domingo, 30 de noviembre de 2025

Reuniones en casa, semana 4, martes, capítulo 6

REUNIONES EN CASA

Capítulo 6
HABLANDO EN LA VIDA

SEMANA 4 - MARTES
Lectura Bíblica: Jn 21:1-14

Leer y orar: “Jesús les dijo: Venid, comed. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Quién eres tú? Porque sabían que era el Señor. Vino Jesús, tomó el pan y se lo dio, y asimismo del pescado.” (Jn 21:12,13)


LA NECESIDAD DE COCINAR Y DE ENSEÑAR (2)

En el entrenamiento para ancianos en febrero de 1984, les dije cómo debían cuidar de las reuniones. Como un anciano no se debe ir a la reunión para ocuparla con su hablar. Esta no es la forma de edificar la iglesia. La forma de edificar la iglesia es reunir a los santos, animarlos a hablar y encargarlos de tener el hablar de cada uno.

Cada vez que se participa en una reunión grande o pequeña, se debe antes laborar mucho en la Palabra. Primero se debe equipar y prepararse con algo antes de ir a la reunión. Se debe permitir que todos los santos participen en la reunión.

En el caso de que ellos no tengan nada para abrir la reunión, después de algunos minutos se les ha de servir un plato preparado. Esto significa que debemos darles una palabra viva que dure menos de diez minutos y que sea rica, que ilumine, despierte y refresque.

Después devuelva la reunión a todos los santos. Tal vez algunos continúen diciendo algo. Después, es posible que dejen de hablar. Entonces traiga nuevamente algo, otro plato, para servirles. De esta manera, se entrenará a todos los santos para que funcionen en las reuniones.

Esto no es tan fácil; requiere mucha preparación. Necesita mucho trabajo. Por mis observaciones, es más difícil cuidar de la iglesia como un anciano que, simplemente, salir a dar conferencias. Dar conferencias es un gran disfrute, pero permanecer en la localidad para cuidar de por lo menos cuatro o cinco reuniones por semana no es tan fácil.

Cuidar de la iglesia exige una pesada carga, y lo que más pesa es cuidar de las reuniones. Esto es exactamente como una madre o una esposa en el hogar. El cuidado de la madre de cocinar para su familia es realmente un trabajo duro.

Ustedes necesitan entender que en una familia una buena madre necesita hacer otra cosa necesaria, esto es, enseñar a sus hijos. No solamente deben enviar a sus niños a la escuela, sino ayudarlos a hacer las tareas.

Cuando ellos vuelven a la casa con sus libros de tareas escolares, tiene que enseñarles. Entonces ustedes pueden esperar que sus hijos sean criados de manera apropiada tanto física como mentalmente. Físicamente obtienen de ustedes la comida hecha en casa, y también reciben la educación apropiada.

Para ser tales esposas, ustedes necesitan cualificación y esfuerzo. Esto es especialmente claro en este país. No solamente aquí, sino en cada país de este mundo, las familias saben esto. Las esposas necesitan alimentar a los niños adecuadamente y enseñarles para que tengan educación. Una iglesia es una familia y los ancianos son en realidad las madres. Deben cocinar y educar.

Por eso les digo fuertemente que necesitamos cambiar nuestro sistema. Nuestra práctica actual es principalmente dar un mensaje. Un mensaje podría, a lo sumo, despertarlos, proporcionándoles alguna inspiración.

Tal reunión no es un asunto educacional. Para llevar a cabo la enseñanza educacional necesitamos algo como un libro de lecciones. En cincuenta y dos semanas del año, necesitamos una buena secuencia, de por lo menos una o dos lecciones por semana.

Educar niños es un trabajo difícil. Se deben construir los edificios, establecer las escuelas, entrenar a los maestros, organizar el profesorado y establecer las clases. Para la educación de nuestros hijos es necesario hacer muchas cosas para darles el conocimiento adecuado de la cultura humana.

Le corresponde a la madre coordinarse con la escuela, sabiendo cómo enviar a los niños, en qué grado estudiarán y cuidar de sus libros de lecciones, organizando sus tareas y así sucesivamente.

Esto es una buena ilustración, pero no se ha visto alguna iglesia que sea como una familia. Los ancianos hacen solamente una especie de obra rutinaria, conforme al sistema tradicional del cristianismo, esto es, reunir a las personas, cantar un himno, tener algunas oraciones y darles un mensaje.

Esto es fácil de hacer, pero cuidar de una reunión como una madre cuida de los niños en cocinar y en la educación, necesita ser el trabajo de los ancianos. No es de extrañar que Pablo dijo que los ancianos deben ser aptos para enseñar y por eso necesitan laborar en la palabra y en la enseñanza.

Este es mi carga. Todos los ancianos necesitan cambiar su mentalidad para hacer un verdadero giro del camino que estamos tomando actualmente. Debemos fijar nuestra atención en el nuevo camino, esto es, primero cocinar y, en segundo lugar, enseñar.

Así como una cuidadora de la casa, ustedes necesitan cocinar en el tiempo suficiente la comida apropiada, nutritiva, sabrosa y económica para la familia.

También necesitan enseñar. Aunque envíen a sus hijos a las escuelas, todavía necesitan tener la enseñanza en el hogar. Si las madres no pueden hacer el trabajo de enseñar en casa, será difícil que los niños sigan en su educación.

Hoy, en cada iglesia local, los ancianos y los líderes, incluyendo a las hermanas, deben practicar esto. Deben cocinar continuamente comidas adecuadas para todos los santos y deben ser siempre aptos para enseñar. Para hacerlo, ustedes necesitan laborar mucho.


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Himno: Servicio - "Ministrar a Cristo"

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Reuniones en casa, semana 4, lunes, capítulo 6

REUNIONES EN CASA

Capítulo 6
HABLANDO EN LA VIDA

SEMANA 4 - LUNES
Lectura Bíblica: 1 Ti 3:2; 1 Ti 5:17

Leer y orar: “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso a cargo de sus consiervos para darles el sustento a su tiempo?” (Mt 24:45)


LA NECESIDAD DE COCINAR Y DE ENSEÑAR

En octubre de 1984 percibí que debíamos tener un cambio radical en nuestra manera de reunirnos y en nuestro modo de cuidar a los santos en las reuniones. Tenemos que cambiar. Llamo a la vieja manera “forma perezosa”. Si se compran y se guardan los comestibles, pero no hay esfuerzo para cocinarlos, esto es simplemente pereza.

Si una nación es fuerte o débil depende principalmente de su pueblo, de sus ciudadanos. Si hay familias fuertes y apropiadas, seguramente habrá ciudadanos fuertes y apropiados. Entonces el país es fuerte. Si no hay familias apropiadas, es difícil tener una sociedad adecuada.

Las familias son los factores reales y básicos para edificar la sociedad y el país. Para edificar una familia adecuada y fuerte, primero tenemos que ocuparnos de la alimentación y en segundo lugar de la educación.

Si la esposa no cuida de los niños adecuadamente en estas dos cosas, alimentación y educación, no se debe esperar que esta familia sea apropiada. El futuro de esta familia será lastimoso. La esposa, la madre de la familia, debe trabajar y cocinar. Ustedes pueden dedicar cuatro horas a cocinar una comida o pueden dedicar diez minutos.

Una comida apropiada es tanto nutritiva como sabrosa. Tampoco debe ser muy cara. Estos son los principios que ustedes necesitan observar. Para hacer esto, necesitan laborar.

Ustedes no pueden ir al mercado y escoger las cosas con rapidez. Como esposa y madre de la familia, necesitan trabajar mucho. Yo quiero proponerles que tarden una hora en preparar el desayuno. Esto involucra la compra, la preparación, el cocinar y el servir.

Para el almuerzo necesitarán una hora y media, y para la cena, por lo menos dos horas. Quizá ustedes digan: “¡No podemos! Tenemos que ir al trabajo, tenemos que estudiar y hacer muchas otras cosas”. La opinión es suya. Si ustedes quieren matarse gradualmente, y también a sus hijos, está en sus manos tal decisión. Depende de lo que quieran.

¿Quieren tener una familia saludable? Pueden argumentar que no tienen horas suficientes en el día, pero yo digo: “Querer es poder”. Los jóvenes pueden recortar sus horas de sueño de ocho a siete horas. Simplemente recorten un poco, pero no recorten las horas de cocinar y las horas de comer.

Si cocinan con muy poco tiempo y comen muy rápido, seguramente no tendrán buena salud. Qué tan buenas son ustedes como esposas o madres se mide por el tiempo que emplean para cocinar. Cualquier infelicidad en una familia se debe principalmente a la insuficiencia en el cocinar.

En el cristianismo cuidan de los miembros de una iglesia de forma perezosa. Simplemente no hay mucho cocinar. Espero que todos los que toman la delantera, no solamente los ancianos, sino todos los que están preocupados por la iglesia, y aquellos con un interés sincero por la restauración del Señor, incluyéndome, salgamos del viejo camino.

Ya que ustedes son las amas de casa y las madres en la iglesia, necesitan laborar en la palabra y en la enseñanza (1 Ti 5:17). Pablo habló de que los supervisores deben ser “aptos para enseñar” (1 Ti 3:2). Esta frase no significa enseñar por casualidad, sino enseñar de una forma habitual. Aptos para enseñar implica costumbre, deseo o apetito por enseñar. Los supervisores, los ancianos en la iglesia, deben ser así, aptos para enseñar.

En 1 Timoteo 5, Pablo dice que los ancianos deben laborar a tal punto que no puedan trabajar en otro empleo. “Sean considerados dignos de doble honor los ancianos que presiden bien, especialmente los que se afanan en la palabra y en la enseñanza” (lit. v. 17).

El doble honor incluye la suplementación económica porque ellos laboran tanto y están totalmente ocupados en las necesidades de la iglesia. Para que un ser humano haga algo, se necesita tiempo. Si ustedes están completamente ocupados física y mentalmente, no podrán hacer otra cosa.

