas fueron escritas a gentiles y, por lo tanto, ellas no son para los gentiles. Sin embargo, ese tipo de explicación nada explica y mutila la Palabra de Dios.

Otros dicen que las porciones de las Escrituras citadas anteriormente se refieren solamente a los incrédulos. Pero ¿cómo puede existir distinción entre vencedores y no vencedores entre los pecadores? Eso es charla necia.

La Palabra de Dios nos muestra estas cuestiones de forma clara y definida. Debemos comer aquello que Dios nos ha dado, sea dulce o sea amargo. Cuando las personas oyen sobre gracia, se alegran; cuando oyen sobre el reino, se entristecen. La Palabra, sin embargo, es equilibrada.

Por un lado, vemos gracia; por otro lado, vemos justicia. Existe la fábula del águila y el gato. Una vez un gato encontró un águila. El águila dijo al gato: "El cielo es realmente vasto. Tiene esto y aquello. ¿Quieres que te lleve al cielo?" El gato dijo: "No, no tengo interés en ir allá". Cuando el águila preguntó por qué no, el gato dijo: "No hay ratones en el cielo. Si hubiera ratones allá, yo iría. Pero ya que no los hay, no iré".

El cielo es tan santo; el pecado, el mundo y Satanás no están allí. Si Dios te lleva al cielo, ¿serás capaz de vivir allí? Si no permitimos que el Espíritu Santo trabaje al Señor Jesús en nuestro interior, Dios tendrá que castigarnos para que podamos recibir beneficio y ser considerados dignos de estar con Él. Si solo predicamos la gracia sin predicar el reino, la iglesia sufrirá y los hijos de Dios sufrirán; y cuando venga el reino, habrá sufrimiento aún mayor.

Debo hablar, porque tengo el deber de hablar. Admito que después de mi hablar en estos pocos días, algunos aumentarán su oposición contra mí. Si estas palabras son mías, estoy dispuesto a verlos oponerse. Yo mismo me opondría a ellas. Sin embargo, si estas cosas son la Palabra de Dios y si Dios las ha dicho, ¿qué puedo yo hacer?

Cómo desearía no tener que hablar sobre estas cosas. Cómo desearía poder predicar algo que todos quisieran oír. Yo no soy Mateo, no soy Marcos, no soy Pablo. No escribí el libro de Hebreos, y no escribí Apocalipsis. Si yo fuera el escritor, podría cambiar las cosas. Pero estas cosas son la Palabra de Dios. Dios las ha hablado y ha determinado que sean así.

Amigos míos, al leer la Biblia, ustedes tienen que leer aquello que Dios dijo. No deben considerar aquello que el hombre dice. Deben cuidar solamente lo que Dios dijo. La mayor dificultad hoy al estudiar la Biblia reside en el prejuicio en la mente de los hijos de Dios.

Ellos tienen aquello que consideran como verdad y aquello que consideran como herejía. Piensan que todo lo que concuerda con ellos es verdad, y todo lo que no concuerda con ellos y difiere de ellos es herejía. No obstante cuán bíblica sea la base, cualquier pensamiento o concepto contrario al de ellos es considerado herejía. Pero si alguien tiene tal actitud, esa persona está acabada.

Lo que está en cuestión hoy es aquello que Dios dijo. Estoy alegre en mi corazón porque puedo predicar la "herejía" de la Palabra de Dios y puedo oponerme a la "verdad" de la enseñanza del hombre. Hoy tenemos que estar esclarecidos delante del Señor. No podemos estar bajo ninguna otra autoridad que no sea la Palabra de Dios.

No conozco ninguna otra autoridad. No sé qué es teología; no sé qué es la palabra del hombre; no sé qué es la tradición de la iglesia. Solo sé lo que la Biblia dice, y solamente lo que ella dice es lo que interesa. Debemos sujetarnos solamente a ella. No podemos cambiar la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios nos relata el destino de Sus hijos. Ella nos cuenta lo que experimentaremos en el reino. Debemos prestar atención a estas cuestiones, pues tarde o temprano nos encontraremos con ellas nuevamente. Si prestamos atención a ellas, seremos cuidadosos en la manera de vivir en la tierra hoy.

La segunda cosa que debemos percibir es que solamente los que comprenden la verdad pueden oponerse a la herejía. Una herejía no puede oponerse a otra herejía. Pero todas las herejías no son herejía pura; son la verdad añadida de un pequeño error. Herejía es añadir cosas erradas a cosas correctas. Añade un poco del pensamiento del hombre al pensamiento de Dios y tendrás una herejía.

Por no conocer plenamente la verdad en la Biblia, el catolicismo predica la doctrina del purgatorio. Si no conoces la verdad que hemos liberado en las últimas reuniones, no serás capaz de decir si la doctrina del purgatorio está correcta o equivocada. Ahora que has oído estas palabras, percibirás que la doctrina del purgatorio está absolutamente equivocada.

Puedes decir que es herejía. En la Biblia vemos que la disciplina de Dios sobre los cristianos ocurre en el milenio, pero los católicos dicen que hay un purgar ocurriendo hoy. Ellos dicen que si un cristiano no vive a la altura del estándar en la tierra hoy, no será capaz de ir al cielo.

Por consiguiente, tendrá que ser purgado. Por lo tanto, ellos dicen que tan pronto un cristiano muere, empieza a ser purgado y es purgado hasta que la obra sea completada. Sin embargo, no existe absolutamente tal enseñanza en la Biblia. La Biblia nunca dice que así que un cristiano muere, será purgado en el Hades. La Biblia nos muestra que habrá la disciplina en el reino en el futuro, pero no hay el purgar en el Hades hoy.

En segundo lugar, los católicos cometen otro grave error. Ellos piensan que si aseguran para sí mismos indulgencias mientras estén vivos o si después de morir los sacerdotes oran por ellos, serán aliviados de alguna purificación del purgatorio. Sin embargo, la Biblia nunca dice algo semejante. La Biblia dice solamente que aquel que tiene misericordia de los otros obtendrá misericordia. La oración de los sacerdotes no hará nada por los muertos. La Biblia nunca nos enseña a orar por los muertos.

En tercer lugar, los católicos dicen a las personas que un hombre no será salvo hasta que haya sido completamente purificado en el purgatorio. Eso es una completa inversión de la enseñanza de la Biblia. La Biblia nos muestra que no hay otro nombre en el cielo o en la tierra además del nombre del Señor Jesús por el cual debemos ser salvos (Hch 4:12). Solamente Él puede salvarnos. Fuera del Señor Jesús, no hay salvación.

Disciplina y castigo no son para salvación, sino para santificación. La cuestión de nuestra salvación está determinada mucho antes de que Dios nos discipline, pero aún hay cosas en nosotros que no concuerdan con Él. Todavía existen imperfecciones y áreas que no están a la altura del estándar. Por lo tanto, existe disciplina en esta era y disciplina en el reino venidero. Una vez que una persona esté clara sobre la verdad bíblica, verá herejía en el catolicismo romano.

La Iglesia Católica Romana toma unos pocos versículos y los utiliza para su propio provecho. No obstante, si conocemos la verdad bíblica, percibiremos que la doctrina del purgatorio anula la gracia. Agradezco a Dios que, aunque soy un pecador inmundo, por medio del Señor Jesús ahora estoy salvo. Cuando muera, no tengo más que ser purgado, pues la salvación no depende de mí, sino del Señor Jesús. Ciertamente estoy salvo.

Ahora sabemos lo que es disciplina. La disciplina es el medio de Dios hacernos perfectos como Él es perfecto. Él nos castiga a fin de que seamos como Él, incluso para ser lo que Él es. Eso nada tiene que ver con nuestra salvación. Es un asunto dentro de Su familia. Finalmente, solamente después de conocer esto seremos capaces de tratar con la herejía en el protestantismo.

Hoy, entre los protestantes, están siendo difundidos dos tipos de errores. Primero, un grupo de teólogos protestantes propone que ya que un hombre es "salvo, salvo para siempre", puede hacer cualquier cosa en su conducta. Una vez que un cristiano es salvo eternamente, ellos dicen, puede ser malo hasta morir y aún estará en el reino. Él, sin embargo, ocuparía una posición muy inferior en el reino. Su mayor pérdida consiste en ocupar una posición más baja en el reino. Ese tipo de enseñanza hará que el hombre sea negligente e irresponsable.

Entonces, ¿qué es gracia para ellos? Para ellos la gracia es una excusa para negligencia y libertinaje. Hay otro grupo de protestantes que dice que después que una persona cree, aún existe la posibilidad de que no llegue a ser salva. Tal vez esté salva y no-salva tres o cuatro veces al día. Si ese fuera el caso, el libro de la vida sería sin duda muy confuso.

Un hermano una vez dijo que si no estamos eternamente salvos así que creemos, entonces el libro de la vida sería extremadamente voluminoso. Mi nombre solo podría ser borrado e insertado muchas y muchas veces. Si un hombre es condenado tan pronto peque y se va al infierno tan pronto transgreda, debemos cuestionar si la salvación es por la gracia o por las obras.

Ambos grupos son demasiado extremistas, aunque ambos tienen su base bíblica. La Biblia claramente nos muestra que cuando un hombre es salvo, está eternamente salvo. La Biblia también nos revela con claridad que es posible que un cristiano sea "lanzado en la Gehenna" temporalmente.

