sábado, 30 de noviembre de 2024
Estudio de Hechos, capítulo 19, mensaje 50, semana 23, sábado
y recibieron el Espíritu Santo exteriormente
viernes, 29 de noviembre de 2024
Estudio de Hechos, capítulo 18, mensaje 50, semana 23, viernes
jueves, 28 de noviembre de 2024
Estudio de Hechos, capítulo 18, mensaje 49, semana 23, jueves
ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CUARENTA Y NUEVE
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA
A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (15)
NUESTRO PODER: EL DIOS TRIUNO COMO EL ESPÍRITU
En realidad, nuestro poder es el Dios Triuno como el Espíritu. ¿No crees que el Dios Triuno está con nosotros? Yo creo que Él está conmigo en mi hablar. Cuando voy a ministrar la Palabra, suelo orar: “Señor, reivindica el hecho de que Tú eres un espíritu conmigo. Quiero practicar ser un espíritu contigo. Haz real el hecho de que en mi hablar Tú eres un espíritu conmigo. Habla tu palabra en mi hablar”. Así es como oro antes de dar un mensaje. Por eso creo que, mientras hablo, Él es un espíritu conmigo y habla en mi hablar. Este es el verdadero poder.
No debemos confiar en otra cosa que no sea la oración, la Palabra y el Espíritu. Tal vez algún profesor pueda dar un mensaje sobre Ciencias para convencer a los estudiantes de Ciencias a creer en Dios. Aunque no hay nada malo en ello, no debemos confiar en eso. Por el contrario, debemos confiar total y absolutamente en la oración, la Palabra y la unción, que es el mismo Dios Triuno.
PABLO HABLA DIRECTAMENTE LA PALABRA
Vemos en el libro de Hechos que el apóstol Pablo no usaba artificios para predicar el evangelio. Más bien, “predicaba a Jesús en las sinagogas, afirmando que este es el Hijo de Dios” (9:20). Cuando Saulo estaba en Damasco, “se fortalecía más y confundía a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que Jesús es el Cristo” (9:22).
HERMANOS JÓVENES PREDICAN CON PODER
Tal vez digas: “Hermano Lee, llevas más de cincuenta años involucrado con la Palabra. ¿Cómo podemos ser poderosos en la predicación del evangelio si todavía somos jóvenes en el Señor?” Quiero testificar que, incluso siendo joven, mi hablar era poderoso debido a estos tres elementos: la oración, la Palabra y el Espíritu (la unción). Esto significa que incluso los jóvenes pueden predicar el evangelio con poder e impacto si confían en estos tres elementos.
Jóvenes, pueden elegir un pasaje de la Palabra y predicarlo a otros. Solo no confíen en la elocuencia que puedan tener. Los que son elocuentes pueden no tener ningún poder ni impacto. Pero los que no son elocuentes, y tal vez ni siquiera pronuncien bien las palabras, pueden tener impacto y poder en la predicación del evangelio. Si confiamos en la oración, la Palabra y el Espíritu, el Señor puede incluso usar la pronunciación incorrecta para salvar a otros.
EL EJEMPLO DE D. L. MOODY
Como ya sabrás, D. L. Moody fue prevalente en la predicación del evangelio. Era un joven aprendiz en la zapatería de su tío cuando sintió el encargo de predicar el evangelio. Un día, después de dar un mensaje de evangelio, fue abordado por una persona culta que estaba en la congregación. Esta persona le dijo que a menudo usaba mal la gramática al hablar. La respuesta de Moody fue más o menos así: “Tu gramática es correcta. Ve tú y predica y veremos cuál será el resultado. Puede que sea pobre en gramática, pero por medio de mi predicación las personas son salvas”.
TENER EL CRISTO TODOINCLUSIVO CONSTITUIDO EN NOSOTROS
Si tenemos o no poder al predicar el evangelio depende de nuestro ser, de nuestra persona. Si queremos tener poder, necesitamos tener el Cristo todoinclusivo constituido en nosotros. Por tenerlo constituido de esta manera, Pablo en sus mensajes siempre predicaba a Cristo. En 18:5 testificó que Jesús es el Cristo, y en el versículo 11, que en el año y medio que estuvo en Corinto enseñó la Palabra de Dios. Todos necesitamos aprender de él a testificar de Cristo y enseñar la Palabra.
SER UN ESPÍRITU CON EL SEÑOR AL PREDICAR EL EVANGELIO
No existen atajos para tener poder al predicar el evangelio. Necesitamos orar, aprender la Palabra y ser un espíritu con el Señor. En 1 Corintios 6:17 Pablo dice: “Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él”.
Necesitamos basarnos en esta palabra, reivindicar el hecho y practicarlo. Debemos decir: “Señor, esta es tu Palabra. Me apoyo en ella e invoco el hecho de que soy un espíritu contigo. Te pido que reivindiques tu palabra de que eres de verdad uno conmigo. Quiero hablar por ti, e incluso declararte. Reivindica tu palabra y muestra que realmente eres uno con tus seguidores”.
Todos necesitamos hacer esta oración. Esta es la oración que será escuchada en los cielos y por todos los demonios. Si somos un espíritu con el Señor al predicar el evangelio, tendremos poder e impacto. Por lo tanto, no confiemos en la elocuencia, sino en la oración, la Palabra y el Espíritu.