“Afanarse” en este versículo es laborar en la palabra y en la enseñanza. Por este criterio todos los ancianos no son muy diligentes. No trabajan mucho en la Palabra, y no trabajan adecuadamente en la enseñanza. Los ancianos siempre tienen miedo de que los encarguen de hablar, porque hablar es difícil.

No obstante, ustedes necesitan percibir que en nuestra práctica de la vida de la iglesia, el hablar de los ancianos ha sido para dar un mensaje. Dar un mensaje es fácil, pero cuidar de la iglesia como anciano o cocinar un poco todo el tiempo para los santos es difícil.


🌿 Disfrute más:

Himno: Alabanza al Señor - "En Memoria de Él"

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sábado, 29 de noviembre de 2025

Reuniones en casa, semana 4, domingo, capítulo 6

REUNIONES EN CASA

Capítulo 6
HABLANDO EN LA VIDA

SEMANA 4 - DOMINGO
Lectura Bíblica: Os 7:8; Col 3:16; Jn 6:63b

Leer y orar: “Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio el pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.” (Jn 6:32)


LA ESCASEZ DE EDIFICACIÓN Y DE LUZ

El tema de este mensaje es muy sencillo: “hablar en la manera de la vida”; sin embargo, siento la carga. Estamos casi al final del siglo veinte. Hemos estudiado la historia de la iglesia, leído las biografías y los escritos clásicos de los siervos del Señor de siglos pasados.

Hemos estudiado el cristianismo por mucho tiempo y hemos experimentado abundantemente la vida de la iglesia. Estamos en los Estados Unidos, el principal país del cristianismo, donde hay muchas actividades cristianas, denominaciones cristianas, grupos cristianos, y así sucesivamente.

A pesar de todo esto, si miramos la situación actual, estaríamos casi totalmente desilusionados. ¿Qué podemos ver hoy? Podemos ver la Iglesia Católica, las grandes denominaciones, todos los grupos cristianos medianos, los pequeños y las iglesias en la restauración del Señor. No es muy alentador.

Pues bien, cada situación es bastante desalentadora, o por lo menos hay algo desalentador. La desilusión se encuentra principalmente en dos cosas. Primero, no hay edificación.

Después de veinte siglos de historia cristiana, ¿cuál es el resultado hoy? El resultado aparentemente es solo la permanencia del cristianismo grande. Incluyendo a los miembros católicos, los cristianos de hoy constituyen por lo menos una cuarta parte de la población mundial.

Entre tantos cristianos muchos son falsos, nominales, pero un buen número es verdadero. Entre los genuinos, sin embargo, podemos ver muy poca edificación.

En segundo lugar, se ve ignorancia en el cristianismo de hoy. La mayoría de los católicos simplemente siguen sus supersticiones. Creen que una estatua frente a una catedral puede hacer algo por ellos. Esto es una superstición.

También creen en historias supersticiosas sobre actividades angélicas que se dice que ocurrieron hace siglos en España, Francia e Italia. Estas cosas son abundantes debido al estilo del catolicismo.

En las denominaciones protestantes también se ve ignorancia, incluso en la Iglesia Luterana, la cual se funda en la creencia de la justificación por la fe. Si pedimos a un luterano que diga algo sobre la justificación por la fe, no creo que pueda hacerlo bien. Esto es un fuerte indicio de ignorancia. En realidad, esto no es solo ignorancia, sino confusión.

Aun entre los creyentes genuinos, pocos están en la luz. ¿Hay alguna edificación en el pentecostalismo de hoy? ¿Hay alguna luz? Pues bien, yo diría que olas supersticiosas también han invadido el pentecostalismo.

A ellos les gusta hablar de sueños, hablar de grandes profecías y practicar curaciones. Asistí a algunas sesiones de curación y no vi ninguna curación genuina. Todo lo que vi fue una actuación con cierto tipo de curación artificial. Los dirigentes sabían que era falso, sin embargo todos creían en aquellas curaciones. Esto es superstición, sin edificación y sin iluminación.

Ahora consideraremos nuestra situación. Olvidemos a los demás y critiquémonos a nosotros mismos. ¿Están ustedes edificados? ¿Cuántos de ustedes están edificados? Debo admitir que no somos mejores que nadie.

Si nos comparamos con los que no tienen nada, al menos tenemos algo. ¿Y en cuanto a la iluminación? Durante estos últimos once años y medio, hemos tenido dos entrenamientos por año. En cada entrenamiento se dieron e imprimieron treinta mensajes.

Muchos de ustedes tienen cientos de mensajes de los Estudios-vida en sus estantes, pero no creo que el diez por ciento de ellos esté en sus corazones y en sus mentes. Nuestra situación es como la de una ama de casa cuyo esposo compró muchos víveres, pero ella nunca los cocinó.


🌿 Disfrute más:

Himno: Experiencia de Cristo - "Como Comida y Bebida"

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Reuniones en casa, semana 3, sábado, capítulo 5

REUNIONES EN CASA

Capítulo 5
LA MANERA DE HABLAR EN LAS
REUNIONES EN CASA

SEMANA 3 - SÁBADO
Lectura Bíblica: Ef 6:17; Col 3:16; 1 Ti 6:3

Leer y orar: “Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, enseñándoos y amonestándoos unos a otros con toda sabiduría, cantando a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales, con gratitud en vuestro corazón.” (Col 3:16)


LA PALABRA DE CRISTO MORANDO
EN NOSOTROS PARA NUESTRO HABLAR

Ustedes pueden tener fe, tener el espíritu y tener el Espíritu Santo, pero cuando intentan hablar, sienten que no tienen nada para hablar. Sin embargo, dicen que carecen de experiencias. Esto es correcto, pero yo digo que carecen no solo de experiencias, sino de la palabra de Cristo.

Colosenses 3:16 dice: “Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros”. Tenemos que observar que en este versículo Pablo dijo: “Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros”.

Este tipo de tono indica que la palabra de Cristo está aquí esperando el permiso de ustedes para entrar. Parece que una Persona está esperando, esperando que le permitan entrar. Hace años, cuando leí este versículo, no estuve de acuerdo con este tipo de tono.

¿Por qué Pablo dijo: “Que habite... en vosotros, la palabra de Cristo”? Esto indica que la palabra viviente de Cristo está esperando permiso para entrar. Esta palabra está personificada en una Persona viva.

No se dice: “La mesa mora en el cuarto”. La mesa no puede morar porque no tiene vida. Cualquier cosa que puede morar en su casa debe ser un ser vivo. Una cosa sin vida no puede morar.

Pablo dijo: “Que habite... en vosotros, la palabra de Cristo”, y el Nuevo Testamento nos dice que Cristo es la Palabra. No solo eso, el Espíritu también es la Palabra (Ef 6:17).

La Palabra, Cristo, el Espíritu y Dios: estos cuatro, en realidad, son uno. Son cuatro sinónimos que se refieren a esta misma única Persona. Dios es Cristo, Cristo es el Espíritu, el Espíritu es la Palabra, y la Palabra es Dios, Cristo y el Espíritu. Por lo tanto, la Palabra es una Persona viva. Pablo no dijo la palabra de otro o de otra cosa. Él dijo la palabra de Cristo.

Seguramente esta es la Palabra orgánica, la Palabra viva, la Palabra que existe como una Persona viva. Esta Palabra espera entrar en ustedes. Ábranse y permítanle entrar. Colosenses 3:16 continúa: “enseñándoos y amonestándoos unos a otros..., con salmos, himnos y cánticos espirituales”.

Si leen este versículo cuidadosamente, puede haber alguna controversia. Primero es la Palabra, pero con el tiempo es un salmo o un himno.

El principio es este: si no hablan cierta palabra muchas veces, esa palabra nunca podría ser un salmo o un cántico. Todo lo que se convierte en salmo o himno tiene que ser una palabra que se ha hablado una, dos, tres, cuatro veces, muchas, muchas veces; entonces esa palabra se convertirá en un salmo.

Ustedes no pueden componer un cántico a menos que lo compongan con las palabras que han hablado repetidamente. La misma palabra que hayan hablado una y otra vez con el tiempo se convierte en un poema, cántico, himno o salmo.

Por ejemplo, el Himno 499 (inglés) en nuestro himnario dice:

“¡Oh! ¡Qué vivir! ¡Oh, qué paz!
Cristo, el que es todo, vive en mí.”

Esta poesía fue compuesta por mí. Por años, siempre hablé esto.

“Cristo, el que es todo, vive en mí.
Estoy crucificado con Él...
Ahora ya no vivo yo.
Mas el Señor vive en mí.”

También continúo hablando la siguiente estrofa:

“Hoy Cristo está formándose en mí.
Su vida divinal está forjándose ahora en mí.
Lo que soy llegó a su fin y Cristo es todo en mí.”

Siempre hablé esto, y con el tiempo se convirtió en un cántico. Esto indica que tenemos que permitir que la palabra del Señor habite en nosotros a tal punto que con el tiempo se convierta en un cántico, himno o salmo.

Los salmos son poemas largos, los himnos son más cortos y los cánticos espirituales son aún más cortos.

La palabra de Cristo está personificada; es una Persona viva que espera su permiso para entrar. Una vez que le permiten entrar, Él repetirá su hablar una y otra vez. Con el tiempo, ese hablar se convertirá en una poesía con ritmo y rima.

A veces, cuando ustedes comienzan a hablar por el Señor, se sentirán extraños. Cuando hablan lo mundano, lo cual han estado hablando por muchos años, pueden expresarlo como un cántico, como un salmo con ritmo y rima. Pero cuando comenzaron a hablar Cristo, después de ser salvos, por solo dos semanas, les fue algo extraño.

Tenemos que permitir que la palabra de Cristo, como una Persona, habite en nosotros, y hablaremos esta palabra con fluidez hasta que nos acostumbremos a ella, y hasta que se convierta en una poesía en nuestro hablar.