Pero el problema es que algunos hermanos, por un lado, insisten que la salvación es eterna y no hay tal cosa de disciplina en el reino, mientras otros hermanos, por otro lado, insisten que si podemos ser "lanzados en la Gehenna", entonces la vida eterna es incierta y, por lo tanto, podemos ir a la perdición eterna.

Sin embargo, si vemos la diferencia entre la era del reino y la eternidad, y la diferencia entre el castigo temporal del milenio y el castigo eterno, estaremos esclarecidos de que un cristiano puede recibir castigo en el futuro, pero al mismo tiempo, Dios ha dado la vida eterna a Sus ovejas, y ellas jamás podrán perderla.

Ese conocimiento nos da la osadía de decir que una vez que fuimos salvos, estamos eternamente salvos. Después que una persona es salva por la gracia, jamás perecerá nuevamente. De esa forma, no solamente resolvimos adecuadamente el problema del purgatorio del catolicismo, sino también hicimos una clara distinción entre salvación eterna y disciplina. Que el Señor nos conceda gracia y nos muestre que la cuestión de la salvación eterna está resuelta debido a la obra de Jesús de Nazaret, pero la situación de alguien en el reino es determinada por la propia persona.


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lunes, 22 de septiembre de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 4, miércoles, capítulo 5

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 5
LA GEHENNA DE FUEGO EN EL REINO

SEMANA 4 - MIÉRCOLES
Lectura Bíblica: Mt 8:12; 22:13; 25:30; Lc 13:28; Hb 10:26-29

Leer y orar: "Y cualquiera que dé a beber, aunque solo sea un vaso de agua fría, a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, de cierto os digo que no perderá su recompensa." (Mt 10:42)


"TEMER A AQUEL QUE TIENE
AUTORIDAD PARA ECHAR EN LA GEHENNA"

¿Cuántas cosas hay en nosotros que aún no han sido tratadas? ¿Cuántas cosas no han sido limpiadas por la sangre del Señor, y cuántas cosas aún no han sido confesadas, tratadas y resueltas con los hermanos y las hermanas? Estos son los cardos y espinas a los que el Señor se refiere.

Mateo 5 dice que nadie podrá salir de allí hasta que no pague el último centavo. Toda deuda tendrá que ser pagada. Cuando todo haya sido quemado, toda deuda habrá sido pagada. Un cristiano es semejante a un campo, y su comportamiento indebido es comparado a cardos y espinas.

Supongamos que poseo un terreno de cinco hectáreas. ¿Sería posible que, después de la quema, solo dos hectáreas quedaran intactas y tres hubieran sido quemadas? Eso es imposible. Lo que se quema son los cardos y espinas. El terreno en sí no puede ser quemado.

En otras palabras, solamente aquellas cosas que fueron maldecidas en Adán y que debieron ser quitadas, pero no lo fueron, serán quemadas. Ellas serán el material que será quemado en la Gehenna de fuego. La vida que Dios nos concedió no puede ser tocada por el fuego.

Por lo tanto, después de que los cardos y espinas sean quemados, el terreno aún permanecerá. Ninguna parte de él será quitada. No hay absolutamente ningún problema con nuestra salvación, sino con lo que llegue a crecer sobre ella, con lo que provenga de la carne.

Si tales cosas no son tratadas con la sangre de Jesús, deberemos sufrir algún tratamiento. Ahora veamos Hebreos 10:26-29: "Porque, si pecamos deliberadamente, después de haber recibido el pleno conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio y de fuego ardiente que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés muere sin misericordia por el testimonio de dos o tres testigos. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto?".

Estos versículos se refieren a alguien que rechazó a Cristo y volvió al judaísmo. Piensa que gastando algunos dólares puede comprar un toro o un macho cabrío como ofrenda por el pecado. Pero si alguien conoció a Cristo y volvió al judaísmo, pisoteó al Hijo de Dios y consideró Su sangre como algo común. Está tratando al Señor como un toro o un macho cabrío. Para él no existe diferencia entre el Señor y un toro o un macho cabrío.

El versículo concluye: "Y ultrajó al Espíritu de gracia". Mientras el Espíritu Santo le está dando gracia, él lo está insultando al volver al judaísmo. Estos versículos nos muestran el camino de un apóstata. Yo no diría que tal persona sea salva; solamente diría que puede ser que lo sea; tal vez ni siquiera lo sea.

El apóstol no nos dice si tal persona es salva o no. Dice solamente que, si una persona vino a Cristo y después volvió al judaísmo, sufrirá un castigo peor. Su fin es una expectación de juicio y de fuego ardiente. Aquí vemos una especie de fuego.

Junto con todos estos pasajes, tenemos también las mismas palabras del Señor en Juan 15. El versículo 2 dice: "Todo sarmiento en Mí que no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo limpia". Estos no son sarmientos que nada tienen que ver con Él; son sarmientos que están en Él. Lo que se muestra aquí puede no referirse al castigo temporal, sino a la disciplina en esta era.

Pero atiende al versículo 6: "Si alguno no permanece en Mí, es echado fuera como el sarmiento, y se seca; y los recogen, los echan en el fuego, y arden". Algunos sarmientos serán echados en el fuego y quemados. Algunos sarmientos crecieron y produjeron hojas verdes, pero no tienen fruto. Aunque tienen vida interiormente, no tienen fruto exteriormente.

El Señor Jesús dijo que serán echados fuera, se secarán y arderán en el fuego. Aquí vemos claramente que los cristianos pueden tener que pasar por el fuego. Habiendo leído todos estos pasajes, podemos concluir que si un cristiano no trata adecuadamente con sus pecados, habrá un castigo esperándole.

La Biblia nos muestra claramente qué tipo de castigo será. No será un castigo común, sino el castigo de la "Gehenna de fuego". Sin embargo, será el fuego en el reino, no el fuego en la eternidad. La cuestión ahora es esta: ¿Qué tipo de pecado llevará a esa condición?

Desde que una persona sea salva, es importante que trate con sus pecados. Ninguno de los pecados que haya confesado, de los que se haya arrepentido, tratado y recibido la remisión por la sangre del Señor Jesús, volverá a ella en el trono de juicio. Tales pecados habrán pasado. Aun el mayor de los pecados habrá pasado.

Pero existen muchos pecados que no serán omitidos; son los pecados que alguien contempla en su corazón. El Salmo 66:18 dice: "Si en mi corazón hubiera yo mirado la iniquidad, el Señor no me habría escuchado". ¿Cuáles son los pecados que el corazón contempla?

El corazón es el lugar donde residen nuestro amor y nuestros deseos. El corazón representa nuestra emoción. Representa al hombre psicológico. Si el corazón contempla la vanidad, el Señor no nos oirá. Muchas confesiones son hechas solo porque la persona sabe que pecó; no hay aversión por el pecado, ni condenación del pecado. A tal persona el Señor no la oirá.

Además, si tenemos con alguien un problema que no ha sido resuelto, o si hay cosas que necesitan ser perdonadas y no lo han sido, o si procedemos mal con las personas o con el Señor, tenemos que tratar estas cosas de modo específico.

Al mismo tiempo, tenemos que ponerlas bajo la sangre del Señor. Solo entonces tales cosas estarán tratadas, y estaremos libres del juicio venidero.

RESUMEN

Vamos ahora a resumir lo que hemos visto. El futuro de los cristianos es muy simple. Para una persona salva, el asunto del cielo nuevo y de la tierra nueva, incluyendo toda la eternidad, está resuelto. Sin embargo, la era del reino es dudosa.

Nadie se atreve a decir algo sobre lo que ocurrirá. Lo que tenemos que resolver hoy es el problema del reino. En el reino hay muchas posiciones de cristianos. Muchos reinarán con Cristo por haber trabajado fielmente y por haber sufrido persecución, vergüenza y sufrimiento.

Algunos pueden no haber sufrido persecución, vergüenza y sufrimiento; sin embargo, tampoco tienen pecados. Han vivido una vida limpia. A pesar de no haber hecho nada que merezca un mérito especial, al menos dieron un vaso de agua a un pequeñito por causa del nombre del Señor (Mt 10:42). Ellos también recibirán una recompensa; sin embargo, su recompensa será muy pequeña.

En la era del reino, algunos cristianos recibirán recompensa en el reino. Algunos recibirán una gran recompensa; otros recibirán una recompensa pequeña.

Los que no recibirán recompensa también están divididos en algunas categorías. Un grupo no entrará en el reino de ninguna manera. La Biblia no nos dice adónde irán; dice solamente que serán mantenidos fuera del reino, en las tinieblas de afuera (Mt 8:12; 22:13; 25:30; Lc 13:28). Serán dejados fuera de la gloria de Dios.

Habrá también muchos que, además de no haber trabajado bien, tienen pecados específicos que aún no han sido tratados. Son salvos, pero al morir aún tienen pecados con los cuales no trataron y de los cuales no se arrepintieron; aún tienen el problema del pecado.

Estos tales serán temporalmente sometidos al fuego, y saldrán solamente después de haber pagado toda su deuda. No sé, en verdad, cuánto tiempo durará ese período, pero durará como máximo hasta el final del reino.