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miércoles, 27 de noviembre de 2024
Estudio de Hechos, capítulo 18, mensaje 49, semana 23, miércoles
ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CUARENTA Y NUEVE
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (15)
SEMANA 23 – MIÉRCOLES
Lectura Bíblica: Hch 18:5, 11; 9:11, 22; 13:5; 14:1; 17:1-3
Leer y orar: “Cuando Silas y Timoteo descendieron de Macedonia, Pablo se dedicó por completo a la palabra, testificando a los judíos que el Cristo es Jesús” (Hch 18:5).
LA MANERA DE PREDICAR DE PABLO
Lo principal que debemos notar en el capítulo dieciocho de Hechos es la manera en que Pablo predicaba. Según Hch 18:5, “cuando Silas y Timoteo descendieron de Macedonia, Pablo se dedicó por completo a la palabra, testificando a los judíos que el Cristo es Jesús”. El versículo 11 nos dice que permaneció en Corinto “un año y seis meses, enseñando entre ellos la palabra de Dios”. Primero, fue a la sinagoga para testificar a los judíos que Jesús es el Cristo. Pero cuando ellos se opusieron y blasfemaron, “Pablo sacudió sus vestidos y les dijo: ¡Sea vuestra sangre sobre vuestra propia cabeza! Yo estoy limpio; desde ahora iré a los gentiles” (v. 6). Después permaneció en Corinto enseñando la Palabra de Dios.
Hechos 18:5 indica que, al estar en la sinagoga, Pablo fue directo al punto: testificar que Jesús es el Cristo. Sin embargo, cuando predicamos el evangelio a los incrédulos, quizá pensemos que no nos escucharán si hablamos del Señor de forma inmediata y directa. Según nuestra percepción, necesitamos alguna apertura o estrategia para ganar su atención. No digo que nunca debamos usar esto al predicar, pero siempre debemos recordar nuestra tarea: presentar a Cristo a los pecadores y ministrarles a Él directamente.
Algunos pueden decir que es difícil presentar a Cristo de forma directa a los incrédulos. Estoy de acuerdo, pero por eso debemos aprender a tener el poder y el impacto necesarios.
LA PALABRA Y EL ESPÍRITU
Si queremos tener poder e impacto al predicar el evangelio, necesitamos orar. No es necesario orar hasta hablar en lenguas para obtener poder. Podemos tenerlo mediante la oración sin hablar en lenguas. Además, he conocido a varias personas que hablaban en lenguas pero no eran poderosas en la predicación del evangelio.
En este punto, permítanme relatar una conversación que tuve hace muchos años con un amigo cristiano en Chefoo, mi ciudad natal. Este amigo era el líder de un grupo pentecostal. Ya lo conocía desde hacía muchos años, y el lugar de reuniones de este grupo pentecostal estaba muy cerca del lugar de reuniones de la iglesia. Un día, este hermano vino a mí con la intención de convencerme de seguir el camino pentecostal. Como éramos amigos, lo animé a hablar abierta y francamente. Le dije: “Hermano, viniste a verme con el propósito de convencerme de practicar las cosas pentecostales”. Cuando me dijo que esa era su intención, le respondí que estaba muy contento de hablar con él al respecto.
Le pregunté por qué estaba tan entusiasmado con las cosas pentecostales. Me dijo que la razón era su creencia de que al hablar en lenguas se puede tener poder. Entonces le respondí: “Hermano, pongamos atención a los hechos. Yo no estoy a favor de las cosas pentecostales, pero tú eres bastante partidario de ellas y las has practicado durante años. Te pido que compares el número de personas en tu congregación con el número de personas en la nuestra. Ustedes afirman que tienen poder porque hablan en lenguas, pero siguen siendo alrededor de cincuenta personas reuniéndose con ustedes. Nosotros no practicamos el hablar en lenguas, pero tenemos cientos de personas reuniéndose con nosotros, quienes han sido llevadas al Señor mediante la predicación del evangelio. Entonces, ¿dónde está su poder? Ustedes hablan en lenguas, pero no tienen poder. Nosotros no hablamos en lenguas, pero tenemos el auténtico poder. ¿Sabes de dónde proviene este poder? Proviene de la oración”.
Continué testificándole acerca de nuestra práctica de predicar el evangelio durante el Año Nuevo chino. En lugar de celebrar el Año Nuevo chino, los hermanos de la iglesia en Chefoo hacían preparativos para predicar el evangelio a familiares, vecinos y amigos. La última noche del año, que según la costumbre china era una ocasión festiva, para nosotros era un momento de ayuno y oración. Entonces, al día siguiente, el primer día del año, nos reuníamos con familiares, amigos y vecinos para predicarles el evangelio. Esta predicación se realizaba con mucha oración. Mientras yo predicaba en el lugar de reuniones, muchos hermanos permanecían en diferentes salas orando hasta el final del mensaje. El poder que experimentamos al predicar el evangelio provenía de esa oración. Le dije a mi amigo en Chefoo que confiábamos en la oración y no en el hablar en lenguas.
En mi conversación con este hermano, le di dos razones más de nuestro poder. Le dije que el poder no estaba solo en la oración, sino también en la Palabra. No predicamos cosas extrañas o inusuales. Al contrario, la predicación está de acuerdo con la palabra de la Biblia. Esta palabra es la verdad, y la verdad prevalece. Hay poder en cada palabra de Dios.