Todos tenemos que aprender a hablar Cristo y acostumbrarnos a hablar Cristo. Necesitamos acostumbrarnos a tal punto que todo lo que hablemos sea un tipo de poesía, un cántico, un salmo y un himno. De este modo, hablaremos palabras saludables (1 Ti 6:3).

Concluyendo, primero debemos darnos cuenta de que Dios desea que hablemos. Él desea que todo el pueblo profetice. En segundo lugar, para hablar necesitamos del Espíritu. Este Espíritu está sobre nosotros y está en nuestro interior. ¡Aleluya! Fuimos bautizados en el Espíritu; por lo tanto, el Espíritu está sobre nosotros.

También bebimos el Espíritu; por lo tanto, el Espíritu está en nosotros. Tenemos el Espíritu. Ahora solo necesitamos ejercitar y decir amén a lo que dice la Biblia. La Biblia dice que el Espíritu está en nosotros. Decimos: “Amén”.

Ejercitamos tal Espíritu de fe y sentimos que realmente estamos en el Espíritu, y que el Espíritu está sobre nosotros y también dentro de nosotros. Cuando hablo, Él habla en mi hablar. Tenemos que practicar esto durante todo el día.

Si no hay nadie con quien hablar, simplemente hablen a los ángeles en el aire o a los demonios alrededor de ustedes. Permitan que la palabra viva de Cristo entre y habite en vosotros. Después hablen Cristo, no con expresiones comunes, ordinarias y mundanas, sino con Él mismo como la Palabra.

Tenemos que aprender la terminología espiritual, las frases espirituales y las oraciones espirituales. Por eso es bueno tomar el himnario para recitar algunos himnos. Esto les ayudará a expresar algo.

Junto a eso, necesitamos nuestras experiencias diarias. Pero les aseguro que, si son personas que ejercitan el hablar por la fe, con el Espíritu y con el Espíritu Santo, espontáneamente experimentarán a Cristo.

Experimentarán a Cristo durante todo el día, no solo en las cosas grandes, sino especialmente en todas las pequeñas como: peinarse, vestirse, calzarse los zapatos, qué tipo de zapatos deben comprar y qué color escogerán.

En todas las cosas pequeñas experimentarán a Cristo. Entonces tendrán la acumulación de la rica experiencia de Cristo, y cada vez que vayan a las reuniones estarán acostumbrados a hablar, y simplemente hablarán. Hablen Cristo, hablen por Cristo y emitan a Cristo como la Palabra viva.

Si todos estamos dispuestos a hacer esto, todas las reuniones pequeñas estarán en el tercer cielo. Esto será muy atractivo y agradable. Esto retendrá a las personas y los preservará, y producirá el aumento y el crecimiento de la vida.

Esta es la forma correcta. Espero que todos ustedes sean atraídos por este tipo de práctica, para que, a través de nosotros, la iglesia siga adelante en la restauración del Señor.


🌿 Disfrute más:

Himno: Experiencia de Cristo - "Como Vida"

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jueves, 27 de noviembre de 2025

Reuniones en casa, semana 3, viernes, capítulo 5

REUNIONES EN CASA

Capítulo 5
LA MANERA DE HABLAR EN LAS
REUNIONES EN CASA

SEMANA 3 - VIERNES
Lectura Bíblica: 1 Co 14:26-40

Leer y orar: “Porque todos podéis profetizar, uno después de otro, para que todos aprendan y todos sean consolados”. (1 Co 14:31)


NUESTRA FE, NUESTRO ESPÍRITU
Y EL ESPÍRITU SANTO

Ahora, todos ustedes necesitan practicar. En las reuniones en las casas todos necesitan hablar por la fe. Esta fe, como vimos en el último mensaje, está involucrada con el Espíritu. Este espíritu no es meramente nuestro espíritu ni meramente el Espíritu Santo, sino que es absolutamente un espíritu mezclado.

Sabemos hoy que tenemos un espíritu mezclado dentro de nosotros, el Espíritu Santo que se mezcla con nuestro espíritu. Cada vez que no nos preocupamos por el ambiente o por las circunstancias, sino que solo nos preocupamos por lo que dice la Biblia, ejercitamos nuestra fe.

Cada vez que ejercitamos nuestra fe, nuestro espíritu está incluido y el Espíritu Santo también está allí. Así tenemos tres cosas: nuestra fe, nuestro espíritu y el Espíritu Santo. Todos necesitamos aprender a hablar en cualquier tipo de reunión, ejercitando nuestra fe, por nuestro espíritu y por el Espíritu Santo.

En realidad, las tres cosas son una sola. Cuando hablamos por la fe, ejercitamos nuestro espíritu. Cuando ejercitamos nuestro espíritu, el Espíritu Santo se mueve en nuestro espíritu. Esto hace la diferencia.

Hablen lo que dice la Biblia. Si estamos dispuestos a ejercitar nuestra habilidad de creer, la fe estará allí. Cuando hablamos lo que dice la Biblia, el espíritu está allí y el Espíritu Santo también está allí. Esto hace que nuestro hablar sea vivo.

Hoy en día, no estamos en la época del Antiguo Testamento. No estamos en esa economía. Estamos en la economía del Nuevo Testamento. En esta economía, Dios ha derramado Su Espíritu sobre nosotros. Él es como el viento que sopla y como el aire.

Si abrimos la ventana, tendremos el soplo y el aire. En la dispensación del Nuevo Testamento el viento sopla todo el día y el aire está aquí todo el tiempo. Tenemos que creer en esto conforme dice la Biblia. Por lo tanto, tenemos el Espíritu dentro de nosotros y también el Espíritu sobre nosotros. Ahora, somos simplemente los que son bautizados en el Espíritu y están bebiendo el único Espíritu.

En el Nuevo Testamento, especialmente en Hechos, el bautismo del Espíritu se refiere a la venida del Espíritu sobre los creyentes. Tanto el bautismo en el Espíritu como la venida del Espíritu se refieren al mismo acto.

En el Antiguo Testamento no se usa la palabra bautismo o bautizar, pero el concepto de descender [el Espíritu] está allí. El Espíritu de Jehová descendió sobre Su pueblo. Esta venida del Espíritu es como el bautismo del Espíritu.

Este bautismo fue completamente efectuado y el resultado reposa ahora sobre nosotros. Tenemos que creer en esto y practicarlo. Incluso en casa, cuando ustedes hablan con sus familias acerca de Cristo, necesitan ejercitar la fe y el espíritu.

Necesitan creer que el Espíritu está sobre ustedes y en ustedes. Al hablar con sus hijos, necesitan hablar de este modo. Desafortunadamente, sentimos que necesitamos la fe, el espíritu y el Espíritu Santo solamente cuando vamos a dar un mensaje.

No sentimos tal necesidad cuando hablamos con nuestra esposa, nuestro esposo, nuestros padres o nuestros hijos. Nuestra manera de hablar con ellos, sin fe, podrá hacerlos dormir. Pero el hablar divino nunca les dará sueño. Al contrario, los despierta.

Si practicamos el hablar divino, nos acostumbraremos a él. Entonces en el Día del Señor participaremos de la reunión hablando. No estaremos callados en la reunión. Estaremos acostumbrados a hablar el hablar divino. De esta forma hablaremos con fe, con el espíritu y con el Espíritu Santo. Esta es la forma correcta.

Tengo una pesada carga porque siento que me es difícil despertar sus corazones y hacer que sus mentes presten total atención a este asunto. En la reunión ustedes asienten con la cabeza, pero cuando salen, simplemente olvidan. No practican.

¿Están dispuestos a prometer que, de ahora en adelante, comenzarán a practicar todo el tiempo? Si no tienen a nadie con quien hablar, simplemente hablen al aire. Quizá algunos ángeles estén allí y algunos demonios estén escuchando su hablar.

De todos modos, simplemente hablen de esta manera. Hablen, hablen, hablen. Hablen por la fe. Cuando lo hacen por el ejercicio de su habilidad de creer, sus espíritus estarán incluidos y el Espíritu Santo también estará junto. Entonces su hablar se hace divino. Es un tipo de hablar divino.

Puede ser que los que están callados en las reuniones digan: “Hermano Lee, no me culpe. Tiene que culpar a Dios que me creó así. Esta es mi disposición. Yo no la hice, sino Dios. Hermano Lee, usted tiene que agradecer a Dios por Su misericordia que lo creó a usted de esta manera: hablando, hablando, hablando todo el tiempo. Yo no fui creado por Dios de este modo y no puedo hablar”.

Decir esto anula la palabra de Pablo. Pablo dijo que todos ustedes pueden profetizar.


🌿 Disfrute más:

Himno: Suplementos - Diversos

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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Reuniones en casa, semana 3, jueves, capítulo 5

REUNIONES EN CASA

Capítulo 5
LA MANERA DE HABLAR EN LAS
REUNIONES EN CASA

SEMANA 3 - JUEVES
Lectura Bíblica: Jn 20:22; 1 Co 12:13

Leer y orar: “Habite, ricamente, en vosotros la palabra de Cristo; instruíos y aconsejaos mutuamente en toda sabiduría, alabando a Dios, con salmos, himnos y cánticos espirituales, con gratitud, en vuestro corazón.” (Col 3:16)


EL ESPÍRITU SOBRE NOSOTROS Y
DENTRO DE NOSOTROS PARA
NUESTRO HABLAR

Según el principio revelado en las Escrituras, para hablar Dios, para hablar de Cristo y para hablar por Cristo, ciertamente necesitamos del Espíritu. Sin el Espíritu, no hablaríamos, y si habláramos, nos sentiríamos avergonzados.

Cuando alguien habla sobre ciencia, geografía, historia o la situación política, cuanto más habla, más orgulloso se siente. No hay restricción ni frustración al hablar de estas cosas. Pero cada vez que alguien habla de Jesús, el sentimiento de vergüenza aparece inmediatamente.