Aún hay muchas cosas sobre las cuales no estamos esclarecidos acerca del futuro, pero la Biblia nos ha mostrado lo suficiente. Aunque haya detalles que aún no hemos visto, de hecho sabemos lo que los hijos de Dios enfrentarán.

Algunos recibirán una recompensa; algunos experimentarán corrupción. Algunos serán aprisionados, y otros serán echados en el fuego y quemados. La cuestión de nuestra salvación está muy clara.

Cuando un hombre cree en el Señor Jesús, tanto la salvación como la vida eterna están determinadas para él. Pero, desde la salvación hasta su muerte, las obras de una persona, es decir, sus fracasos o sus victorias, determinarán su destino en el reino.

Nuestro Dios es un Dios justo. Por un lado, nuestra salvación es gratuita, y los que creen tendrán vida eterna. Nadie puede contradecir ese hecho. Por otro lado, no podemos pecar a voluntad, simplemente porque recibimos la vida eterna. Si producimos cardos y espinas, seremos quemados.

Si el Señor Jesús no puede desligarnos de nuestros pecados y si no resolvemos todas las cosas en nuestra vida, Dios no tendrá otra opción que castigarnos en el futuro; no tendrá otra opción que purificarnos con castigos específicos, de manera que podamos estar juntos con Él en el cielo nuevo y la tierra nueva.

Dios es un Dios justo. Lo que Él preparó también es justo. Desde que hayamos visto estas cosas, debemos aprender la lección y acatar las advertencias de Dios.


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domingo, 21 de septiembre de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 4, martes, capítulo 5

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 5
LA GEHENNA DE FUEGO EN EL REINO

SEMANA 4 - MARTES
Lectura Bíblica: Juan 3:16; 1 Co 9:27; He 6:4-8

Leer y orar: "Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; sobre éstos la segunda muerte no tiene autoridad; al contrario, serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años." (Ap 20:6)


TEMER A AQUEL QUE TIENE
AUTORIDAD PARA ECHAR EN LA GEHENNA (2)

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE


En la Biblia existen otros pasajes similares que también hablan de estas cuestiones. Apocalipsis 2:11 nos dice que los que vencieren no sufrirán el daño de la segunda muerte, y Apocalipsis 20:6 dice que un grupo de personas no morirá nuevamente y la segunda muerte no tendrá autoridad sobre ellos.

La segunda muerte es el lago de fuego citado al final de Apocalipsis 20. Eso significa que los derrotados sufrirán el daño de la segunda muerte. Aunque no sufran la segunda muerte, sufrirán el daño de la segunda muerte. Una vez que una persona sea salva, no sufrirá la segunda muerte.

Sin embargo, eso no garantiza que no sufrirá el daño de la segunda muerte. Sabemos que el tiempo del lago de fuego y azufre será el tiempo en el cual comenzará el nuevo cielo y la nueva tierra. En aquella época, Satanás, el mundo y la muerte serán todos lanzados al lago de fuego (Ap 20:10, 14).

También en aquel tiempo quien no tenga su nombre registrado en el libro de la vida será lanzado al lago de fuego. Ese será el tiempo en que los incrédulos serán oficialmente puestos en el lago de fuego. Entretanto, durante el milenio, los cristianos derrotados sufrirán el daño de la segunda muerte.

Obviamente tal tratamiento no será igual al que los incrédulos tendrán, pues no será para la eternidad. Si un cristiano está unido al mundo y si ama al mundo y las cosas del mundo, el Señor permitirá que participe de la corrupción, para sufrir un poco de lo que los incrédulos sufrirán.

Este es el significado de sufrir el daño de la segunda muerte en Apocalipsis 2, y esta palabra es dicha a los cristianos. La palabra "daño" en la lengua original significa herir a alguien y perjudicarlo. La segunda muerte causará sufrimiento en algunos.

A partir del gran trono blanco, habrá la propia segunda muerte, que es el sufrimiento eterno en el lago de fuego y azufre. En el milenio, sin embargo, habrá solamente el daño de la segunda muerte. Si algunos cristianos no han tratado con sus pecados, todavía sufrirán el daño y el dolor de la segunda muerte.


EL FIN ES SER QUEMADO

Leamos ahora dos pasajes del libro de Hebreos. Hebreos 6:4-6 dice: "Es imposible, pues, que los que una vez fueron iluminados, y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y recayeron, sí, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento".

Esos versículos describen a una persona que posee muchas cualificaciones. Es imposible que sea una persona no salva. Ella vio la luz, y vio al Dios revelado, el Unigénito del Padre; conoció el amor de Dios y probó el don celestial, el único don, Jesucristo.

En la Biblia, dones, como un sustantivo plural, se refiere a los dones del Espíritu Santo, y don, como un sustantivo singular se refiere al único don, el unigénito Hijo de Dios, como está en Juan 3:16. Ese don es diferente de los dones del Espíritu Santo.

Esa persona no sólo tiene a Dios y al Señor Jesús, sino que también se hizo partícipe del Espíritu Santo. Ella conoce a Dios, probó al Señor Jesús y tiene al Espíritu Santo viviendo dentro de sí. Además, probó la buena palabra de Dios y los poderes de la era venidera.

Los poderes de la era venidera son los poderes del reino milenario. Los dones y los poderes del Espíritu Santo son particularmente abundantes en el reino milenario. El reino milenario estará lleno de obras de poder, milagros, maravillas y otras cosas semejantes.

Decir que alguien probó los poderes de la era venidera significa decir que probó las cosas del reino milenario. Por lo tanto, esta persona es definitivamente una persona salva. Si tal persona deja hoy la palabra de Cristo, que recibió cuando creyó, y resbala y cae, no hay arrepentimiento para ella.

Ella no puede comenzar todo de nuevo para creer en el Señor Jesús, pues ya tiene una larga historia con el Señor. Recibió mucha lluvia, pero cayó, ya no produce cosas buenas para Dios, sino que ha producido cardos y espinos.

Tal persona es como "la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae sobre ella, y produce hierba útil a aquellos por quienes es también cultivada, recibe bendición de parte de Dios; pero, si produce espinos y abrojos, es reprobada, y cerca está de maldición; y su fin es ser quemada" (vs. 7-8).

Observe tres cosas acerca de esta persona y su fin. Primera cosa, ella es "reprobada". La palabra "reprobada" aquí es la misma usada en 1 Corintios 9:27, donde Pablo dijo que temía que aunque hubiera predicado el evangelio a otros, él mismo fuera descalificado y no fuera más usado por Dios en esta era y en el reino.

Ser reprobado, ser descalificado, significa que Dios rechazará a tal persona y no la usará más en el reino. Segunda cosa, esta persona "cerca está de maldición". El versículo no dice que ella recibirá maldición, pero el castigo que recibirá es semejante a una maldición.

Ella no perecerá eternamente, pero sufrirá el daño de la segunda muerte y padecerá la Gehenna de fuego en el reino. Tercera cosa, "su fin es ser quemada". ¿Qué es eso? Por ejemplo, hace algunas semanas quise hacer una quema en unas tierras en Jen-ru. ¿Podría yo quemar la tierra eternamente? ¿Podría quemar la tierra por lo menos por cinco años?

El quemar aquí se refiere a algo temporal. Aquí se habla de quemar, mientras Mateo 5 dice que algunos estarán sujetos a la Gehenna de fuego. Si pones esos dos pasajes juntos, se combinarán. Si un cristiano recibe todas esas cosas maravillosas, pero no produce buen fruto para Dios, sino cardos y espinos, será quemado. Sin embargo, esa quema será sólo por breve tiempo.

Hasta un alumno de primaria sabe que si prendes fuego en un terreno, el fuego se detendrá después de que toda la hierba haya sido quemada. La quema en el reino durará como máximo mil años. Cuánto tiempo va a durar la quema, en realidad, dependerá de ti. Si has producido muchos cardos y espinos, entonces habrá más quema. Si has producido pocos cardos y espinos, entonces habrá menos quema.


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El Daño de la Segunda Muerte, semana 4, lunes, capítulo 5

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 5
LA GEHENA DE FUEGO EN EL REINO

SEMANA 4 - LUNES
Lectura Bíblica: Lc 12:1-9

Leer y orar: "Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres será negado delante de los ángeles de Dios" (Lc 12:8,9)


TEMER A AQUEL QUE TIENE
AUTORIDAD PARA ECHAR EN LA GEHENA

Ahora veamos lo que dicen otros pasajes de la Biblia acerca de esta cuestión. Lucas 12:1 dice: "En esto, juntándose una multitud de muchos millares, tanto que se atropellaban unos a otros, comenzó a decir a sus discípulos primeramente". Él no habló a todos, sino a los discípulos primeramente. "Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía".

La palabra del Señor aquí prueba que los discípulos no son los hipócritas; ellos son el pueblo de Dios. Luego, en los versículos 4 y 5, el Señor dijo: "Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que, después de matar, tiene poder para echar en la Gehena".

La palabra de Dios es suficientemente clara. Ella nos dice, no una vez, sino muchas veces, que es posible que un cristiano sea "echado en la Gehena". Esto está dicho claramente aquí. El Señor dijo a los discípulos que no temieran a los que matan el cuerpo, pero después nada más pueden hacer.