Predicamos solo la Palabra, no ética china ni filosofía. Además, en lugar de usar muchas historias al hablar, básicamente predicamos a Cristo según la revelación de las Escrituras. Como la palabra de Dios es poderosa, tenemos poder al predicar el evangelio. También le dije a este hermano que nuestro poder está en el Espíritu y no en hablar en lenguas. Creemos que tenemos al Espíritu en nosotros y también sobre nosotros. Por eso tenemos poder. Nuestro poder, por lo tanto, está en la oración, en la Palabra y en el Espíritu.
En este punto, quiero dar un testimonio de lo que sucedió un día mientras hablaba en Chefoo. En un momento, tuve la sensación de estar en una atmósfera que me sobrevino. Entonces, comencé a darme cuenta de que mi hablar provenía totalmente del auténtico poder de Dios. Si percibimos o no el poder para predicar el evangelio, no es importante. Lo vital es que al predicar el evangelio tengamos auténtico poder.
Junto con los ancianos de la iglesia en Chefoo, tuve una experiencia concreta del poder del Señor durante un avivamiento que ocurrió en la iglesia en 1942. Muchos hermanos solicitaron la imposición de manos. Impusimos las manos sobre ellos uno por uno y también oramos por ellos. En aproximadamente una hora, oramos por más de doscientos hermanos. La oración realizada en esa ocasión fue, en realidad, una oración larga que brotaba continuamente. Lo significativo era que la oración se adaptaba exactamente a la situación de cada hermano. De repente, la oración cesó y no impusimos más las manos sobre nadie. Todos los presentes en la reunión percibieron que lo que había ocurrido fue realmente el mover del Espíritu y que no podríamos repetirlo. Menciono esto para ilustrar aún más que nuestra confianza en el poder está en la oración, en la Palabra y en el Espíritu.
Al buscar poder e impacto al predicar el evangelio, no debemos seguir ningún método extraño ni peculiar. Sigamos el camino de la oración, la Palabra y el Espíritu. Creemos que hoy el Señor es el Espíritu procesado que habita en nosotros y también está sobre nosotros. No importa si lo percibimos o no. Creemos que mientras le servimos y hablamos de Él, especialmente cuando lo proclamamos, Él está con nosotros. Tenemos la presencia del Señor en nosotros como la unción. A través de la oración, la Palabra y el Espíritu, podemos tener verdadero poder e impacto.
Practiqué el hablar en lenguas durante un año y medio. Cuanto más lo hacía, menos poder tenía. Finalmente, abandoné esta práctica y volví a la manera normal de oración. Aunque no tenía mucho tiempo para arrodillarme y orar, durante todo el día tenía un espíritu de oración.
Por experiencia, puedo testificar que la oración trae poder. Además, a lo largo de los años, mi ministerio siempre ha estado basado en la Palabra. En los años que he predicado y enseñado en este país, me he enfocado exclusivamente en la Palabra. La Palabra es inagotable, y es poder.
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martes, 26 de noviembre de 2024
Estudio de Hechos, capítulo 17, mensaje 48, semana 23, martes
ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CUARENTA Y OCHO
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA
A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (14)
SEMANA 23 – MARTES
Lectura Bíblica: Nm 6:1-5, 18; Hch 21:24; 1 Co 11:6
Leer y orar: “Me he hecho judío para los judíos. Para los que están bajo la Ley, me he hecho como si yo también estuviera bajo la Ley, aunque no lo estoy, con el fin de ganar a los que están bajo la Ley.” (1 Co 9:20)
HACIA ÉFESO
En Hechos 18:18 leemos: “Pero Pablo, después de haberse quedado allí muchos días más, se despidió de los hermanos y navegó hacia Siria, llevándose consigo a Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea porque había hecho un voto”. Este era un voto particular de acción de gracias que los judíos realizaban en cualquier lugar, rapándose la cabeza. Es diferente del voto de nazareato, que debía hacerse en Jerusalén, donde se cortaba el cabello con navaja (Hch 21:24; Nm 6:1-5, 18; cf. 1 Co 11:6, donde se observa la diferencia entre rapar el cabello y pasar la navaja sobre la cabeza). Pablo, como judío, cumplió el voto, pero no lo impuso a los gentiles, como efectivamente no lo hizo.
De acuerdo con el principio de su enseñanza sobre la economía neotestamentaria de Dios, Pablo debía haber abandonado todas las prácticas judías, que pertenecían a la dispensación del Antiguo Testamento. Sin embargo, aún hizo este voto, y parece que Dios lo toleró, probablemente porque era un voto llevado a cabo en privado, fuera de Jerusalén, y que no tendría mucho impacto en los creyentes.
Algunas exposiciones de Hechos han intentado explicar por qué hizo el voto mencionado en 18:18. Mientras duraba el voto, su cabello se dejaba crecer. Cuando terminaba el voto, su cabello se rapaba. Según 18:18, el voto de Pablo se completó en Cencrea, rapándose el cabello.
Algunos expositores dicen que lo hizo por gratitud al Señor por haber preservado su vida. Como ser humano, pudo haber temido perder la vida a manos de los judíos. Predicaba y ministraba constantemente, y al mismo tiempo corría siempre el riesgo de perder la vida. Por un lado, estaba dispuesto a perder la vida por el Señor. Por otro, aún era humano y tenía miedo. Así, según algunos expositores, hizo un voto de acción de gracias.