Parece difícil abrir la boca para hablar de Jesús a las personas. A menos que tengamos el Espíritu, será realmente difícil hablar Cristo. Sin embargo, cuando somos llenos del Espíritu, nos volvemos locos; es placentero hablar a las personas cosas acerca de Cristo.

Por esta razón, en el Antiguo Testamento, cuando los setenta profetizaron, el Espíritu de Dios descendió sobre ellos. Como cristianos genuinos, creyentes en Cristo, ¿todavía necesitamos que el Espíritu de Dios descienda sobre nosotros? Si ustedes dicen que sí, entonces están en el Antiguo Testamento.

En el Antiguo Testamento, la encarnación y la crucifixión no habían sido efectuadas. No existía la resurrección de Cristo ni la ascensión, no había la insuflación del Espíritu procesado que da vida hacia dentro del pueblo de Dios, y no había ocurrido el derramamiento del Espíritu Triuno procesado sobre el pueblo de Dios.

Sin duda, en el Nuevo Testamento, la encarnación, la crucifixión, la resurrección y la ascensión fueron completamente efectuadas. Hoy nuestro Señor es el Dios procesado. Él pasó por todos los procesos necesarios, y en Su resurrección, insufló a Sí mismo como el Espíritu que da vida hacia dentro de Sus discípulos y hacia dentro de nosotros.

Él no necesita hacer esto nuevamente. Él murió por nosotros de una vez por todas. No necesita morir nuevamente por ti y por mí particularmente, pues Él insufló a Sí mismo hacia dentro de Sus discípulos en el día de la resurrección (Jn 20:22). ¡Aleluya!

No solamente esto, en Su ascensión Él Se derramó como el Espíritu Triuno procesado y económico sobre todos los miembros de Su Cuerpo. Todos los miembros de Su Cuerpo, antiguos o recientes, sean griegos o judíos, esclavos o libres, fueron bautizados una vez por todas en un solo Espíritu. Fuimos bautizados en un solo Espíritu y ahora Él nos da de beber de este Espíritu (1 Co 12:13).

Casi todos nosotros tenemos fe de que el Espíritu está en nosotros. Cuando vas a discutir con tu esposa, Alguien en tu interior no te permitirá hacerlo. Esa persona es el Espíritu que habita interiormente. Sabemos que el Espíritu está en nosotros y tenemos la fe para decir esto.

También necesitamos seguridad de que el Espíritu está sobre nosotros. El impulso para hablar procede del Espíritu que está ahora en nosotros. Si yo no tuviera la seguridad de que tengo el Espíritu en mí, no estaría ahora hablando con ustedes. Yo creo que el impacto de mi hablar procede de este Espíritu que ahora está sobre mí.

Por más de cuarenta años practiqué asiduamente las grandes reuniones evangelísticas. En una mañana, cuando hablaba en una reunión grande, dije algo a los estudiantes de primaria. Les dije que aun cuando pensaran que no habían pecado, por lo menos en una ocasión alguien había robado tiza en la escuela y la había llevado a casa.

Yo no sabía que mientras hablaba había un estudiante que había hecho exactamente eso. Más tarde, descubrí que en la reunión había un joven de cerca de trece años de edad, hijo de una hermana viuda. Este joven era muy inteligente, pero no quería escuchar a su madre hablar del Señor Jesús para que fuese salvo.

Sin embargo, él estuvo en la reunión de esa mañana, y cuando me oyó hablar, pensó en sí mismo: “Eso no es nada”. Después pregunté: “¿Eso no es nada?”. Fue muy extraño que yo hubiera dicho eso de esa manera. Dije: “Dibuja círculos en el suelo con la tiza robada”. Eso lo sorprendió. Pensó: “¿Quién le dijo a este hombre que yo hice eso?”. Lo que había dicho era exactamente una descripción clara de lo que él había hecho.

Fue por medio de eso que él se arrepintió. ¿Piensan que era yo? En realidad, esto muestra que mientras yo estaba hablando, el Espíritu no solamente estaba dentro de mí, sino también sobre mí para llevar a cabo el hablar. Esto ocurrió en mi hablar innumerables veces.


🌿 Disfruta más:

Himno: Servicio - “Para la Iglesia”

https://hinario.org/detail.php?id=993

Reuniones en casa, semana 3, miércoles, capítulo 5

REUNIONES EN CASA

Capítulo 5
LA MANERA DE HABLAR EN LAS
REUNIONES EN CASA

SEMANA 3 - MIÉRCOLES
Lectura Bíblica: Nm 11:25, 28-29; Hch 1:8; 1 Co 7:25; 40; 12:3; 14:1, 31

Leer y orar: “Pero Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? ¡Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, que Jehová pusiera su Espíritu sobre ellos!” (Nm 11:29)


En el mensaje anterior vimos que, para practicar las reuniones en casa, se debe dar mucha importancia a la mutualidad y al hablar. En este mensaje veremos cómo hablar en las reuniones en casa. El asunto del hablar es maravilloso.

Supongamos que entre los seres humanos, en la sociedad humana, no existiera el hablar. ¿Cómo sería eso? Según la historia, la cultura humana depende esencialmente del hablar. Sin el lenguaje y el hablar no habría cultura. Sin el lenguaje no existe ninguna posibilidad de ningún tipo de comunicación.


EL DESEO DE DIOS ES QUE TODO
EL PUEBLO PROFETICE

Recientemente descubrí que no solo en el Nuevo Testamento, sino también en el Antiguo Testamento, Dios expresó Su deseo en relación a Su pueblo. En Números 11, Moisés recibió el encargo de cuidar del pueblo de Israel, el cual contaba con casi dos millones. Dios dijo a Moisés que convocara a setenta ancianos de su campamento y los reuniera en Su tabernáculo.

Cuando los ancianos llegaron, el Espíritu de Dios descendió sobre ellos, y todos comenzaron a profetizar. Comenzaron a ser profetas que hablaban por Dios (Nm 11:25). Dos de ellos no estaban entre los que estaban alrededor de la tienda. Incluso ellos comenzaron a hablar porque el Espíritu de Jehová también estaba sobre ellos.

Cuando Josué supo esto, se disgustó y dijo: “Moisés, señor mío, prohíbeselo” (Nm 11:28). Moisés respondió: “¿Tienes tú celos por mí? ¡Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, que Jehová pusiera Su Espíritu sobre ellos!” (Nm 11:29). Este versículo corresponde exactamente a las palabras de Pablo en 1 Corintios 14:31: “Porque todos podéis profetizar...”.

Obviamente, cuando decimos la palabra profetizar, entendemos que significa predecir, pronosticar, decir algo antes de que suceda. Es verdad que profetizar significa eso. Sin embargo, en los dos idiomas bíblicos, hebreo y griego, la palabra profetizar no significa específicamente predecir, sino hablar por Dios.

Si alguien habla por sí mismo, esto no es profetizar. Sin embargo, si alguien habla por Dios, esto es profetizar. No solo esto, también significa hablar por Dios; es decir, hablar Dios de dentro hacia fuera. En este hablar no solo alguien habla por Dios, sino que en este tipo de hablar divino alguien habla Dios hacia dentro de otros. Alguien habla Dios a otros.

Por lo tanto, profetizar también significa predecir tanto en hebreo como en griego, pero en los escritos de los profetas Isaías, Jeremías y Ezequiel hay muy poca predicción. En Isaías, un libro de sesenta y seis capítulos, todas las predicciones y todas las previsiones juntas constituyen el equivalente a un capítulo. Pero los otros sesenta y cinco capítulos se refieren a hablar por Dios y hablar Dios.

Lo mismo ocurre en Jeremías. En los cincuenta y dos capítulos del libro de Jeremías hay poca predicción o previsión. Es lo mismo en Ezequiel y aun con los profetas menores. El mayor profeta del Antiguo Testamento fue Moisés. Moisés habló muchísimo en sus cinco libros del Antiguo Testamento, el Pentateuco. En ellos no hay muchas previsiones. Pero la mayor parte de lo que Moisés habló o escribió es un hablar por Dios y hablar Dios.

Si ustedes quieren conocer a Dios, necesitan leer estos cinco libros de Génesis a Deuteronomio. Cuando lean los cinco libros de Moisés, tendrán la percepción de que estos libros hablan Dios hacia dentro de ustedes. En términos actuales, estos libros ministran al propio Dios, Aquel que ellos revelan, hacia nuestro interior. Esto no es solamente hablar por Dios, sino también hablar Dios.

En el pentecostalismo oí muchas predicciones pentecostales, pero nunca vi ningún cumplimiento. Las llamadas previsiones o pronósticos en el pentecostalismo de hoy son, en su mayoría, falsos. En China, desde 1932, comencé a estudiar el movimiento pentecostal. Oí las profecías y vi lo que les seguía, pero no vi ningún cumplimiento.

Luego, hace veinticuatro años, vine a este país y fui invitado a hablar en algunas reuniones pentecostales. Vi cómo predecían y cómo nada sucedía. Siempre comenzaban sus profecías con “Mi pueblo, el tiempo es corto”, y siempre terminaban con “así dice Jehová”.

En sus profecías nunca citaban nada del Nuevo Testamento. Siempre citaban algunas frases o versículos del Antiguo Testamento, principalmente de Isaías. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, cuando el Señor Jesús habló en los cuatro evangelios, nunca terminó Su hablar con “así dice Jehová”.

Además, en ninguna de las catorce epístolas de Pablo él dijo: “Así dice el Señor”. Más bien decía: “...no tengo mandamiento del Señor; pero doy mi opinión” (1 Co 7:25). No decía “Así dice el Señor”, sino que escribía “...doy mi opinión, como quien ha recibido del Señor la misericordia de ser fiel”.

Después, al final de 1 Corintios 7, dijo: “...y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios”. Esto significa: “aunque les dije mi opinión, sin embargo, pienso que tengo el Espíritu de Dios”. No decía “Así dice el Espíritu Santo”. En esto vemos que este tipo de profecía pentecostal nos lleva al Antiguo Testamento, olvidando lo que está revelado en el Nuevo Testamento.