Ellos no deberían temer lo que algunos pudieran hacer a su cuerpo, ya que eso es todo lo que conseguirían hacer. Sin embargo, deberían temer a Aquel que puede echarlos en la Gehena. Los versículos siguientes también prueban que aquí el Señor se refiere a los discípulos, es decir, a los cristianos.

Los versículos 6 y 7 dicen: "¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos". Solo los cristianos son pajarillos.

Los no salvos no son pajarillos; ellos son cuervos. En Mateo, los lirios del campo y también los pajarillos se refieren a los cristianos. Los pajarillos no siembran, no cosechan, ni recogen en graneros (Mt 6:26). Esto se refiere a los cristianos y no a los incrédulos.

Aquí se dice claramente que es posible que los "pajarillos" de Dios sean "echados en la Gehena". Note también que se dice que los cabellos de estas personas fueron todos contados. Dios no tendría tanto cuidado con incrédulos.

Por lo tanto, lo que se quiere mostrar aquí es que los que pertenecen al Señor no necesitan temer lo que puedan hacer a sus cuerpos. El único a quien deben temer es a Dios, pues Él tiene autoridad para echarlos "en la Gehena". Debemos temer a Dios que posee la autoridad para tratar con nuestra alma, y no a los que solo pueden matar nuestro cuerpo.

Los dos versículos siguientes, 8 y 9, son muy preciosos. "Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios".

Los cristianos pueden dividirse en dos clases: los que confiesan y los que no confiesan Su nombre. Algunos confiesan Su nombre, mientras que otros no. Algunos están preparados para ser perseguidos, mientras que otros no lo están.

Algunos solo serán cristianos secretamente; son los que desean la gloria del hombre. Otros confiesan al Señor abiertamente y están dispuestos a ser mártires. Por lo tanto, ustedes pueden ver a quién se refiere el Señor en estos versículos de Lucas 12. No debemos temer cualquier sufrimiento que venga por confesar Su nombre. Si no confesamos Su nombre, nuestro pecado es más serio que todos los otros pecados.

En consecuencia, Él no confesará nuestros nombres delante de los ángeles de Dios. Cuando usted considere los versículos 1 al 9 en su conjunto, verá que el "echar en la Gehena" en el versículo 5 es equivalente a que el Señor no confiese su nombre delante de los ángeles en el versículo 9. La confesión delante de los ángeles puede ilustrarse con un ejemplo.

Suponga que un joven haya hecho algo malo y termine en una cárcel. Sus padres u otros miembros de la familia pueden pagar la fianza y librarlo del problema. Pero suponga que el joven sea realmente malo, y sus padres sientan que él necesita algo de sufrimiento. Como resultado, sus padres no pagan la fianza.

Lo mismo ocurre con los cristianos. A menos que el Señor confiese nuestros nombres, seremos castigados. Hay una palabra maravillosa en Apocalipsis 3:5: "El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles".

Al inicio del reino, delante del trono de juicio, los ángeles de Dios llevarán a los cristianos ante Dios. El libro de la vida estará allí. En el libro de la vida están registrados todos los nombres de los cristianos. Habrá muchos ángeles y muchos cristianos. El Señor Jesús también estará allí.

Uno o más ángeles, entonces, leerán en voz alta los nombres del libro de la vida, y el Señor Jesús confesará algunos de los nombres. Aquellos cuyos nombres Él confiese, por consiguiente, entrarán en el reino. Cuando otros nombres sean leídos, el Señor no dirá nada. En otras palabras, Él no confesará sus nombres. Los ángeles, entonces, pondrán una marca negativa en esos nombres.

Por lo tanto, los nombres de los vencedores estarán sin marca en el libro de la vida, mientras que los nombres de los derrotados estarán marcados. En cuanto a los no salvos, sus nombres ni siquiera aparecen en el libro de la vida. Un grupo de personas no tendrá sus nombres en el libro; otro grupo tendrá sus nombres allí, pero los nombres estarán marcados; y un tercer grupo, en la época del reino, tendrá sus nombres preservados tal cual cuando fueron inicialmente escritos en el libro.

Si su nombre está marcado en el trono de juicio, eso no significa que usted estará acabado y ya no será salvo. Apocalipsis 20:15 dice: "Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego". Esto nos muestra que aquellos cuyos nombres no estén registrados en el libro de la vida estarán eternamente en el lago de fuego.

Aquellos cuyos nombres no aparezcan en el libro de la vida serán lanzados al lago de fuego. Esto ocurrirá al inicio del nuevo cielo y nueva tierra. No podemos decir que los que son citados en Apocalipsis 3 no tienen sus nombres escritos en el libro de la vida. Podemos decir solo que sus nombres fueron marcados. Por consiguiente, ellos no serán lanzados al lago de fuego, pues sus nombres ya están en el libro de la vida.

La salvación eterna es muy segura; ella jamás puede ser sacudida. Por otro lado, sin embargo, hay un peligro. Si somos tolerantes con el pecado, si no perdonamos a los demás, si cometemos adulterio, si insultamos a los hermanos, si tememos sufrir, ser avergonzados, perseguidos y si tememos confesar al Señor, tenemos que ser cuidadosos, pues Dios nos echará "en la Gehena" para ser castigados temporalmente.


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sábado, 20 de septiembre de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 4, domingo, capítulo 5

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 5
LA GEHENNA DE FUEGO EN EL REINO

SEMANA 4 - DOMINGO
Lectura Bíblica: Mt 5:21-32

Leer y orar: "No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir." (Mt 5:17)


"LA GEHENNA DE FUEGO EN EL REINO (2)"

El reino será muy riguroso. Ahora diré algunas palabras francas y serias. Dos hermanos o dos hermanas que estén en discordia no pueden estar juntos en el reino. En el reino venidero, habrá solamente amor y misericordia; solo los que aman y tienen misericordia de los demás podrán estar en el reino de los cielos.

Si estoy involucrado en una discusión con un hermano, y si el asunto no se resuelve en esta era, entonces, en el futuro, o ambos seremos excluidos del reino, o solamente uno de nosotros entrará. No será posible que ambos entremos. Es imposible que tengamos problemas unos con otros y aun así reinar al mismo tiempo en el milenio venidero.

En el reino todos los cristianos serán unánimes. No habrá absolutamente ninguna barrera entre dos personas. Si hoy, mientras estamos en la tierra, tenemos algún roce con cualquier hermano o hermana, si tenemos obstáculos con cualquier hermano o hermana, debemos ser cuidadosos.

Podrá suceder que nosotros entremos y el otro sea excluido, o que el otro entre y nosotros seamos excluidos, o que ambos seamos excluidos. El Señor dice que mientras estés con tu hermano en el camino, debes reconciliarte con él. Esto significa que mientras tú y él estén vivos y antes de que el Señor Jesús vuelva, debes reconciliarte con tu hermano.

El Señor no tolerará que dos enemigos estén quejándose uno del otro en el reino. Hoy podemos quejarnos de los demás con mucha facilidad; pero tales quejas mantendrán a nosotros, o a otros, o a ambos, fuera del reino.

Parece que hoy la iglesia es muy libre, pero no será así en aquel día. "Mientras estás con él en el camino", dice el Señor. Si tú mueres, si él muere o si el Señor Jesús vuelve, ese camino habrá terminado. Por lo tanto, debes resolver el asunto rápidamente, antes de que el Señor vuelva y mientras tú y él están en el camino.

"Para que el adversario no te entregue al juez", el juez es el Señor Jesús; "el juez al oficial de justicia", el oficial de justicia es el ángel; "y seas echado en la cárcel". Esto nos muestra claramente que un hermano que haya ofendido a otro hermano sufrirá un castigo muy severo.

Si estudias este pasaje cuidadosamente, verás que la cárcel aquí es la Gehenna de fuego en el versículo 22, porque el versículo 23 comienza con "por tanto". Las palabras del versículo 23 en adelante son una explicación de las palabras del versículo 22. El versículo 22 dice que cualquiera que llame a su hermano necio estará sujeto a la Gehenna de fuego.

Los versículos 23 al 25 siguen diciendo que aquellos que no se reconcilien con sus hermanos serán echados en la cárcel. Por lo tanto, la cárcel en el versículo 25 es evidentemente la Gehenna de fuego del versículo 22.

Está claro que no existe la posibilidad de que un cristiano perezca eternamente; sin embargo, si un cristiano tiene algún pecado del cual no se haya arrepentido y confesado, que no haya sido perdonado, estará sujeto a la Gehenna de fuego.

Nota cuán severas son las palabras del Señor en el versículo 26: "De cierto te digo: De ningún modo saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo". Existe la posibilidad de salir, si la persona paga todo. En la era venidera, aún existe la posibilidad de perdón, pero la persona no podrá salir hasta que pague el último centavo y ponga todo en orden con su hermano.

Los versículos 27 al 30 forman otra sección. Esa sección es semejante a la anterior. "Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que todo aquel que mira a una mujer para codiciarla, en su corazón ya cometió adulterio con ella".

El mandamiento en el Antiguo Testamento dice que no debemos cometer adulterio, pero el mandamiento del Nuevo Testamento dice que no podemos siquiera tener pensamientos adúlteros. Aquí, la palabra "mujer", en la lengua original, se refiere a la esposa de otro hombre. Si la mujer no fuese esposa de otro hombre, no habría posibilidad de adulterio, pues adulterio es la infidelidad en el matrimonio.

