REUNIONES EN CASA
Leer y orar: “Jesús les dijo: Venid, comed. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Quién eres tú? Porque sabían que era el Señor. Vino Jesús, tomó el pan y se lo dio, y asimismo del pescado.” (Jn 21:12,13)
LA NECESIDAD DE COCINAR Y DE ENSEÑAR (2)
En el entrenamiento para ancianos en febrero de 1984, les dije cómo debían cuidar de las reuniones. Como un anciano no se debe ir a la reunión para ocuparla con su hablar. Esta no es la forma de edificar la iglesia. La forma de edificar la iglesia es reunir a los santos, animarlos a hablar y encargarlos de tener el hablar de cada uno.
Cada vez que se participa en una reunión grande o pequeña, se debe antes laborar mucho en la Palabra. Primero se debe equipar y prepararse con algo antes de ir a la reunión. Se debe permitir que todos los santos participen en la reunión.
En el caso de que ellos no tengan nada para abrir la reunión, después de algunos minutos se les ha de servir un plato preparado. Esto significa que debemos darles una palabra viva que dure menos de diez minutos y que sea rica, que ilumine, despierte y refresque.
Después devuelva la reunión a todos los santos. Tal vez algunos continúen diciendo algo. Después, es posible que dejen de hablar. Entonces traiga nuevamente algo, otro plato, para servirles. De esta manera, se entrenará a todos los santos para que funcionen en las reuniones.
Esto no es tan fácil; requiere mucha preparación. Necesita mucho trabajo. Por mis observaciones, es más difícil cuidar de la iglesia como un anciano que, simplemente, salir a dar conferencias. Dar conferencias es un gran disfrute, pero permanecer en la localidad para cuidar de por lo menos cuatro o cinco reuniones por semana no es tan fácil.
Cuidar de la iglesia exige una pesada carga, y lo que más pesa es cuidar de las reuniones. Esto es exactamente como una madre o una esposa en el hogar. El cuidado de la madre de cocinar para su familia es realmente un trabajo duro.
Ustedes necesitan entender que en una familia una buena madre necesita hacer otra cosa necesaria, esto es, enseñar a sus hijos. No solamente deben enviar a sus niños a la escuela, sino ayudarlos a hacer las tareas.
Cuando ellos vuelven a la casa con sus libros de tareas escolares, tiene que enseñarles. Entonces ustedes pueden esperar que sus hijos sean criados de manera apropiada tanto física como mentalmente. Físicamente obtienen de ustedes la comida hecha en casa, y también reciben la educación apropiada.
Para ser tales esposas, ustedes necesitan cualificación y esfuerzo. Esto es especialmente claro en este país. No solamente aquí, sino en cada país de este mundo, las familias saben esto. Las esposas necesitan alimentar a los niños adecuadamente y enseñarles para que tengan educación. Una iglesia es una familia y los ancianos son en realidad las madres. Deben cocinar y educar.
Por eso les digo fuertemente que necesitamos cambiar nuestro sistema. Nuestra práctica actual es principalmente dar un mensaje. Un mensaje podría, a lo sumo, despertarlos, proporcionándoles alguna inspiración.
Tal reunión no es un asunto educacional. Para llevar a cabo la enseñanza educacional necesitamos algo como un libro de lecciones. En cincuenta y dos semanas del año, necesitamos una buena secuencia, de por lo menos una o dos lecciones por semana.
Educar niños es un trabajo difícil. Se deben construir los edificios, establecer las escuelas, entrenar a los maestros, organizar el profesorado y establecer las clases. Para la educación de nuestros hijos es necesario hacer muchas cosas para darles el conocimiento adecuado de la cultura humana.
Le corresponde a la madre coordinarse con la escuela, sabiendo cómo enviar a los niños, en qué grado estudiarán y cuidar de sus libros de lecciones, organizando sus tareas y así sucesivamente.
Esto es una buena ilustración, pero no se ha visto alguna iglesia que sea como una familia. Los ancianos hacen solamente una especie de obra rutinaria, conforme al sistema tradicional del cristianismo, esto es, reunir a las personas, cantar un himno, tener algunas oraciones y darles un mensaje.
Esto es fácil de hacer, pero cuidar de una reunión como una madre cuida de los niños en cocinar y en la educación, necesita ser el trabajo de los ancianos. No es de extrañar que Pablo dijo que los ancianos deben ser aptos para enseñar y por eso necesitan laborar en la palabra y en la enseñanza.
Este es mi carga. Todos los ancianos necesitan cambiar su mentalidad para hacer un verdadero giro del camino que estamos tomando actualmente. Debemos fijar nuestra atención en el nuevo camino, esto es, primero cocinar y, en segundo lugar, enseñar.
Así como una cuidadora de la casa, ustedes necesitan cocinar en el tiempo suficiente la comida apropiada, nutritiva, sabrosa y económica para la familia.
También necesitan enseñar. Aunque envíen a sus hijos a las escuelas, todavía necesitan tener la enseñanza en el hogar. Si las madres no pueden hacer el trabajo de enseñar en casa, será difícil que los niños sigan en su educación.
Hoy, en cada iglesia local, los ancianos y los líderes, incluyendo a las hermanas, deben practicar esto. Deben cocinar continuamente comidas adecuadas para todos los santos y deben ser siempre aptos para enseñar. Para hacerlo, ustedes necesitan laborar mucho.
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Himno: Servicio - "Ministrar a Cristo"