En el Nuevo Testamento, especialmente en los escritos de Pablo en 1 Corintios 12 y 14, la palabra profetizar no se usa con el propósito de predecir. Se usa con el propósito de hablar por Cristo y hablar Cristo. En 1 Corintios 12:3 Pablo dijo: “...nadie que hable por el Espíritu de Dios dice: ¡Jesús es anatema! Por otro lado, nadie puede decir: ¡Señor Jesús!, sino por el Espíritu Santo”.

Decir “Señor Jesús” es profetizar. Es necesario unir el versículo 3 del capítulo 12 con el versículo 1 del capítulo 14. En 14:1 Pablo dijo: “Seguid el amor y procurad con celo los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis”. Profetizar es simplemente hablar al Señor Jesús, hablar por Jesús o Cristo. Este es el hablar en la connotación del Nuevo Testamento.

No solo en nuestras reuniones, sino también en nuestra vida diaria, debemos ser personas que en todo tiempo hablan Cristo, en todo tiempo hablan por Cristo y en todo tiempo hablan de Cristo. Si los encuentro y no hablo de Cristo, sino que en lugar de eso hablo de escuelas, de la situación mundial, de Taiwán, de Hong Kong, de su ciudad, y de esto y de aquello, estoy haciendo lo que las personas mundanas hacen.

Dondequiera que andemos y siempre que abramos nuestra boca, hablemos Cristo, hablemos por Cristo y hablemos de Cristo. En Hechos 1:8 el Señor Jesús nos dice claramente que todos somos Sus testigos. “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos”.

Un testigo es alguien que habla, y habla solamente cosas respecto a la persona de la cual da testimonio. Somos Sus testigos y tenemos que hablar Cristo, hablar por Él y hablar de Él en cada oportunidad. Cuando los jóvenes visiten a sus abuelos, no deben hablar tanto acerca de otras cosas. Deben hablar Cristo, hablar por Cristo y hablar de Cristo. Esto es profetizar.

No creo que todos podamos profetizar en el sentido de prever; yo no puedo y ni pretendo hacerlo. Pero todos podemos hablar; todos podemos profetizar en el sentido de hablar Cristo o hablar por Cristo. Por más de cincuenta años he hablado por Él y hablado de Él directamente a otros. Ustedes también pueden hacer esto.

Pablo dijo: “Todos podéis profetizar” (1 Co 14:31). Todos ustedes pueden hablar por Cristo, hablar de Cristo y hablar Cristo. Hablen Cristo todo el día. Ciertamente, si aman al Señor, tengan diariamente una buena comunión con Él, pues así serán espontáneamente ungidos y llenos interiormente. Serán ungidos exteriormente y llenos interiormente. Espontáneamente tendrán mucho que decir, tendrán mucho de qué hablar.

¿Hablar qué? Hablar Cristo, hablar por Cristo y hablar de Cristo. Esta es una fuerte prueba de que nosotros, los cristianos, debemos ser personas que hablan. Todos necesitamos entender que el deseo de Dios es que nosotros, los cristianos, seamos un pueblo que habla, y debemos hacer todo lo posible para cumplir Su deseo.


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domingo, 23 de noviembre de 2025

Reuniones en casa, semana 3, martes, capítulo 4

REUNIONES EN CASA

Capítulo 4
LA MANERA DE PRACTICAR LAS
REUNIONES EN CASA

SEMANA 3 - MARTES
Lectura Bíblica: 2 Corintios 4:10-14

Leer y orar: “Teniendo, sin embargo, el mismo espíritu de fe, como está escrito: Creí; por eso hablé. También nosotros creemos; por eso también hablamos,” (2 Co 4:13)


CREEMOS EN LO QUE HABLAMOS

Para las reuniones en casa necesitamos la mutualidad y el hablar para la edificación. Sin embargo, muchos de ustedes dirán: “Hermano Lee, simplemente no tenemos el don de hablar. Gracias al Señor que Él te ha dado el don de hablar por muchas horas. Pero yo no puedo hacerlo. No soy capacitado. No tengo el don de hablar”.

Debido a nuestro sentimiento de que no somos capaces de hablar en las reuniones, necesitamos considerar 2 Corintios 4:10-14. En estos versículos Pablo habla de la muerte de Cristo y de Su resurrección de una manera subjetiva, de una manera que nos identifica con la muerte y la resurrección de Cristo.

Los versículos del 10 al 12 dicen: “llevando siempre en el cuerpo el morir de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo. Porque nosotros, que vivimos, siempre somos entregados a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De modo que, en nosotros, opera la muerte, pero en vosotros, la vida”.

¿Cómo puede Pablo decir esto? El versículo 13 nos da el secreto: “Teniendo, sin embargo, el mismo espíritu de fe...” ¿Qué es el “espíritu de fe”? Dean Alford en su Nuevo Testamento para los Lectores Ingleses dice que el espíritu de fe “no es precisamente el Espíritu Santo, ni simplemente una disposición humana: El Espíritu Santo permanente penetra y caracteriza al hombre renovado por entero”.

Vicent en su Estudio de la Palabra en el Nuevo Testamento dice: “El Espíritu de la fe; no precisamente el Espíritu Santo, ni por otra parte una facultad o disposición humana, sino una combinación de los dos”. El Espíritu de fe es la mezcla del Espíritu Santo con el espíritu humano.

Debemos ejercitar tal Espíritu para creer y para hablar las cosas que hemos experimentado del Señor, especialmente Su muerte y resurrección. La fe está en nuestro espíritu, es lo que está mezclado con el Espíritu Santo, y no en nuestra mente. El “Espíritu” en el versículo 13 indica que es por medio del Espíritu mezclado que los apóstoles viven una vida crucificada en la resurrección para llevar a cabo su ministerio.

Este Espíritu de fe era el secreto de Pablo. El versículo 13 continúa: “Teniendo, sin embargo, el mismo espíritu de fe, como está escrito: Creí; por eso hablé. También nosotros creemos; por eso también hablamos”.

No crean en sus sentimientos ni en sus costumbres. Tenemos que ejercitar el espíritu para creer que hemos experimentado algo del Señor. ¿No hemos experimentado la muerte de Cristo? ¿No hemos experimentado la resurrección de Cristo? ¡Claro que sí!

Ahora necesitamos ejercitar el espíritu para hablar. Primero, debemos ejercitar el espíritu para creer lo que hemos experimentado; luego debemos ejercitar el espíritu para hablar lo que creemos. Todos necesitamos hablar de este modo.

Tal vez alguien diga: “Bueno, ustedes saben que yo soy simplemente una hermana. No sé si tengo algo que hablar. Tal vez no”. Esta es una mentira por parte del enemigo usurpador. Por años, el enemigo ha estado usurpándonos a nosotros, los cristianos. Él nos ha dejado mudos. Por años hemos permanecido sin hablar en las reuniones.

Es hora de rebelarnos, de ponernos en pie y declarar al enemigo: “Apártate de mí, Satanás. No creo en eso. No soy muda. No sirvo a un ídolo mudo. Adoro a un Dios que habla y Él está hablando dentro de mí. Su Espíritu que habla está mezclado con mi espíritu. Ahora puedo ejercitar mi espíritu para creer que he experimentado a Cristo. He experimentado algo de Cristo. He experimentado Su resurrección como mi paciencia y mi perseverancia. Lo he experimentado como vida. Cristo es mi vida. He experimentado esto, así que ejercito mi espíritu para creer y para hablar lo que he experimentado”.

Este es el secreto para hablar. En los siguientes mensajes les diré cómo adquirir la terminología, los términos, las expresiones, las frases, e incluso las oraciones para su hablar. Sin embargo, en este mensaje tenemos que aprender el asunto de la mutualidad como el factor para el hablar en nuestras reuniones. El secreto es creer que hemos experimentado algo de Cristo.

Luego tenemos que ejercitar el espíritu para hablar de aquello que creemos. Este hablar edificará a los santos y a la iglesia. Cuando hablamos, lo hacemos ejercitando el espíritu. Ejercitamos el espíritu para creer lo que hemos experimentado de Cristo y para expresar lo que creemos. Procuren practicar esto.


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Reuniones en casa, semana 3, lunes, capítulo 4

REUNIONES EN CASA

Capítulo 4
LA MANERA DE PRACTICAR LAS
REUNIONES EN CASA

SEMANA 3 - LUNES
Lectura Bíblica: 1 Co 12:1-11; 14:26-33

Leer y orar: “¿Qué hacer, pues, hermanos? Cuando os reunís, uno tiene salmo, otro, doctrina, este trae revelación, aquel, otra lengua, y aún otro, interpretación. Que todo se haga para edificación.” (1 Co 14:26)


LA MANIFESTACIÓN DEL ESPÍRITU

Ahora del versículo 3 pasamos al versículo 7 de 1 Co 12: “a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”. ¿Cuál es la manera en que es dada la manifestación del Espíritu? “Porque a uno le es dada, mediante el Espíritu, palabra de sabiduría...” (v. 8).

La manifestación principal del Espíritu está en la palabra de sabiduría y no en los milagros, ni en las curas, ni en hablar en lenguas. La primera manifestación es la palabra de sabiduría, luego “y a otro, ..., palabra de conocimiento”.

La primera manifestación es la palabra de sabiduría y la segunda es la palabra de conocimiento. Esto debería impresionarnos, que en nuestras reuniones en casa debemos estar llenos de palabras de sabiduría y de conocimiento.

En las reuniones la palabra de sabiduría está en la cumbre y la palabra de conocimiento no está tan elevada. La sabiduría está relacionada principalmente con nuestro espíritu y el conocimiento se relaciona con nuestra mente. La sabiduría procede de nuestro espíritu, donde mora el Espíritu Santo. El conocimiento procede de la mente, donde está nuestro pensamiento. Pero no menospreciéis la palabra de conocimiento. Estas son las dos manifestaciones más importantes del Espíritu en las reuniones cristianas.