Esta interpretación del voto de Pablo en 18:18 parece ser correcta. Cuando un judío tenía algo que agradecer a Dios, hacía un voto de acción de gracias. Según el contexto, Pablo debía estar agradecido al Señor por protegerlo y preservar su vida. Por toda Asia Menor, Macedonia y Acaya, los judíos se oponían a él e incluso querían quitarle la vida. Pero el Señor siempre lo protegió y preservó. Por eso debía estar agradecido.
Cuando el Señor le habló a Pablo por la noche en una visión, le dijo: “No temas”. Estas palabras indican que había temor en Pablo. Por eso, el Señor vino a él de manera extraordinaria por la noche. Algunos podrían decir: “¿No tenía Pablo al Señor en sí? ¿No tenía el Espíritu esencial y el económico?”. Naturalmente, tenía al Señor en sí, y también tenía el Espíritu esencial y el económico. Pero aún había necesidad de ser fortalecido y tener certeza.
Para atender a esa necesidad, el Señor vino a él en una visión diciendo: “No temas (…) estoy contigo” (Hch 18:9-10). Pablo pudo haber hecho el voto por estar agradecido por la protección y preservación del Señor. Esa puede haber sido la razón de haber parado en Cencrea para completar el voto, al ir de Acaya a Siria. Después de que el Señor le habló en una visión, Pablo permaneció en Corinto un año y seis meses, enseñando la Palabra de Dios. Sin duda cumplió su comisión en esa ciudad y, finalmente, una gran iglesia fue establecida allí.
En camino hacia Siria, Pablo también paró en Éfeso. Como en muchos otros lugares, “entrando en la sinagoga, razonó con los judíos” (v. 19). Ellos le pidieron que se quedara, pero él no accedió. “Sino que se despidió de ellos, diciendo: Si Dios quiere, volveré a vosotros” (v. 21).
REGRESO A ANTIOQUÍA CONCLUYENDO EL SEGUNDO VIAJE
Pablo, embarcando, partió de Éfeso (v. 21b). “Habiendo llegado a Cesarea, subió a Jerusalén; y, después de saludar a la iglesia, descendió a Antioquía”. Este versículo indica que fue a Jerusalén (cf. Hch 21:15) y después descendió a Antioquía. Su regreso a Antioquía marcó el final del segundo viaje ministerial, iniciado en Hch 15:40.
Podemos preguntarnos por qué Pablo no volvió directamente a Antioquía desde Cesarea, en lugar de ir primero a Jerusalén. Descendió a Cesarea y luego subió a Jerusalén y saludó a la iglesia allí. ¿Por qué subió a Jerusalén y saludó a la iglesia? Lo hizo debido al problema resuelto en el capítulo quince. Después de resolver el problema, salió al segundo viaje ministerial. Ahora, al final de este, visitó la iglesia en Jerusalén.
Lucas no nos da los detalles de esta visita de Pablo a la iglesia en Jerusalén. Pero al profundizar en la Palabra, podemos percibir que, al hacer esta visita, Pablo se esforzaba por preservar la unidad del Cuerpo y también por mantener un sentimiento agradable entre él y todos los hermanos en Jerusalén, especialmente Pedro y Santiago.
Pablo podría haber ido directamente a Antioquía. Aparentemente no había razón para ir a Jerusalén. Sin embargo, desde Cesarea fue al sur para visitar la iglesia en Jerusalén. Luego, desde Jerusalén realizó el largo viaje hasta Antioquía. En Hch 18:22, Lucas ni siquiera menciona a Jerusalén por nombre¹. Probablemente pensaba que todos entenderían que el verbo “subir” indicaba Jerusalén, ya que nadie subiría a otro lugar más que a Jerusalén.
Debemos impresionarnos con el hecho de que Pablo subió a Jerusalén en Hch 18:22 porque se esforzaba por mantener la unidad del Cuerpo de manera alegre y agradable. Era un entusiasta, haciendo todo lo posible por preservar la unidad del Cuerpo y también un sentimiento agradable con los hermanos en Jerusalén. Sabía que era la causa de que muchos creyentes judíos se levantaran y hablaran contra su práctica. Era la causa de una situación desagradable. Si no hubiera alguien como él predicando el evangelio a los gentiles, entonces la vasta mayoría de los creyentes serían judíos y no habría problema respecto a la circuncisión. Por ser el factor de una situación desagradable, hizo todo lo posible por mantener la unidad con todos los santos. En especial procuraba tener un sentimiento agradable con los de Jerusalén. Así, a pesar del largo y difícil viaje, subió allí para visitar la iglesia. Sólo entonces regresó a Antioquía, terminando así el segundo viaje.
Esto trae mucha luz y necesitamos aprender del esfuerzo de Pablo por mantener la unidad del Cuerpo y preservar un sentimiento agradable entre los hermanos, con respecto a nuestra práctica de llevar a cabo el ministerio del Señor.
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¹ Hay traducciones donde Jerusalén es mencionada (ej.: Almeida Actualizada).
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lunes, 25 de noviembre de 2024
Estudio de Hechos, capítulo 17, mensaje 48, semana 23, lunes
Predicaba cada sábado en la sinagoga
En Hechos 18:4 leemos que Pablo “todos los sábados discutía en la sinagoga, persuadiendo a judíos y a griegos”. Naturalmente, él asistía a la reunión en la sinagoga para aprovechar la oportunidad de proclamar la Palabra de Dios. No iba allí para guardar el sábado, sino para predicar el evangelio, persuadiendo tanto a judíos como a griegos. La mención de los griegos en el versículo 4 indica que algunos de ellos también asistían a las sinagogas para escuchar la Palabra de Dios.