Si no es la esposa de otro hombre, no puede considerarse adulterio; es fornicación. La Biblia juzga la fornicación, pero no tanto como juzga el adulterio. Aquí se dice que un pensamiento adúltero se produce en relación con la esposa de otro.

En segundo lugar, el significado de la palabra "mirar", en la lengua original, no es tan amplio como el de nuestra palabra "mirar". La palabra "mirar" en la lengua original coloca a muchas personas en esta categoría de pecado, pues no implica una mirada casual, sino una mirada intencional. Mirar puede ser simplemente mirar de reojo, accidentalmente, algo en la calle.

"Observar" es una palabra mejor, pues observar es una mirada intencional. Además, en la lengua original el observar aquí se realiza con un propósito específico. Podemos traducir así: "cualquiera que observe a una mujer con intención impura".

Lo que el Señor condena no son los pensamientos repentinos que entran en la mente. Él está tratando con el continuar observando con intención impura, después de que un pensamiento repentino entra. En otras palabras, nuestros pecados no residen en la incitación de la carne por Satanás dándonos pensamientos sucios. Nuestros pecados consisten en la observación adicional, después de que Satanás nos haya dado un pensamiento repentino. Eso es adulterio.

Los pensamientos repentinos vienen de Satanás. La observación viene de ti mismo. Los pensamientos repentinos son tentaciones. Tu observación es tu aceptación de las tentaciones. Debemos saber distinguir estas dos cosas.

El versículo 29 dice: "Si tu ojo derecho te hace tropezar, sácalo y échalo de ti". Si tu ojo derecho te lleva a observar, sácalo y échalo fuera. "Pues te conviene que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en la Gehenna".

Si la lujuria no es eliminada, si el pecado no es tratado, la persona será "echada en la Gehenna". Luego el versículo 30 dice: "Y si tu mano derecha te hace tropezar, córtala y échala de ti; pues te conviene que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo vaya a la Gehenna". El Señor Jesús dijo estas palabras a los discípulos.

Cristo dijo a aquellos que Le pertenecían, cuya justicia debía superar la de los fariseos y escribas (v. 20), que ellos tenían que tratar con sus pecados. Si permitían que el pecado se desarrollara en ellos, aunque no perecieran eternamente, existía la posibilidad de que fueran a la Gehenna. Esto es lo que el Señor nos muestra en el libro de Mateo.


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El Daño de la Segunda Muerte, semana 3, sábado, capítulo 5

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 5
LA GEHENNA DE FUEGO EN EL REINO

SEMANA 3 - SÁBADO
Lectura Bíblica: Mt 5:21-25; 18

Leer y orar: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: El vencedor no sufrirá daño de la segunda muerte." (Ap 2:11)


Hay muchos pasajes en la Biblia que mencionan el castigo de Dios para los cristianos derrotados, en el reino milenario. Examinaremos ahora esos pasajes y, posteriormente, llegaremos a una conclusión sobre ellos.


LA ENTRADA Y LA POSICIÓN EN EL REINO

Consideremos primeramente Mateo 18:1-3: "En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, de ninguna manera entraréis en el reino de los cielos".

Aquí los discípulos hicieron una pregunta sobre el reino de los cielos, una pregunta acerca de la posición en el reino. No se trata de una pregunta que involucre salvación y perdición, sino que se refiere a ser grande o pequeño, superior o inferior, en el reino.

El Señor Jesús nos muestra que, a menos que nos convirtamos y nos hagamos como niños, no podremos entrar en el reino de los cielos. Luego, el versículo 4 dice: "Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos".

El versículo 3 nos da la condición para entrar en el reino, mientras que el versículo 4 nos da la manera de ser grande en el reino. El versículo 3 dice que debemos convertirnos y hacernos como niños antes de poder entrar en el reino, y el versículo 4 dice que si continuamos siendo niños y nos humillamos, seremos los mayores en el reino de los cielos.

Esto nos muestra que en el reino debemos continuar de la misma manera que comenzamos. La dirección que tomamos para entrar en el reino debe ser la misma para continuar en él. Para entrar en el reino de los cielos, tenemos que convertirnos y hacernos como niños; y para ser grandes en el reino de los cielos, tenemos que continuar siendo humildes como niños.

Aquí el Señor sigue resaltando la cuestión de ser como niños. En seguida, el Señor dice: "Y cualquiera que reciba a un niño como este en mi nombre, a mí me recibe" (v. 5). Quien reciba a alguien como este niño por causa del nombre de Cristo, es decir, alguien que se convierte y se hace como un niño y sigue siendo humilde como este niño, recibe a Cristo.

"Y cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una gran piedra de molino, y que fuese ahogado en lo profundo del mar" (v. 6).

Esta palabra indica que hacer tropezar a alguien es un problema mayor que sufrir y ser muerto. Supongamos que alguien lo matara y arrojara su cuerpo al mar. Usted ni siquiera sería enterrado adecuadamente, lo que sin duda sería una tragedia. Sin embargo, si usted hace tropezar a alguien, su destino será peor que ese.

El versículo 7 dice: "¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!".


LA GEHENNA DE FUEGO EN EL REINO

Los versículos 1 a 7 de Mateo 18 son palabras generales del Señor, y podemos mencionarlas de manera breve. Queremos dar mayor atención a las palabras que inician el versículo 8. Aquí el Señor Jesús extiende el asunto para dar énfasis en que no solo es malo hacer tropezar a otros, sino que incluso hacerse tropezar a sí mismo es un asunto serio y grave.

El versículo 8 dice: "Si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti". ¿A quién se refiere el "ti" aquí? En los versículos 3 a 7, "vosotros" se refiere a los discípulos que hicieron la pregunta en el versículo 1. Después que el Señor Jesús les respondió, Él les dijo que fueran vigilantes y no fueran tropiezo para otros.

Las palabras del Señor en el versículo 8 están dirigidas a las mismas personas. Si su mano o su pie hace que usted tropiece, es mejor cortarlos y echarlos fuera. Claro que esto no debe tomarse literalmente. Si sus manos roban y sus pies andan por caminos indebidos, es decir, si existe pecado y lujuria en usted, debe tratar con ellos.

"Mejor te es entrar en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos o dos pies, ser echado en el fuego eterno" (v. 8). El Señor nos muestra aquí que si los cristianos cometen pecados y los toleran, sufrirán: o serán echados en el fuego eterno con las dos manos y los dos pies, o entrarán en la vida con una mano o un pie.

Hay también quienes no controlarán sus concupiscencias y serán echados en el fuego eterno. El fuego es un fuego eterno, pero aquí no dice que permanecerán en el fuego eterno para siempre. Lo que el Señor Jesús no dijo es tan significativo como lo que Él dijo. Si una persona se ha hecho cristiana, pero sus manos o pies pecan todo el tiempo, sufrirá el castigo del fuego eterno en la época del reino de los cielos; no sufrirá ese castigo eternamente, sino solo en la era del reino.

¿Qué significa cortar una mano o un pie? Cuando un hombre corta su mano o pie, aún puede pecar. Si no tiene pie, puede andar en carro. Si una de sus manos es cortada, aún puede pecar con la otra mano. La intención del Señor no es que cortemos la mano o el pie, pues incluso si cortamos una mano, aún podemos no remover nuestra lujuria.

Por lo tanto, esta palabra no debe referirse al cuerpo exterior, sino a la concupiscencia interior. Lo que tenemos que arrancar es aquello que nos impulsa a pecar. Otra cosa que tenemos que percibir es que la persona de la que se habla aquí es un cristiano, pues solamente un cristiano ya tiene todo el cuerpo limpio y puede así entrar en la vida después de tratar con la lujuria en un solo miembro de su cuerpo.

Para los incrédulos no sería suficiente cortar una mano o un pie, porque aun si cortaran ambas manos y ambos pies, de todos modos irían al infierno. A fin de entrar en el reino de los cielos, es mejor que un cristiano tenga el cuerpo incompleto que ir al fuego eterno por causa de un tratamiento incompleto.

A continuación, el versículo 9 dice: "Si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado en la Gehenna de fuego". Esto nos muestra que si una persona salva no trata con su lujuria, no será capaz de entrar en la vida, sino que irá al fuego eterno. El fuego eterno aquí es la Gehenna de fuego. La Biblia nos muestra que un cristiano tiene la posibilidad de sufrir la Gehenna de fuego. Evidentemente, aunque pueda sufrir la Gehenna de fuego, no sufrirá para siempre, sino que sufrirá solamente durante la era del reino. Mateo 18 no es la única porción de las Escrituras que dice esto. En otras porciones de la Biblia también hay la misma enseñanza.

Por ejemplo, en el Sermón del Monte en Mateo 5-7 hay palabras claras del mismo tipo. Mateo 5:21-22 dice: "Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que mate será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano será culpable de juicio; y cualquiera que diga a su hermano: Raca, será culpable ante el concilio; y cualquiera que diga: Necio, será expuesto al infierno de fuego".

Al inicio del capítulo cinco, leemos que el Señor Jesús vio a la multitud, sin embargo, Él no enseñó a la multitud. Por el contrario, enseñó a los discípulos (v. 1). El Sermón del Monte es para los discípulos. Por lo tanto, el que insulta a otro, en el versículo 22, es un hermano.