El versículo 9 dice: “a otro, en el mismo Espíritu, fe; y a otro, en el mismo Espíritu, dones de curar”. La fe aquí es el tipo de fe que puede remover montañas. El versículo diez continúa: “a otro, operaciones de milagros”. Estas son las obras de poder. Se mencionan tres cosas: la fe para remover montañas, la curación de enfermedades, y las operaciones de milagros.

Luego dice: “a otro, profecía”. Profetizar es también hablar. La palabra de sabiduría es para hablar, la palabra de conocimiento es para hablar, y la profecía es para hablar. Después dice: “a otro, discernimiento de espíritus”. Esto es para discernir cuál espíritu es de Dios y cuál no es de Dios. Luego dice: “a uno, diversos géneros de lenguas”. Sabemos que todas las lenguas son para hablar.

Y continúa: “y a otro, interpretación de lenguas”. La interpretación de lenguas también es para hablar. Estos son nueve puntos de la manifestación del Espíritu. Cinco son para hablar: la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento, la profecía, las lenguas y la interpretación de lenguas. Todos estos cinco son para hablar. Luego hay fe para vencer algunos obstáculos, la curación de enfermedades, las operaciones de milagros y el discernimiento de espíritus.

En 1 Corintios 14:26 dice: “¿Qué hacer, pues hermanos? Cuando os reunís, uno tiene salmo, otro, doctrina, este trae revelación...”. Un salmo no es solamente para cantar. Efesios 5 nos dice que hablemos unos a otros con salmos e himnos. Los salmos no son solo para cantar, sino también para hablar.

Las enseñanzas, sin duda, son para hablar y la revelación es un tipo de hablar. El versículo 26 continúa: “...otra lengua, y aún otro, interpretación”. Todos estos son para hablar. Un salmo es para hablar y cantar. Una enseñanza es para hablar. Una revelación es para hablar. Una lengua es para hablar. Una interpretación de una lengua es para hablar.

Todos estos cinco puntos que están relacionados con las reuniones cristianas son para hablar. Tenemos que estudiar con mucho cuidado la palabra en la revelación divina del Señor.

En el capítulo doce, cuando Pablo habla de la manifestación del Espíritu, habla de nueve puntos. De los nueve, cuatro son cosas milagrosas: la fe, la curación, los milagros y el discernimiento de espíritus. Cinco son para hablar: la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento, la profecía, las lenguas y la interpretación de lenguas.

Luego cuando se habla de las reuniones en el capítulo catorce, no se refiere a curaciones o milagros. En un cambio, todo lo que dice se refiere al hablar. Tenéis que salmodiar. Esto significa que tenéis que hablar o tenéis que cantar. Necesitáis vocalizar.

Luego, necesitáis enseñar hablando. Necesitáis dar una revelación hablando. Necesitáis hablar una lengua e interpretarla hablando. Todo es por medio del hablar.

Entonces, ¿qué tenemos que hablar? Respecto a todos estos tipos de hablar. Pablo dijo en 1 Corintios 14:1: “Seguid el amor y procurad, con celo, los dones espirituales, pero especialmente que profeticéis”.

La palabra profetizar tanto en hebreo como en griego, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, significa tres cosas. Primero, profetizar es hablar por Dios, es decir a las personas algo de Dios. En segundo lugar, es hablar de Dios, hablar algo tocante a Dios. En tercer lugar, es predecir, decir de antemano algo que ocurrirá.

El tercer significado es un asunto de previsión. Muchos cristianos entienden que la palabra profetizar significa solo predecir o pronosticar. Pero si leemos 1 Corintios 14, podremos entender que la palabra profetizar, en este capítulo, no se refiere principalmente al pronosticar, sino al hablar de Cristo y al hablar por Cristo.

Profetizar en este capítulo es simplemente hablar de las cosas tocantes a Dios y hablar por Dios, o se puede decir, hablar de las cosas tocantes a Cristo y hablar por Cristo. Luego el versículo 3 sigue diciendo: “Pero el que profetiza habla a los hombres, edificando, exhortando y consolando”.

Esto, sin duda, no es previsión, sino un tipo de hablar en la palabra de sabiduría o en la palabra de conocimiento para edificar, animar, confortar y consolar a los demás.

El versículo 4 dice: “...pero el que profetiza edifica la iglesia”. Hablar de Cristo y hablar por Cristo edifica la iglesia. Los versículos 23 al 26 dicen: “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un mismo lugar, y todos se ponen a hablar en otras lenguas, en el caso de entrar indoctos o incrédulos, ¿no dirán, acaso, que estáis locos? Pero, si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, es él por todos convencido y por todos juzgado; se hacen manifiestos los secretos del corazón, y así, postrándose con el rostro en tierra, adorará a Dios, testificando que Dios está, de hecho, en medio de vosotros. ¿Qué hacer, pues, hermanos? Cuando os reunís, uno tiene salmo, otro, doctrina, este trae revelación, aquel, otra lengua y aún otro, interpretación. Que todo se haga para edificación”.

Cada uno tiene algo. Tú tienes salmo. Yo tengo enseñanza. Él tiene revelación. Otro tiene lengua. Y el quinto tiene interpretación. Esta es la mutualidad. Un equipo de baloncesto tiene cinco jugadores. Si un jugador retiene la pelota solo para sí y nunca la suelta, eso no es mutualidad, sino individualidad. El principio es igual para las reuniones.

Debemos practicar la mutualidad. Si durante una reunión solo una persona habla todo el tiempo, todos saldrán con la impresión de ser pobres. Pero si todos hablan mutuamente la reunión será muy enriquecida.

La palabra lengua en el versículo 26 significa una lengua real que se puede interpretar. La lengua es un dialecto que tiene cierto significado que se puede traducir. En Hechos 2:6 podemos ver que el hablar en lenguas era el hablar de un dialecto. Todos los oyentes se asustan al oír otro idioma; “¿Cómo los oímos hablar en nuestras propias lenguas las grandezas de Dios?” (Hch 2:11).

Los capítulos doce y catorce en 1 Corintios también son porciones en el Nuevo Testamento que mencionan el hablar en lenguas. En esta porción Pablo dice que si alguien habla en lenguas en la reunión también debe haber interpretación: “En el caso de que alguien hable en otra lengua, que no sean más de dos o cuando mucho, tres, y esto sucesivamente, y haya quien interprete. Pero, no habiendo intérprete, que calle en la iglesia, hablando consigo mismo y con Dios”.

Estos versículos muestran que cualquier lengua que se hable en una reunión debe ser un dialecto distinto. Una vez fui invitado para hablar a un grupo pentecostal. Permanecí con ellos por muchos días.

Mientras estuve allí, observé un acto de hablar en lenguas y su interpretación; sin embargo, las interpretaciones eran más largas que el hablar en lenguas. Hasta el pastor reconoció que no era genuino.

Luego, observé a una persona repitiendo el mismo hablar en lenguas por tres ocasiones, sin embargo, cada interpretación fue diferente. Este tipo de hablar en lenguas es completamente falso.

Cuando hablamos de lenguas, nos referimos a las lenguas genuinas; no solamente a cualquier sonido producido por la lengua, sino a las sílabas que son significativas y que pueden constituir el idioma. Esta es una lengua genuina. Esto es lo que revela la Biblia.

En 1 Corintios 12 se mencionan nueve cosas distintas del Espíritu. La primera es la palabra de sabiduría y la segunda es la palabra de conocimiento, pero las dos últimas son el hablar en lenguas y la interpretación de lenguas.

En 1 Corintios 14:26, hay cinco cosas relacionadas con las reuniones, primero un salmo para hablar y cantar, luego una enseñanza para hablar, luego una revelación para hablar.

Estas son las primeras tres. Luego las dos últimas son lengua e interpretación. En los escritos de Pablo, las lenguas y sus interpretaciones están al final de todas las listas, pero la práctica actual hace que el final sea la cabeza.

En el movimiento pentecostal, ellos hacen que las lenguas sean no solo la cabeza, sino casi todo. Lo más importante en la reunión cristiana no es hablar en lenguas; es hablar la palabra de sabiduría, hablar la palabra de conocimiento, hablar la enseñanza y hablar una revelación que pueda revelar algo, que pueda instruir a las personas y que pueda edificar a los santos y a la iglesia.


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viernes, 21 de noviembre de 2025

Reuniones en casa, semana 3, domingo, capítulo 4

REUNIONES EN CASA

Capítulo 4
LA MANERA DE PRACTICAR LAS
REUNIONES EN CASA

SEMANA 3 - DOMINGO
Lectura Bíblica: 1 Co 12:1-3; He 1:1-3;

Leer y orar: “Por otro lado, nadie puede decir: Señor Jesús!, si no es por el Espíritu Santo.” (1 Corintios 12:3b)


LA ADORACIÓN AL DIOS
VIVO PRODUCIENDO EL HABLAR

Primera a los Corintios 12:1 dice: “Acerca de los dones espirituales, no quiero, hermanos, que seáis ignorantes”. Pablo era muy sabio, y era un gran maestro que poseía una manera profunda y particular.

Cuando se refirió a los dones espirituales, comenzó de esta manera. En nuestra versión la palabra dones está en letras itálicas. Esto indica que esta palabra no está en el texto griego. Pablo usó la forma adjetiva de pneuma espirituales. Esta expresión ha importunado a todos los traductores, pero casi todos están de acuerdo en traducirla como “dones”.

El versículo 2 continúa: “Sabéis que, antaño, cuando erais gentiles, os dejabais conducir a los ídolos mudos, según erais guiados”. Pablo estaba diciendo: “Cuando ustedes eran gentiles tenían un tipo de servicio. Tenían un tipo de adoración, que era a los ídolos. Todos los ídolos son mudos.

Esto quiere decir que ustedes cuando gentiles no adoraban a un Dios que habla. Adoraban a ídolos que no hablan, los ídolos mudos. Por lo tanto, ustedes se volvieron mudos. Pero, cuando ustedes adoran al Dios vivo que habla, por esta adoración, pasarán a hablar”. Pablo se refería a este hablar al utilizar palabras espirituales en el versículo 1.