Predicó a los judíos y enfrentó oposición de ellos
En Hch 18:5-17 leemos que Pablo predicó a los judíos y enfrentó oposición de su parte. El versículo 5 dice: “Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por completo a la palabra, testificando a los judíos que el Cristo era Jesús”. Los términos griegos traducidos como "se dedicó por completo" también pueden interpretarse como "fue presionado" o "compelido por".
Fue en esta ocasión, en Corinto, después de la llegada de Silas y Timoteo desde Macedonia con noticias sobre la iglesia en Tesalónica (1 Ts 3:6), que Pablo escribió su primera epístola a esta iglesia (1 Ts 1:1). Desde Corinto, envió esta cariñosa carta para alentar a los queridos hermanos en Tesalónica.
En Corinto, Pablo testificó a los judíos que Jesús era el Cristo. “Pero oponiéndose ellos y blasfemando, Pablo sacudió sus ropas y les dijo: ‘Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo soy limpio, desde ahora iré a los gentiles’” (v. 6). La situación de los judíos en Corinto era similar a la de los judíos en Antioquía de Pisidia, quienes rechazaron la Palabra de Dios y se consideraron indignos de la vida eterna (Hch 13:46). Ante esta situación, Pablo también declaró: “Desde ahora iré a los gentiles”.
En Hch 18:7-8 leemos: “Y saliendo de allí, se fue a casa de un hombre llamado Tito Justo, temeroso de Dios, cuya casa estaba junto a la sinagoga. Pero Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, al oír, creían y eran bautizados”. Como en Hch 16:31, la palabra “casa” en Hch 18:8 indica que la familia del creyente es una unidad completa para la salvación de Dios, al igual que la familia de Noé (Gn 7:1), las que participaron en la Pascua (Éx 12:3-4), la familia de Rahab (Jos 2:18-19), la de Zaqueo (Lc 19:9), y las de Cornelio (Hch 11:14) y Lidia (Hch 16:15).
En Hch 18:9-10 leemos: “Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: ‘No temas, sigue hablando y no calles; porque yo estoy contigo, y nadie pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque tengo mucho pueblo en esta ciudad’”. Como en Hch 16:9-10, la visión en la que el Señor habló a Pablo no fue un sueño ni un éxtasis. En esta visión, se mostraron objetos definidos visibles a los ojos humanos.
Hch 18:11 nos dice que Pablo “se quedó allí un año y seis meses, enseñando entre ellos la Palabra de Dios”. Posteriormente, pasó tres años en Éfeso, lo que indica que esta iglesia era la más importante de Asia Menor. Del mismo modo, su estadía de un año y medio en Corinto refleja que esta iglesia era la más importante de Acaya.
Al leer Hechos, notamos que la resistencia, oposición y ataques de los judíos eran intensos. Se menciona que los judíos intentaron matar a Pablo (Hch 9:23; 23:12-15, 21; 25:3). Dondequiera que iba, enfrentaba resistencia y oposición de los judíos. En Tesalónica, incluso “alborotaron la ciudad” (Hch 17:5).
En cuanto a la oposición en Corinto, leemos en Hch 18:12-13: “Pero siendo Galo procónsul de Acaya, los judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo y lo llevaron al tribunal, diciendo: ‘Éste persuade a los hombres a adorar a Dios de manera contraria a la ley’”. En términos actuales, el procónsul mencionado en el versículo 12 era el gobernador. Los judíos acusaron a Pablo de enseñar una adoración contraria a la ley mosaica.
Cuando Pablo iba a hablar, “Galo dijo a los judíos: ‘Si fuera algún agravio o algún crimen enorme, oh judíos, con razón os toleraría; pero si son cuestiones de palabras, de nombres y de vuestra ley, vedlo vosotros mismos, porque yo no quiero ser juez de estas cosas’. Y los echó del tribunal” (vs. 14-16). Galo parecía decir: “Si hay un crimen, juzgaré. Pero no me interesa discutir sobre términos o la ley de ustedes. Resuélvanlo por su cuenta”.
Por un lado, la actitud de Galo ayudó a Pablo, pero por otro lo colocó en peligro. Después de estas palabras, los judíos se sintieron más osados. “Entonces todos agarraron a Sóstenes, el principal de la sinagoga, y lo golpeaban delante del tribunal; pero a Galo nada de esto le importaba” (v. 17). Esto muestra que la situación pudo haber sido muy peligrosa para Pablo.
El Sóstenes mencionado en Hch 18:17 probablemente no sea el mismo de 1 Co 1:1, ya que esta epístola fue escrita en Éfeso (1 Co 16:8) poco después de que Pablo dejó Corinto, donde el otro Sóstenes era principal de la sinagoga. El Sóstenes de 1 Co 1:1, como hermano en el Señor, debió haberse unido al ministerio itinerante de Pablo.
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domingo, 24 de noviembre de 2024
Estudio de Hechos, capítulo 17, mensaje 48, semana 23, domingo
ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CUARENTA Y OCHO
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (14)
En Hechos 18, Pablo va a Corinto, donde encuentra a Aquila y Priscila (vs. 1-4), predica a los judíos y enfrenta su oposición (vs. 5-17). En 18:18-21a viaja a Éfeso, y en 18:21b-22 regresa a Antioquía, concluyendo así su segundo viaje ministerial.