Él llama a otro hermano "Raca", que quiere decir "inútil" o tonto. Cuando llama a su hermano de esa manera, queda expuesto a la Gehenna de fuego. Esto no se refiere a una persona no salva, pues un no salvo irá al infierno incluso si no llama a nadie tonto.

Cada vez que la Biblia habla sobre obras, se refiere a alguien que pertenece a Dios. Si una persona no pertenece a Dios, no hay necesidad de mencionar tales cosas. Aquí, se trata de una persona salva, un hermano, pero por haber ofendido a su hermano está expuesto a la Gehenna de fuego.

El versículo 23 dice: "Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti". Muchas veces las personas guardan cosas contra nosotros a propósito, y no hay nada que podamos hacer sobre eso; pero si alguien se queja por causa de nuestro insulto, debemos ser cuidadosos al traer la ofrenda al altar.

Si piensas mal de un hermano y dices algo contra él, debes ir a él y tratar con esa cuestión. "Deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano; y entonces ven y presenta tu ofrenda" (v. 24). Lo importante es reconciliarse con tu hermano.

El versículo 25 dice: "Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, entre tanto que estás con él en el camino". Tu hermano es quien se queja, y tú eres el acusado. Ahora él te está llevando al tribunal: "Para que no te entregue el adversario al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel" (v. 25). Tal hecho ocurrirá en el reino.


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jueves, 18 de septiembre de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 3, viernes, capítulo 4

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 4
LA DISCIPLINA EN EL REINO (2)

SEMANA 3 - VIERNES
Lectura Bíblica: Mt 18:21; Lc 6:38; Stg 2:13

Leer y orar: "Porque el juicio será sin misericordia para el que no mostró misericordia. La misericordia triunfa sobre el juicio." (Stg 2:13)


MISERICORDIA Y JUICIO

Sabemos que nuestro Dios es un Dios justo. En el futuro, en el trono de juicio, Él nos juzgará según la justicia. Sin embargo, aunque haya justicia en el trono de juicio, también habrá misericordia.

Si muestras misericordia hacia los demás, el Señor será misericordioso contigo. Si eres implacable con los demás, y si eres tan justo e intransigente con las fallas y debilidades de los demás, el Señor lidiará contigo solo con justicia en aquel día.

Si eres misericordioso con los demás, el Señor mostrará misericordia contigo. Lucas 6:37 dice que si no juzgas, no serás juzgado; si no condenas, no serás condenado, y si perdonas, serás perdonado.

Algunos cristianos son demasiado mezquinos hoy. Al criticar a los demás, señalan cada error cometido. Cuando dan lo mejor de sí para criticar y juzgar a los demás, deben ser cuidadosos. En el futuro, Dios tratará con ellos de la misma manera en que tratan a los demás.

Con la medida con que midas, serás medido. Si das buena medida, apretada, sacudida, rebosante, el Señor te dará de la misma manera. El que perdona, será perdonado, y al que muestra misericordia, misericordia le será mostrada.

Por lo tanto, la Biblia dice que la misericordia triunfa sobre el juicio (Stg 2:13). Hay algo sobre lo cual el juicio no puede triunfar: sobre el hecho de que una persona muestre misericordia hacia los demás durante toda su vida. No estamos libres de errores. Sin embargo, si mostramos misericordia hacia los demás hoy, Dios será incapaz de lidiar con nosotros.

Muchos cristianos son incapaces de perder cuando tratan con los demás. Discuten todo el tiempo con los demás, dan poca razón a los demás y se conceden toda la razón a sí mismos. Pero hoy, por el contrario, deberíamos mostrar misericordia hacia los demás.

Cuando llegue el tiempo del juicio, habrá algunos contra los cuales ni siquiera el Señor del juicio será capaz de levantar algo. Esto no significa que el hombre pueda alterar intencionalmente el mandamiento de Dios.

Significa solamente que, si eres misericordioso con los demás mientras vivas en la tierra, Dios será misericordioso contigo. Tu misericordia hoy triunfará sobre tu juicio mañana. La manera en que juzgues a los demás será la manera en que serás juzgado. Esta gracia es justa.

La forma en que tratas a los demás será la misma forma en que el Señor te tratará. Tu manera de tratar a los demás moldeará un vaso con el cual Dios medirá el juicio para ti. Santiago 2:13 dice: "Porque el juicio será sin misericordia para el que no mostró misericordia. La misericordia triunfa sobre el juicio".

Aquellos que no usan de misericordia con los demás serán juzgados sin misericordia. Pero, para aquellos que usan de misericordia con los demás, la misericordia triunfará sobre el juicio. Su misericordia excederá el juicio. Esto es un hecho maravilloso.

Mateo 18 nos muestra con claridad que los hijos de Dios todavía pueden caer en manos de los verdugos. Si esto ocurre, tendrán que permanecer allí hasta pagar toda la deuda. Claro que no hay manera de saldar toda la deuda. Pero al menos llegará el día en que aprenderán a ser misericordiosos y a perdonar a los demás así como el Señor usó de misericordia con ellos y los perdonó.

En aquel tiempo tendrán que usar de misericordia con otros. Por eso, en el versículo 35 el Señor dice: "Así también Mi Padre celestial os hará, si de corazón no perdonáis cada uno a su hermano". Esta porción de la Palabra no está dirigida a los incrédulos, sino a los cristianos, y muestra la relación que existe entre el Padre celestial y Sus hijos, y entre los hermanos.

Antes de esta porción de la Palabra, Pedro preguntó al Señor: "¿Cuántas veces pecará mi hermano contra mí, y yo lo he de perdonar? ¿Hasta siete veces?" (Mt 18:21). El Señor le dijo que debía perdonar hasta setenta veces siete.

Luego el Señor habló sobre los dos siervos. Si Pedro no perdonaba a su hermano, enfrentaría castigo. La palabra del Señor le mostró a Pedro que existe la posibilidad de ser entregado a los verdugos; existe la posibilidad de ser echado en prisión.

Si para Pedro existe la posibilidad de ser entregado a los verdugos y echado en prisión, para nosotros también hay la posibilidad de ser tratados de la misma forma. Esa es la razón de que el Señor use el plural "vosotros" en el versículo 35.

Su palabra no es solo para Pedro, es para cada uno de nosotros. Si no perdonamos de corazón a cada uno de nuestros hermanos, el Padre celestial hará lo mismo con nosotros.

Por favor, recuerda que nuestra salvación eterna en el nuevo cielo y nueva tierra es inquebrantable. Estamos agradecidos al Señor pues esto es por gracia. Pero si hoy nuestros problemas no son tratados específicamente, todavía sufriremos un castigo específico en el reino futuro.


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miércoles, 17 de septiembre de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 3, jueves, capítulo 4

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 4
LA DISCIPLINA EN EL REINO (2)

SEMANA 3 - JUEVES
Lectura Bíblica: Mt 18:23-35; 2 Ti 2:12;

Leer y orar: "Palabra fiel es esta: Si ya hemos muerto con él, también viviremos con él; si perseveramos, también reinaremos con él; si lo negamos, él también nos negará;" (2 Ti 2:11,12)


EL CASTIGO EN EL REINO MILENIAL

La Biblia dice que muchos hijos de Dios tendrán un castigo específico. Muchos cristianos tienen una conducta inadecuada. No viven de manera piadosa. Aman al mundo y andan conforme a su propia voluntad. Adoran a Dios según la manera del hombre. No obedecen la Palabra de Dios al cuidar de la obra de Dios, sino que hacen lo que ellos mismos quieren hacer.

Ellos intentan agradar a los hombres. Buscan la gloria del hombre en lugar de la gloria de Dios y no quieren ocupar el mismo lugar de vergüenza que el Señor ocupó. Han cometido muchos errores y pecados y no fueron disciplinados por el Señor en esta era.

Después de morir y ser resucitados en aquel día, ¿podrán ellos reinar con el Señor? La Biblia dice que primero debemos sufrir y soportar injurias con Él, antes de que podamos reinar y ser glorificados con Él (2 Ti 2:12). Muchos cristianos no solo nunca han sufrido, sino que tienen muchos pecados. Aman al mundo y andan según la carne. Cuando dejen el mundo, todavía tendrán mucha injusticia y muchos pecados que no fueron tratados. La Biblia nos muestra que tales cristianos tendrán un castigo específico y definido.

Mateo 18:23-35 habla de un siervo que fue perdonado de sus deudas por su señor. Otro consiervo tenía una deuda con el primer siervo. Pero el siervo que fue perdonado de su deuda no quiso perdonar a su consiervo. El primer siervo definitivamente representa a una persona salva, pues rogó por el perdón de su señor, y el señor, movido por la compasión, lo dejó ir y le perdonó la deuda.

Todos somos personas desamparadas que vienen al Señor a buscar gracia. El Señor perdonó nuestra deuda y nos dejó ir. Si el primer siervo representa a un cristiano, entonces lo que quiera que él exprese, representa aquello que nosotros expresaremos. La manera en que el señor trata con su siervo será la manera en que el Señor tratará con nosotros.

Los versículos 28-30 dicen: "Pero al salir aquel siervo". Él salió porque ahora era un hombre libre. "Pero al salir aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y, tomándolo, lo ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. Entonces su consiervo, postrándose, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Pero él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel, hasta que pagara la deuda".