Aunque no sea incorrecto insertar la palabra dones en el versículo 1, tenemos que estudiar la razón por la cual Pablo solamente escribió “espirituales”. No solamente hablaba de los dones espirituales. Cuando tocamos o cuanto ejercitamos los dones espirituales, tocamos una esfera espiritual, tocamos las cosas espirituales, no solamente los dones.

Tocamos una situación que es completamente neumática, una situación que es totalmente espiritual. No sólo los dones, sino la situación, el ambiente, la atmósfera, la esfera, los detalles y el contenido son espirituales. Creo que Pablo usó la palabra espirituales para indicar todas estas cosas.

Cada vez que tocamos o ejercitamos los dones espirituales, acarrea un cierto ambiente, situación o atmósfera. El ambiente, la situación, la atmósfera, y aun las personas, todo debe ser espiritual. Debemos ser personas espirituales para ejercitar dones espirituales.

El ambiente debe ser espiritual, la atmósfera debe ser espiritual, la situación debe ser espiritual, lo que hablamos debe ser espiritual, lo que se habla debe ser espiritual y aun todos nuestros términos y expresiones deben ser espirituales.

Los versículos 2 y 3 muestran esto. Cuando éramos gentiles, adorábamos los ídolos mudos. Nada estaba imbuido en la esfera espiritual. No existía la necesidad de algún ambiente espiritual, una situación espiritual, una atmósfera espiritual, una persona espiritual, palabras espirituales, componentes espirituales o detalles espirituales. No necesitábamos nada espiritual porque no existía el hablar.

Por haber nacido en un hogar cristiano, no creo haber ido a un templo de ídolos más de diez veces. En 1935 junto con algunos colaboradores nos quedamos en un lugar pintoresco por dos semanas, descansando y estudiando la Palabra.

Mientras estudiábamos allí, visité los templos de los ídolos. En aquel tiempo vi que la adoración a los ídolos era completamente muda. Desde aquel día entendí la palabra de Pablo. En ese tipo de adoración muda no hay necesidad de nada espiritual.

Pero nosotros, los cristianos, adoramos a un Dios vivo que habla en todo tiempo. Nuestra adoración a Él nos hace oradores. Aquellos adoradores mudos no tenían una Biblia porque su dios no es el Dios que habla.

Pero nosotros tenemos un grueso volumen de sesenta y seis libros. Hay muchas páginas porque nuestro Dios es el Dios que habla. Hebreos 1:1-3 dice que nuestro Dios habla. Él habló en el Antiguo Testamento y ahora habla en el Nuevo Testamento. Él es el Dios que habla, y nosotros los cristianos también tenemos que hablar.

Si ustedes son solamente adoradores mudos, no parecen cristianos. No practican como cristianos; practican como adoradores mudos, adorando a ídolos mudos.

Primera a los Corintios 12:2 y 3 dicen: “Sabéis que, antaño, cuando erais gentiles, os dejabais conducir a los ídolos mudos, según erais guiados. Por eso os hago comprender que nadie que hable por el Espíritu de Dios afirma: ¡Anatema, Jesús! Por otro lado, nadie puede decir: Señor Jesús!, si no es por el Espíritu Santo”.

Aparentemente no es lógica la composición de estos dos versículos, pero si ustedes entran en la esfera espiritual, verán que Pablo es más que lógico. En el versículo 2 se dice que la adoración a los ídolos los hace mudos. Pero cuando vienen a Dios, Dios los hace hablar. Entonces ustedes hablan, y el principio es que cada vez que dicen: “Señor Jesús”, están en el Espíritu.

Una u otra vez vi a algunos cristianos buscadores clamando al Señor: “Señor Jesús, te amo, pero me siento vacío Señor. Tengo que ser llenado con el Espíritu”. Inmediatamente después que esa persona oró, algunos se acercan a ella preguntándole: “¿Has recibido el Espíritu?” La mayoría respondió: “No, no lo siento”.

¿Qué dirán ustedes? El motivo por haber dicho no, es por no haber sentido que haya recibido el Espíritu. Pero después de leer el versículo 3, ¿qué dirán? Ustedes han clamado: “Señor Jesús, ¡te amo!” ¿Han recibido el Espíritu? ¡Sí! ¿Cómo lo saben? “Porque la Biblia lo dice”. No digan “Porque lo siento”. Díganles que los sentimientos son como el tiempo. Vienen, se van y fluctúan. Son como el aire, las nubes y la nieve. Vienen y van. No confíen en sus sentimientos. Deben confiar en la Palabra.

“No se puede decir Señor Señor, si no es por el Espíritu Santo”. ¿Pueden decir: “Señor Jesús”? Traten de decirlo desde lo más profundo de su ser. “¡Señor Jesús!” ¿Has recibido el Espíritu? “Sí, lo he recibido”. ¿Cómo lo sabes? “Porque la Biblia lo dice”. ¿Dónde lo dijo? En 1 Corintios 12:3.

Para la práctica de las reuniones en casa, debemos aprender a decir “Señor Jesús”. Algunos hermanos me aconsejaron: “Los visitantes, los nuevos, no están acostumbrados a nuestra manera. Cuando entran y ven a alguien decir ‘¡Señor Jesús!’, esto los asusta”. Si todos dicen “Señor Jesús” en el espíritu, los visitantes quizá no concuerden con lo que decimos, sin embargo, después de escuchar, algo los habrá impresionado interiormente.

Puede ser que salgan, pero saldrán con cierta impresión. Si ustedes no dicen: “Señor Jesús”, pero son corteses, cultos, simpáticos, los visitantes no se asustarán. Se quedarían, pero quedarían con una impresión que es completamente sin significado. Lo que dirían es: “Pues, la reunión en casa es muy cortés, muy simpática, y todas esas personas son tan cultas”.

Será mejor tener una reunión gritando: “Oh, Señor Jesús”, y asustar a las personas con una impresión de algo. Dirían: “No entiendo qué era aquello, sin embargo, ellos tenían algo allí. El hablar de aquella manera me afectó”. 


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martes, 18 de noviembre de 2025

Reuniones en casa, semana 2, sábado, capítulo 4

REUNIONES EN CASA

Capítulo 4
LA MANERA DE PRACTICAR LAS
REUNIONES EN CASA

SEMANA 2 - SÁBADO
Lectura Bíblica: Hch 5:42; 1 Co 14:1, 3, 4b, 12,
19, 23-26

Leer y orar: “Así también vosotros, puesto que deseáis dones espirituales, procurad abundar en ellos para la edificación de la iglesia.” (1 Co 14:12)


En este mensaje consideraremos la manera de practicar las reuniones en casa. La forma de practicar cualquier reunión es tener en primer lugar la mutualidad, y en segundo lugar, el hablar. Estas dos cosas son muy útiles y prevalecientes en la práctica de cualquier reunión.


LA MUTUALIDAD EN LAS REUNIONES DE LA IGLESIA

Debido a la historia del cristianismo casi todos los cristianos hoy en día, incluso nosotros, no están acostumbrados a tener la mutualidad en sus reuniones. Generalmente en los servicios cristianos vemos que una o dos personas hablan y las demás son simplemente oyentes. De ningún modo esto es conforme a la enseñanza bíblica.

En el Nuevo Testamento hay dos categorías principales de reuniones cristianas. La primera es la reunión del ministerio, la reunión de los apóstoles, la reunión de cualquier persona dotada, tal como Pedro en el día de Pentecostés. La reunión en el día de Pentecostés fue una reunión para el ministerio.

No se puede considerar este tipo de reunión como una reunión de la iglesia y en la iglesia. Por otro lado, cuando en 1 Corintios 14 habla de la reunión, se refiere a la reunión de la iglesia y en la iglesia. El versículo 23 dice: “Si, pues, toda la iglesia se reúne...” Esta es la reunión de la iglesia en la iglesia. Cuando hablamos de las reuniones en casa, sin duda, nos referimos a las reuniones en la iglesia y las reuniones de la iglesia.

La predicación o la enseñanza de la reunión del ministerio no tiene mucha mutualidad ni mucho hablar uno con el otro. Pero en 1 Corintios 14, en las reuniones de la iglesia existe la necesidad básica, el factor básico de la mutualidad.

1 Corintios 14:23 dice: “Si, pues, toda la iglesia se reúne...” Luego en el versículo 26 dice que en este tipo de reunión “...uno tiene salmo, otro, doctrina; éste trae revelación, aquél otra lengua, y aún otro, interpretación”.

Esto nos muestra que la reunión de la iglesia y en la iglesia depende de la mutualidad. Allí siempre está el sentimiento de uno para con el otro. Debemos tener muy claro que las reuniones en casa ciertamente no son reuniones de algún ministerio.

Las reuniones en casa son absolutamente reuniones de la iglesia y en la iglesia. Dependen cien por ciento de la mutualidad. Si no hay mutualidad, no hay una reunión en casa. Tener una reunión en casa sin la mutualidad hace que la reunión en casa pierda su carácter; esa reunión en casa no sería de la iglesia.

Puede ser que sea una reunión en casa pero sólo de un ministerio pequeño, donde una persona habla y todas las demás escuchan. Un orador estaría allí con un auditorio pequeño, pero no habría mutualidad. 1 Co 14 es el único capítulo en los escritos de Pablo que nos enseña algo sobre las reuniones de la iglesia. En este capítulo está el factor básico de la mutualidad.


EL HABLAR EN LAS REUNIONES DE LA IGLESIA

El segundo factor necesario para las reuniones de la iglesia es el hablar. Si nadie habla, eso mata la reunión de la iglesia. La falta de hablar mata la reunión de la iglesia. La reunión de la iglesia depende de la mutualidad y del hablar. Las referencias de la Escritura para este mensaje proveen una base para tener comunión tocante a tales factores.