En Hechos 18:1-2 leemos: “Después de esto, Pablo salió de Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién llegado de Italia con Priscila, su esposa, porque Claudio había ordenado que todos los judíos salieran de Roma. Pablo fue a verlos”. Claudio fue un césar del Imperio Romano. Lo que hizo aquí fue usado por el Señor para Su ministerio con el fin de edificar la iglesia, al igual que lo que César Augusto hizo fue usado por Dios para el cumplimiento de la profecía acerca del lugar del nacimiento de Cristo (Lc 2:1-7).
En el versículo 3 leemos: “Y como eran del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaba, porque su oficio era hacer tiendas”. Esto muestra que, mientras llevaba a cabo el ministerio del Señor, Pablo también trabajaba. Se refiere a esto en 1 Corintios 4:12: “Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos”. Además, tanto en 1 Tesalonicenses 2:9 como en 2 Tesalonicenses 3:8, dice que trabajó día y noche para no ser una carga para los hermanos.
La práctica de Pablo era diferente a la de muchos obreros cristianos de hoy. Cuando alguien se convierte en ministro o misionero, normalmente no realiza otro trabajo. Pero, mientras Pablo ministraba la palabra, también trabajaba con sus manos para sustentarse, no solo a sí mismo, sino también a sus colaboradores. Al respecto, dice en Hechos 20:34-35: “Vosotros mismos sabéis que estas manos proveyeron para mis necesidades y las de los que estaban conmigo. En todo os he enseñado que, trabajando así, debemos ayudar a los necesitados y recordar las palabras del Señor Jesús: ‘Más bienaventurado es dar que recibir’”. Una vez más, estableció un buen modelo.
Según 1 Corintios 9:3-15 y otros pasajes, las iglesias y los hermanos no fueron fieles en cuidar de Pablo como siervo del Señor. Como no lo sostenían adecuadamente, él se vio obligado a trabajar. Algunos corintios incluso lo acusaron de tratar de obtener dinero de ellos. Pero él demostró que prefería morir antes que aceptar algo de los corintios (1 Co 9:15).
Los que sirven al Señor a tiempo completo no deben considerar esto como su profesión. Si es necesario, algunos aún deberán trabajar para sustentarse. Si dedicamos o no todo nuestro tiempo a la obra depende de cuánto nos ocupa nuestra carga. Si nuestra carga nos ocupa completamente y el entorno nos proporciona sustento, entonces ciertamente debemos gastar todo nuestro tiempo en la obra del Señor. De lo contrario, debemos trabajar para sustentarnos, no solo a nosotros, sino también a nuestros colaboradores, especialmente los más jóvenes.
Si Pablo no recibía sustento financiero, ¿cómo lo recibirían sus colaboradores más jóvenes? Debido a la necesidad de sustentarse y sostener a otros, él tuvo que trabajar como fabricante de tiendas. Este es un muy buen modelo para nosotros hoy.
Con respecto al sustento financiero, la situación de Pablo y sus colaboradores en el Nuevo Testamento era diferente a la de los sacerdotes y levitas en el Antiguo Testamento. Según las regulaciones levíticas, los sacerdotes debían vivir de las ofrendas del pueblo de Dios. Pero en el Nuevo Testamento, esta regulación ya no existe.
Según Lucas 8:1-3, un grupo de hermanas ministraba al Señor Jesús y a los doce con sus bienes. Los doce discípulos seguían al Señor a tiempo completo y todos necesitaban sustento. Algunas mujeres que amaban al Señor y tenían los medios para sostenerlo a Él y a Sus seguidores suplían sus necesidades.
En los primeros años en Shanghái, el sustento financiero provenía principalmente de las hermanas. Varias de ellas eran enfermeras en uno de los mejores hospitales y sostenían a la iglesia y a los colaboradores en Shanghái. También observé esto en otros lugares.
De hecho, las hermanas aman al Señor mucho más que los hermanos. Entre los doce había un Judas, pero no entre las hermanas. Judas no sabía amar al Señor, pero ciertamente sabía contar dinero. Los que se preocupan tanto por el dinero nunca sostendrán financieramente a otros. Cuanto más cuentan el dinero, más lo aman y desean guardarlo para sí mismos.
Bajo la soberanía del Señor, algunas mujeres en la Biblia se casaron con hombres ricos. Por ejemplo, Ester, que se casó con un rey gentil. A través de la influencia sobre su esposo, pudo sustentar a todos los judíos.
Entre las mujeres mencionadas en Lucas 8:1-3 estaba “Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes” (v. 3). Aunque la política romana perseguía al Señor Jesús, la esposa de un oficial romano usaba el dinero de su esposo para sostenerlo. Conocí varios casos de hermanas que usaron el dinero de su esposo para sostener la obra del Señor.
Lo que estamos enfatizando respecto a Hechos 18:3 es que aquellos que tienen la carga de servir al Señor a tiempo completo deben hacerlo si el entorno y la situación financiera lo permiten. Pero si el entorno no permite que alguien sirva a tiempo completo, no debe abandonar su carga. Más bien, debe llevarla adelante mientras trabaja diligentemente para suplir sus necesidades, tal como lo hizo Pablo en Hechos.