Este pasaje trata de un cristiano que no perdona el pecado de otro. Tú eres alguien que fue perdonado, pero no deseas perdonar. El Señor te perdonó diez mil talentos. Ahora tu hermano te debe solo cien denarios, pero tú dices en tu corazón que él debe restituírtelo. Debe devolverte hasta el último centavo. ¿Cuál será entonces el resultado?

Los versículos 31-33 continúan: "Viendo sus compañeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había sucedido. Entonces su señor, llamándolo, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné porque me lo suplicaste; ¿no debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?"

Que esa persona representa a alguien salvo se prueba nuevamente por el hecho de que el Señor tuvo misericordia de él. El Señor dijo: ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? ¿No debías perdonar a tu consiervo como yo te perdoné? Esto prueba que esa persona representa a alguien que recibió la misericordia y el perdón de Dios.

Debe ser alguien que ya tiene la vida, sin embargo, no perdona a otros cristianos. "Y enojado su señor, lo entregó a los verdugos, hasta que pagase toda la deuda". Esta persona a quien le fue concedida misericordia y fue perdonada, fue entregada a los verdugos hasta que pagase toda la deuda al Señor. Si podía devolver todo lo que debía es otra cuestión. El hecho es que tendría que sufrir.

Esto nos muestra que si un cristiano no perdona a otro, en aquel día el Señor tratará con él de la misma manera como él trató con los demás. Si no perdonas a tu hermano, el Señor tratará contigo según tu actitud implacable.


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martes, 16 de septiembre de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 3, miércoles, capítulo 4

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 4
LA DISCIPLINA EN EL REINO (2)

SEMANA 3 - MIÉRCOLES
Lectura Bíblica: Jn 5:24-29

Leer y orar: "No os maravilléis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán Su voz y saldrán: los que hicieron lo bueno, para resurrección de vida; y los que practicaron lo malo, para resurrección de juicio" (Jn 5:28-29)


Recibir Vida en el Reino

Al predicar el evangelio, decimos a las personas que recibimos la vida eterna creyendo en Jesucristo. Si una persona cree en Él, tendrá la vida eterna. Todo aquel que comprende la Palabra de Dios sabe que en la era de la iglesia hoy, en cuanto una persona cree, tiene la vida eterna. Ese es nuestro mensaje.

Pero la cuestión ahora es: ¿Cuándo es que esta vida eterna es manifestada, revelada y disfrutada? Hoy, nuestra mente y espíritu están siendo constantemente perseguidos por la muerte. Satanás aún es muy fuerte. Siendo así, ¿cuándo será plenamente manifestada la vida eterna? ¿Será en el cielo nuevo y la tierra nueva? ¿O esto ocurrirá en el reino?

Leamos Juan 5:24-29: "De cierto, de cierto os digo: el que oye Mi palabra y cree al que Me envió, tiene vida eterna; y no viene a juicio, sino que ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren, vivirán. Porque como el Padre tiene vida en Sí mismo, así también dio al Hijo tener vida en Sí mismo. Y le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto; porque viene la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán Su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de juicio".

Aquí, el versículo 24 dice que desde que una persona cree, tiene la vida eterna y no entra en juicio. El que oye la palabra del Señor y cree en el Padre que envió al Señor tiene la vida eterna.

Sin embargo, el versículo 29 dice que los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida, mientras que los que practicaron lo malo saldrán a resurrección de juicio. La palabra vida (zoe, en griego) en el versículo 29 es la misma palabra del versículo 24.

Aquellos que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de la zoe, y aquellos que hicieron lo malo, a resurrección de juicio. El versículo 24 dice claramente que ya tenemos la vida eterna. Pero el versículo 29 dice que algunos no tendrán la vida eterna sino después de la resurrección.

¿Puedes ver la diferencia aquí? El versículo 25 ocurre en la era de la iglesia. Dice que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios. Todos nosotros somos esos muertos. Oímos la voz del Hijo de Dios y, como resultado, vivimos. El versículo 28 dice: "No os maravilléis de esto; porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán Su voz y saldrán".

El versículo 25 dice que viene la hora y ya ha llegado. El versículo 28, sin embargo, omite la frase "y ya ha llegado", diciendo solo que viene la hora. Por lo tanto, se refiere al futuro, y no al presente. Además, aquí el Señor Jesús dice que en el futuro todos los que están en los sepulcros saldrán. En el versículo 25, Él se refiere "a los muertos". Aquí se refiere a los muertos que están en los sepulcros. El versículo 25 habla sobre los muertos, refiriéndose a aquellos muertos en delitos y pecados. Cuando el Señor habla en el versículo 28 de los muertos en los sepulcros, no se está refiriendo a la muerte del alma en pecado; al contrario, se refiere a los muertos en el cuerpo.

Todos los que están muertos en sus cuerpos, es decir, los que están en los sepulcros, oirán la voz del Hijo de Dios por segunda vez. Los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo saldrán a resurrección de juicio. Esta segunda vez es el tiempo en que todos los que están en los sepulcros resucitarán.

Leamos Marcos 10:30: "Que no reciba cien veces más ahora en este tiempo, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna". Aquí el Señor Jesús menciona nuevamente la vida eterna.

Debemos percibir qué tipo de vida eterna es esta. La vida eterna en Marcos 10:30 no es la vida eterna de la era de la iglesia mencionada en el Evangelio de Juan ni la vida eterna en el cielo nuevo y la tierra nueva. Por favor, perciban que esta vida eterna será en la era venidera. La frase "en el siglo venidero" en la lengua original significa la era siguiente o la era subsecuente.

Hoy estamos en la era de la gracia. La próxima era será la era del reino, es decir, la era del milenio. Aquí, el Señor dice que una persona puede recibir la vida eterna en la era venidera. Esto no se refiere a la vida eterna que recibimos cuando creemos en el Señor. Antes que el Señor hablara esta palabra, un hombre vino a Jesús, preguntando qué debía hacer para heredar la vida eterna. Esta cuestión estaba relacionada con las obras. Así, el Señor Jesús le habló acerca de la vida eterna que se gana por medio de las obras. Le dijo al joven que antes de poder heredar esta vida eterna, debía guardar la ley y vender todo lo que tenía.

En el Evangelio de Juan, el Señor Jesús nos muestra claramente que la vida eterna proviene de la gracia y no de las obras. Entonces, ¿por qué Él dice aquí que debemos guardar la ley y vender todo lo que tenemos antes de poder heredar la vida eterna? Es porque la vida eterna descrita aquí en Marcos 10 es diferente de la descrita en Juan.

La vida eterna en Marcos 10 se recibe por medio de obras. La vida eterna en Juan se recibe por la fe. Después de que el joven se fue, el Señor Jesús miró a Su alrededor y dijo a los discípulos: "¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!" (v. 23). Al decir esto, el Señor puso la vida eterna y el reino juntos.

Después de que el Señor Jesús dijo esto, los discípulos quisieron saber cuál era el significado de Su palabra. El Señor dijo: "Hijos, ¡cuán difícil es para los que confían en las riquezas entrar en el reino de Dios! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios". Los discípulos se maravillaron y preguntaron quién entonces podría ser salvo. El Señor dijo: "Para los hombres es imposible; mas no para Dios, porque para Dios todo es posible".

Pedro entonces le preguntó qué ganaría por haber dejado todo para seguirlo, y el Señor habló sobre las cosas que estaban por venir. "Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o tierras, por causa de Mí y por causa del evangelio, que no reciba cien veces más ahora, en este tiempo, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna".

Ellos recibirán la vida eterna en el reino. Por lo tanto, la vida eterna de la que se habla aquí es la vida eterna en el reino. La vida eterna en el reino se obtiene por medio de obras. Se obtiene a través de consagración, de sufrimiento y por soportar injurias por el Señor. Para el cristiano, la cuestión de la vida eterna en esta era está resuelta. La cuestión de la vida eterna en la eternidad también está resuelta.

Sin embargo, si tendrá o no vida eterna en el reino depende de: si ama o no al Señor; si abandona todo por causa del evangelio; si se niega a sí mismo en todas las cosas y si rechaza al mundo. Depende de si está o no viviendo para el dinero, para la ganancia material, para su familia, o para las personas del mundo.

Si ama al Señor y abandona todas las cosas por causa del evangelio, el Señor prometió que no perderá esas cosas aun en esta era, sino que al contrario, ganará cientos de veces más. Si alguien renuncia a algo aunque sea poco, por causa del Señor, cosechará el céntuplo de vuelta en el banco celestial. ¿Quién consigue obtener un interés tan alto? El depósito de un dólar rendirá cien dólares. No puedes encontrar ningún banco como ese en el mundo.

Sumándose a eso, está la vida eterna en la era venidera. En muchas porciones de Mateo, la frase "vida eterna" se usa como sinónimo de la palabra "reino". En esas porciones, los vivos son los que entran en el reino.

Por ejemplo, Mateo 7:14 dice que la puerta es estrecha y angosto es el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan. Hoy, muchos predican el evangelio usando este pasaje, y exhortan a las personas a entrar por la puerta estrecha y tomar el camino angosto. Sin embargo, si alguien fuera salvo por entrar por la puerta estrecha y por tomar el camino angosto, la salvación no sería por la gracia, sino por obras, y se convertiría en una recompensa por entrar por la puerta estrecha y por tomar el camino angosto.