Hechos 5:42 dice: “Y todos los días, en el templo y de casa en casa, no cesaban de enseñar y de predicar [buenas nuevas] a Jesús, el Cristo”. Esto sucedió al comienzo de la vida de la iglesia, después del día de Pentecostés.

Después que los miles de nuevos creyentes fueron salvos, se reunían en el templo. La reunión en el templo fue para el ministerio, para que Pedro y Juan ministraran, hablaran, predicaran y enseñaran.

El versículo 42 se refiere también a que se reunían de casa en casa y, en cada casa. ¿Qué hacían allí? Se reunían para enseñar y predicar. Sin duda enseñaban a Cristo, enseñaban las cosas referentes a Cristo. En el día de Pentecostés, después de la predicación de Pedro, tres mil fueron salvos y enseguida comenzaron a reunirse.

Seguramente no hablaban de la religión judía. Sin duda hablaban de lo que habían oído en el único mensaje de Pedro. Enseñaban y predicaban. Predicaban a Jesucristo como las buenas noticias. En sus reuniones sólo hacían dos cosas, las dos incluían el hablar. Enseñar es hablar, y predicar también es hablar.


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Reuniones en casa, semana 2, viernes, capítulo 3

REUNIONES EN CASA

Capítulo 3
LA MANERA DE EQUIPARNOS PARA LAS
REUNIONES EN CASA – 2

SEMANA 2 - VIERNES
Lectura Bíblica: Ef 3:8; 1 Ts 5:17

Leer y orar: “Y todos los días, en el Templo y por las casas, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Nueva: Jesús es el Cristo.” (Hch 5:42 - Biblia de Jerusalén)


LA MANERA PRÁCTICA
DE EXPERIMENTAR A CRISTO (2)

La razón por la cual las reuniones cristianas son muy débiles y pobres es porque la mayoría de los cristianos no tiene este tipo de experiencia con Cristo. Cada santo buscador es un creyente genuino con un espíritu sediento creado por Dios. Solamente Dios, es decir, los detalles de las riquezas de Cristo, puede satisfacernos. Esta es la experiencia que debemos tener con Cristo. Pues, cuando vamos a las reuniones pequeñas, todos podemos espontáneamente decir algo y ministrar algo que sea Cristo.

Recientemente leí el testimonio de un destacado funcionario del gobierno en Taiwán. Cuando tenía casi cuarenta años, le parecía que no le faltaba nada físicamente, pero interiormente le faltaba algo sobre la verdadera vida humana. En ese tiempo, él y su esposa visitaron muchas reuniones cristianas en Taipéi, pero les parecía que no recibían nada.

Un día fueron llevados por unos hermanos a la reunión de la iglesia en Taipéi. En la primera visita se dieron cuenta de que el Espíritu de Dios estaba allí. Desde ese día, él fue salvo y comenzó a participar en las reuniones. Les doy este testimonio solo para mostrarles lo que necesitamos en nuestras reuniones.

Debemos tener en el espíritu algo para orar o cantar o decir que pueda satisfacer el hambre de los verdaderos buscadores. Esta hambre no está en nuestra mente sino en lo profundo de nuestro ser, es decir, en nuestro espíritu que fue creado por Dios y que busca a Dios. Para las reuniones en casa necesitamos al Cristo que usted y yo experimentamos.

¿Cómo pueden ser fortalecidas, refrescantes y renovadas las reuniones en casa? ¿Cómo pueden ser muy atractivas, llenas de poder y con fuerza para sostenerse? No hay otra manera más que experimentar a Cristo. Tener solamente una lista de todos los detalles de las riquezas de Cristo no funciona. Lo que realmente funciona es lo que usted ha experimentado. Espero haber sido claro.

Detesto darles otro mensaje de doctrina. Espero que todos ustedes tomen este mensaje y oren: “Señor, minuto a minuto quiero vivir una vida orándote en todo tiempo”. Por eso Pablo dijo: “Orad sin cesar” (1 Ts 5:17).

Hace años no entendía lo que significaba orar sin cesar. ¿Cómo podría ser? Aunque no había recibido ningún conocimiento, poco a poco fui tanteando y encontré la solución. Orar sin cesar es simplemente orar todo el día en todas las cosas.

Cuando estoy escribiendo oro: “Señor, sé uno conmigo en esta escritura. Voy a estudiar un versículo que es muy profundo. Para mí es difícil comprenderlo. Señor, sé uno conmigo. Estoy estudiando una palabra griega que es muy profunda. He agotado todos los libros de consulta y no he conseguido encontrar el significado espiritual correcto y adecuado. Señor, sé uno conmigo”.

Mientras estoy hablando, tengo un espíritu que ora: “Señor, en este momento, sé mi elocuencia. Sé mi elocuencia instantánea, mi elocuencia para todo el día y para ahora, mi elocuencia para determinadas personas. Señor, sé mis frases para las personas que no conozco”.

Oro con frecuencia de esta manera. El Señor responde y honra este tipo de oración. Frecuentemente algunos vienen a mí y me dicen: “Hermano Lee, esta noche solo una frase que salió de tu boca me cautivó. Era exactamente lo que necesitaba”. Tenemos que ser los que están confirmados en el Ungido de Dios y son un espíritu con Él. Entonces viviremos tal vida diaria y, en todas las cosas, lo experimentaremos de maneras específicas.

En ciertas situaciones, ustedes necesitan humildad, sabiduría, tolerancia, prudencia o rapidez. Si oran de la manera que describí, experimentarán a Cristo con ciertos detalles. En determinado ambiente, lo experimentarán como su tolerancia. En otros, lo experimentarán como su sabiduría, su humildad o su longanimidad.

Con algunos más débiles, puede ser que lo experimenten como su lástima, como su misericordia, como su compasión. En todas las diferentes ocasiones, y en todo, serán uno con Él y se darán cuenta de que Él es uno con ustedes.


PREDICAR EL EVANGELIO
COMO LAS BUENAS NUEVAS

Después de esta gama de experiencias iremos a las reuniones con algo de Cristo. Iremos a las reuniones con las riquezas de Cristo, no en nuestra mente, sino en nuestro propio ser, pues lo hemos experimentado y disfrutado.

Si vamos a la reunión con tales riquezas, sin duda tendremos algo que compartir. Así es como tenemos que aprender a hablar las frases, la terminología y las expresiones de la Biblia. Por eso todos tenemos que estudiar la Biblia. Puede ser que todos tengamos algo que decir, pero si no tenemos la expresión correcta, no tendremos el modo adecuado de expresarlo.

Por ejemplo, si estoy en una reunión de lengua inglesa, pero no soy inglés, puedo tener algo de Cristo, pero me sería imposible expresarlo para ustedes. Aunque tenga conocimiento del inglés, también necesito la terminología, las expresiones, las palabras, las frases y las oraciones de la Biblia.

Por eso todos necesitamos leer la Biblia y los libros espirituales valiosos. De tales libros, espontáneamente adquirimos muchas cosas. Hoy en día en las escuelas primarias los maestros enseñan a los niños por medio de la lectura. Hay que leer, leer y leer. De la misma manera debemos tener la experiencia y el disfrute de las riquezas de Cristo como un cúmulo, un almacén en nosotros.

Entonces tenemos que leer la Biblia, y esto enriquecerá nuestro depósito. También tenemos que leer algunos libros espirituales tales como los Estudios-vida para adquirir no solo conocimiento, sino también las expresiones y la terminología para expresar lo que hemos disfrutado de Cristo.

Entonces sin duda las reuniones en casa serán ricas. No seremos capaces de evitarlas. Tendremos las riquezas y la elocuencia que ayudarán a llenar el espíritu y fortalecer al hombre interior. Si tenemos estos cuatro detalles, seremos los factores que enriquecen, fortalecen, refrescan y renuevan las reuniones en casa.

Ahora estamos equipados con cuatro cosas: llenar nuestro espíritu del Dios todo-inclusivo; el fortalecimiento de nuestro hombre interior con el poder del Espíritu Santo; la experiencia y el disfrute de las riquezas de Cristo; y hablar.

Debemos entender que cuando hablamos de las experiencias de las riquezas de Cristo, nuestro hablar es simplemente la predicación de Cristo como el evangelio. Todo lo que hablemos será el evangelio, las buenas nuevas, las buenas noticias.

Hechos 5:42 dice: “no cesaban de enseñar y de llevar las buenas nuevas de Jesús como el Cristo” [traducción de la versión en español]. En este versículo, la palabra griega traducida “llevar las buenas nuevas” es la misma palabra traducida como “predicar el evangelio” (lit.).

En Efesios 3:8 es predicar las riquezas de Cristo como el evangelio; en Hechos 5:42, a Jesucristo como las buenas nuevas. Esta palabra en griego significa algo más fuerte que predicar; Darby la tradujo como “anunciar”. Algunas otras traducciones usan la palabra “proclamar”.

La palabra griega indica que estamos anunciando, proclamando, predicando; estamos hablando Cristo y Sus riquezas como evangelio, como las buenas noticias, como las buenas nuevas. La Versión Concordancia Literal traduce esta palabra como “llevar el evangelio”. Esto quiere decir las buenas noticias, las buenas nuevas.

Evangelizar es predicar. Es decir, evangelizar con las riquezas de Cristo. Evangelizar significa predicar, proclamar, anunciar algo como el evangelio.

Por lo tanto, en todas las reuniones en casa, todo lo que hablemos debe ser el evangelio, las buenas nuevas para los oyentes. Generalmente hay hambre de recibir algo en las reuniones en casa. Si alguien habla Cristo, será una buena noticia para mí.

Si al ir a las reuniones estamos llenos del disfrute de las riquezas de Cristo, cuando abramos nuestra boca, será el anuncio de las riquezas de Cristo como las buenas nuevas a los participantes. Sin duda esto enriquecerá, fortalecerá, refrescará, renovará nuestras reuniones en casa y las hará atractivas y llenas de poder para guardar y sostener a todos.


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