Disfruta más: Himno S-51
sábado, 23 de noviembre de 2024
Estudio de Hechos, capítulo 17, mensaje 47, semana 22, sábado
MENSAJE CUARENTA Y SIETE
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (13)
Leer y orar: “Para que busquen a Dios, si tal vez, palpando, puedan hallarlo, aunque no está lejos de cada uno de nosotros;" (Hch 17:27)
LA PREDICACIÓN, LLENA DE CONOCIMIENTO,
DE PABLO A LOS JUDÍOS Y LOS GRIEGOS
En Hechos 17 vemos que la predicación de Pablo estaba llena del conocimiento adecuado, ya que él conocía tanto la cultura hebrea como la griega. Esto lo capacitó para desarrollar un ministerio que enfrentó tanto a judíos como a griegos.
Cuando se encontraba con los judíos, usaba las Escrituras para predicar a Cristo, mostrando dónde se revelaba Él en ellas. Pablo predicaba a Cristo no solo como el Mesías, sino también como Dios encarnado, quien asumió la humanidad, vivió en la tierra durante treinta y tres años y medio, y murió una muerte todo-inclusiva para resolver los problemas entre el hombre y Dios. Además, mostró que Cristo resucitó para impartir vida divina a los creyentes, ascendió a los cielos y fue hecho Señor y Cristo.
Pablo abordó la situación entre los judíos utilizando las Escrituras de esta manera. No solo conocía el Antiguo Testamento en su letra, sino que también tenía revelación y discernimiento para profundizar en sus verdades respecto a Cristo: Su doble naturaleza divina y humana, Su vida terrenal, Su muerte todo-inclusiva, Su resurrección propagadora y Su señorío como el que ascendió.
Cuando estaba entre los griegos, Pablo se comportaba conforme a la cultura griega. Su predicación se basaba en la creación de Dios. Según Hechos 17, mostró que Dios creó los cielos y la tierra, provee vida y todo lo necesario para sostenerla, produjo a la humanidad como Su descendencia, y que todos los seres humanos viven, se mueven y existen en Él. Les habló a los griegos de su necesidad de Dios, y les mostró que ese Dios es Jesucristo.
CALIFICADO PARA PREDICAR A CRISTO
La manera en que Pablo predicaba el evangelio indica que era un “vaso” instruido. En su ministerio podía enfrentar la situación de los judíos usando las Escrituras y la de los griegos filosóficos basándose en el hecho de que Dios creó el universo y al hombre.
No creo que un pescador galileo como Pedro pudiera haber asumido tal responsabilidad. Solo alguien como Saulo de Tarso podía hacerlo, ya que fue educado en la religión judía, instruido en la cultura filosófica griega y familiarizado con el ambiente político romano. Por lo tanto, estaba plenamente calificado para asumir el ministerio registrado en Hechos.
Aunque Pablo había sido educado en las culturas hebrea, griega y romana, su principal calificación no era su educación, sino su constitución espiritual. Él tenía el Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús constituidos en él. Por eso, no predicó la religión hebrea ni la filosofía griega, sino al Cristo encarnado, crucificado, resucitado y ascendido. A pesar de su elevada educación, no predicó sobre ella, sino sobre el Cristo todo-inclusivo que se hace real como el Espíritu todo-inclusivo.
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viernes, 22 de noviembre de 2024
Estudio de Hechos, capítulo 17, mensaje 47, semana 22, viernes
ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CUARENTA Y SIETE
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (13)
Leer y orar: “Y nos mandó que predicáramos al pueblo y testificáramos que él es el que Dios ha constituido como Juez de vivos y muertos." (Hch 10:42)
ARREPENTIMIENTO Y JUICIO
En Hechos 17:30-31 Pablo continúa: “Pues bien, Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por medio de un varón que ha designado, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”.
El día que Dios estableció para juzgar al mundo será cuando Cristo juzgue a los vivos en el trono de Su gloria antes del milenio (Mt 25:31-36), probablemente sin incluir el juicio de los muertos en el gran trono blanco después del milenio (Ap 20:11-15).
De acuerdo con Hechos 10:42, Cristo fue designado por Dios como “Juez de vivos y muertos”. Él juzgará a los muertos después del milenio en el gran trono blanco. Segunda de Timoteo 4:1 y 1 Pedro 4:5 también indican que Cristo juzgará tanto a vivos como a muertos. El día mencionado en Hechos 17:31 se refiere específicamente al juicio de los vivos, pues se menciona “el mundo”, que parece aludir a los hombres vivos en ese momento. Ese día será cuando Cristo vuelva. Dios lo designó para ejecutar este juicio, y el hecho de que haya resucitado a Jesús de entre los muertos es una prueba categórica. Tanto Pedro en 10:42 como Pablo aquí y en 24:25 enfatizaron en sus mensajes el juicio venidero de Dios.
El término griego traducido como "acreditó" en el versículo 31 también puede traducirse como “dio fe, certeza o garantía”. La resurrección de Cristo es la certeza de que Él volverá para juzgar a todos los habitantes de la tierra. Esto se ha garantizado para que creamos y puede llevarnos al arrepentimiento (v. 30).
Las palabras de Pablo respecto a Cristo como el varón designado por Dios y Su resurrección muestran que él estaba lleno del Señor y Su resurrección. Pablo fue guiado y dirigido totalmente por el Espíritu de Jesús. Como tenía el Espíritu de Jesús en él, su meta, independientemente del tema del que hablase, era predicar a Cristo y Su resurrección.
LA REACCIÓN A LAS PALABRAS DE PABLO
SOBRE LA RESURRECCIÓN
Hechos 17:32-34 dice: “Cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban; pero otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. Entonces Pablo salió de en medio de ellos. Pero algunos se unieron a él y creyeron; entre los cuales estaba Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y otros con ellos”.