La vida eterna, como es revelada en el libro de Mateo, no se refiere a la vida eterna de hoy, sino a la vida en el reino milenario. Para poder reinar con Cristo en el reino, una persona debe entrar por la puerta estrecha y tomar el camino angosto. Si alguien no obedece a los mandamientos de Dios y a Su voluntad, perderá la vida eterna.

Sin embargo, esto no significa que perecerá, sino que perderá la vida eterna en el reino. Si este problema está resuelto, entonces el problema de las eras en la Biblia estará claramente solucionado. En la era de la iglesia, todas las cosas son por la gracia. Al final de la era de la iglesia, Dios establecerá Su reino por medio de Su Hijo. En el reino, solo los siervos fieles reinarán con Cristo al ser resucitados de entre los muertos. La Biblia nos muestra esto muy claramente.


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lunes, 15 de septiembre de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 3, martes, capítulo 3

El DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE -
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 3
LA DISCIPLINA EN EL REINO (1)

SEMANA 3 - MARTES
Lectura Bíblica: Ap 19, 20 y 21

Leer y orar: "Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida." (Ap 21:6)


NUEVO CIELO Y NUEVA TIERRA

Consideremos ahora Apocalipsis 21:1-7: "Vi un nuevo cielo y una nueva tierra, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. También vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de parte de Dios, preparada como una novia adornada para su esposo. Entonces oí una gran voz que venía del trono, diciendo: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres. Él habitará con ellos. Serán pueblos de Dios, y Dios mismo estará con ellos. Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y la muerte ya no existirá, ni habrá luto, ni llanto, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas. Me dijo además: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo."

La descripción del reino en Apocalipsis 19 y 20 es totalmente diferente de la descripción del nuevo cielo y nueva tierra en el capítulo 21. Al describir el reino, la Biblia habla acerca de lo que el hombre ha hecho. Sin embargo, al describir el nuevo cielo y nueva tierra, ya no se menciona lo que el hombre ha hecho.

A partir del capítulo veintiuno, la Biblia simplemente habla acerca de lo que Dios hace. Dios dijo que hace nuevas todas las cosas. Dios dijo que el primer cielo y la primera tierra pasaron y que el mar ya no existe. Todas estas cosas serán realizadas por Dios.

El tabernáculo de Dios estará con los hombres. Él habitará con ellos. Somos Su pueblo; Dios mismo habitará con nosotros y será nuestro Dios. Él enjugará todas nuestras lágrimas, de manera que ya no habrá muerte, tristeza, llanto ni dolor, porque todas las cosas anteriores habrán pasado, y todas las cosas serán nuevas.

Dios dijo que todas estas palabras son fieles. Dijo que Él es el Alfa y la Omega. El hombre no tiene parte aquí. Estos versículos continúan, diciéndonos lo que Dios ha hecho. No existe condición ni exigencia. Si deseas saber cómo obtener tan maravilloso nuevo cielo y nueva tierra, solo escucha esta palabra: "Me dijo además: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin" (v. 6a).

En otras palabras, todo lo hace Dios. "Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida" (v. 6b). Después de todas estas cosas, todo se resume en una sentencia: "Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida."

Mientras haya sed, mientras haya necesidad, Dios dará gratuitamente de la fuente del agua de la vida. Eso es gracia. La gracia es dar de la fuente del agua de la vida gratuitamente. El nuevo cielo y nueva tierra provienen de la gracia.

Dios es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. El nuevo cielo y la nueva tierra son totalmente de Su parte. El versículo siguiente dice: "El vencedor heredará estas cosas." ¿Quiénes son los vencedores a los que se refiere Juan? Los vencedores aquí difieren de los mencionados en las cartas a las siete iglesias al inicio de Apocalipsis.

Aquí, mediante el uso del término vencedores, se hace una distinción entre las personas del mundo y los cristianos. La distinción aquí no es entre un tipo de cristiano y otro. En los tres primeros capítulos de Apocalipsis, vencer se relaciona con cristianos entre otros cristianos. Pero en el capítulo veintiuno, vencer se relaciona con cristianos entre las personas del mundo.

¿Cómo podemos beber del agua de la vida? Por medio de la fe. Los que creen pueden beber. Para que podamos beber gratuitamente del agua de la vida, necesitamos creer. Es la fe la que nos capacita para vencer al mundo. Comparado con las personas del mundo, cada cristiano es un vencedor. Sin embargo, comparado con otros cristianos, muchos cristianos son falibles.

Con respecto a las personas del mundo, todos somos vencedores, pues tenemos una fe ante Dios que ellos no tienen. Los que vencen y beben del agua de la vida heredarán estas cosas, y Dios será su Dios, y ellos serán hijos de Dios. El capítulo veintidós también menciona el nuevo cielo y nueva tierra.

Los versículos 1 a 5 dicen: "Entonces me mostró el río del agua de la vida, resplandeciente como cristal, que sale del trono de Dios y del Cordero. En medio de su plaza, a una y otra orilla del río, está el árbol de la vida, que da doce frutos, dando su fruto mes a mes, y las hojas del árbol son para la sanidad de los pueblos. Nunca más habrá maldición. Allí estará el trono de Dios y del Cordero. Sus siervos le servirán, contemplarán su rostro, y en su frente estará su nombre. Entonces no habrá noche, ni necesitarán luz de lámpara, ni luz del sol, porque el Señor Dios brillará sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos."

Lo principal en la Nueva Jerusalén es el río del agua de la vida. Este río procede del trono de Dios y del Cordero. Por ser el río de la vida, hay un árbol de la vida, con su fruto de vida creciendo. En Apocalipsis 22, después de todo lo dicho, una cosa es prominente: el río de la vida.

Este río del agua de la vida fluye por toda la ciudad. ¿Cómo podemos disfrutar del río del agua de la vida? Al final de Apocalipsis, después de que la era del reino y la era de la iglesia terminan, el versículo 17 dice: "El Espíritu y la novia dicen: ¡Ven! Y el que oye, diga: ¡Ven! Y el que tiene sed, venga; y quien quiera, tome gratuitamente del agua de la vida." En otras palabras, todos son bienvenidos en el nuevo cielo y nueva tierra.

En el nuevo cielo y nueva tierra hay un trono, y del trono sale un río. El río proviene de Dios y tiene el trono como su fuente. El trono es el centro del nuevo cielo y nueva tierra.

Además, la palabra Cordero nunca se menciona con relación al reino. Pero en el nuevo cielo y nueva tierra, el Cordero ciertamente se menciona. El trono es de Dios y del Cordero (22:1); el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son el templo de la ciudad (21:22); y el Cordero es la lámpara de la ciudad (21:23).

El hecho de que el Cordero se mencione con relación al nuevo cielo y nueva tierra indica que esa será una era de gracia. Al llegar al final de Apocalipsis, la iglesia, el reino y la tribulación ya no se mencionan.

En cambio, descubrimos que todos los que tienen sed pueden venir y tomar gratuitamente del agua de la vida. Esto significa que estás invitado al nuevo cielo y nueva tierra. Todo es gratuito. Y ser gratuito significa que proviene de la gracia. Por lo tanto, el nuevo cielo y nueva tierra son totalmente distintos del reino.

El nuevo cielo y nueva tierra se nos da gratuitamente. Según la enseñanza de Apocalipsis, podemos decir que en el nuevo cielo y nueva tierra Dios trata al hombre basado en la gracia. En el reino, sin embargo, Él trata a los cristianos basado en la justicia. Por lo tanto, debemos admitir que es en el reino donde Dios nos disciplina.

En el nuevo cielo y nueva tierra todo se recibe gratuitamente. En esto vemos la relación entre el presente y el futuro. Si hoy amamos el mundo, caminamos según la carne y llevamos una vida descuidada, en la era venidera seremos disciplinados por Dios.

Pero si amamos al Señor hoy y abandonamos todo por causa del Señor, recibiremos la gracia de Dios y Su galardón. Ese es el enseñanza bíblica acerca de estas tres eras. No soy responsable por lo que digo aquí. Solo estoy hablando la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios dice que en la era venidera habrá estas cosas. Dios mismo se responsabiliza por Sus propias palabras. Solo sé que el Hijo de Dios dijo estas palabras. Es verdad que el hombre puede disfrutar la vida eterna hoy. Pero el reino es el tiempo en el que Dios tratará con Sus hijos.

Si hoy llevas una vida descuidada, serás disciplinado en el futuro. Por lo tanto, tenemos una seguridad eterna, pero también tenemos un peligro temporal. Tenemos la garantía del nuevo cielo y nueva tierra. Sin embargo, existe el peligro del reino. En el reino podremos sufrir severo castigo y disciplina. Aunque la salvación fue establecida por la obra del Señor Jesús, la recompensa será decidida por la obra de cada uno.

La salvación viene por la obra del Señor Jesús. La recompensa viene por nuestra propia obra. Somos recompensados por obedecer la voluntad de Dios y por no andar según nuestra propia voluntad. Que podamos valorar la gracia que hemos recibido, recibir la advertencia de Dios y perseguir la recompensa del reino.


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