De estos versículos, podemos notar que Pablo ganó no solo a líderes judíos, sino también a personas importantes entre los griegos. Aunque el Nuevo Testamento no menciona una iglesia en Atenas, Pablo realizó allí una obra significativa.
LA PREDICACIÓN DE PABLO
ANTE LOS EPICÚREOS
La predicación de Pablo en Hechos 17 fue adecuada a la situación de los griegos en Atenas. Muchas de sus palabras estaban dirigidas tanto a los epicúreos como a los estoicos.
Los epicúreos no reconocían al Creador ni Su providencia, buscando placeres sensuales, especialmente relacionados con comer y beber. Los estoicos, por otro lado, eran panteístas, creyendo que todo estaba gobernado por el destino y que los acontecimientos eran resultado de la voluntad divina.
En el Areópago, Pablo primero se refirió a Dios como el Creador de manera objetiva, como alguien fuera de nosotros y con quien no tenemos una relación directa. Luego mostró que todos los seres humanos somos descendencia de Dios y vivimos y existimos en Él. Finalmente, habló del juicio venidero de Cristo sobre los vivos.
Los epicúreos decían que no había Creador ni Proveedor y defendían la búsqueda del placer sin preocuparse por el futuro. Es probable que Pablo tuviera en mente a los epicúreos cuando dijo: “Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1 Co 15:32), una posible cita de una máxima epicúrea.
Pablo parecía responder: “Hay un Creador y Proveedor que da a todos vida, aliento y todo. Ustedes son descendencia de Dios, pues su vida viene de Él. Viven, se mueven y existen en Él. También deben saber que habrá un juicio en el futuro, relacionado con la resurrección de Jesús. Dios lo designó como Juez, y lo confirmó resucitándolo de los muertos. Ahora deben arrepentirse”.
Estas palabras también habrán sido impactantes para los estoicos. ¡Qué maravillosa fue la predicación de Pablo a los atenienses!
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Estudio de Hechos, capítulo 17, mensaje 46, semana 22, lunes
El Razonamiento con los Judíos y el Confrontamiento
con los Filósofos Epicúreos y Estoicos
El Espíritu de Pablo se Revuelve contra la
Idolatría Reinante en Atenas
Hechos 17:16 dice: "Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se revolvía al ver la idolatría dominante en la ciudad." Espíritu aquí se refiere al espíritu humano de Pablo (Zac 12:1; Job 32:8; Pr 20:27), regenerado por el Espíritu de Dios (Jn 3:6), habitado por el Señor, el Espíritu (2 Ti 4:22; Ro 8:10-11), y que da testimonio con el Espíritu (Ro 8:16), en el cual adoraba y servía a Dios (Jn 4:24; Ro 1:9). Este espíritu se revolvió debido a los muchos ídolos de Atenas.
Ni siquiera la cultura más elevada preservó a los atenienses de adorar ídolos, porque en ellos, como en todos los hombres, había un espíritu capaz de adorar a Dios, creado por Él para que el hombre Lo busque y adore (cf. Hch 17:22). Sin embargo, debido a su ceguera e ignorancia, eligieron los objetos erróneos de adoración (v. 23). Ahora, el verdadero Dios, que creó el universo y también a ellos, envió a Su apóstol para anunciarles a quién debían adorar (vs. 23-29).
El Razonamiento en la Sinagoga y en la Plaza
Hechos 17:17 prosigue hablando sobre Pablo: "Por eso discutía en la sinagoga con los judíos y los gentiles piadosos; también en la plaza, todos los días, con los que se encontraban allí." Aquí vemos que en la sinagoga razonaba con los judíos y con los que allí adoraban, que probablemente eran griegos que adoraban a Dios. Además de razonar en la sinagoga, lo hacía todos los días en la plaza con los que se encontraban allí. Esto muestra que razonaba en dos lugares: en la sinagoga con los judíos y en la plaza con los griegos.
Hechos 17:18 dice: "Y algunos de los filósofos epicúreos y estoicos discutían con él. Unos decían: ¿Qué quiere decir este charlatán? Y otros: Parece predicador de dioses extraños, porque les predicaba a Jesús y la resurrección." Los filósofos epicúreos eran seguidores del filósofo griego Epicuro (341-270 a.C.), cuya filosofía era el materialismo, sin reconocer al Creador ni Su providencia para el mundo, buscando placeres sensuales, especialmente comer y beber. Las palabras de Pablo a los filipenses (Fil 3:18-19) y a los corintios (1 Co 15:32) se referían a ellos.
Los filósofos estoicos eran miembros de una escuela filosófica fundada por Zenón de Citio (340-265 a.C.). Eran panteístas, creían que todo estaba gobernado por el destino y que todos los acontecimientos resultaban de la voluntad divina. Así, el hombre podía aceptarlos tranquilamente, libre de toda pasión, tristeza o alegría. Enfatizaban que el mayor bien es la virtud, y esta es una recompensa para el alma. La Epístola de Pablo a los filipenses también se refirió a ellos (Fil 4:11).
De acuerdo con Hechos 17:18, algunos dijeron de Pablo: "¿Qué quiere decir este charlatán?" Literalmente, el término griego traducido como charlatán significa recolector de semillas con el pico: un pájaro que recoge semillas en la calle y en las plazas, así, alguien que recoge y transmite fragmentos de noticias (M. R. Vincent).
Predica a Jesús y la Resurrección
Otros, en 17:18, dijeron sobre Pablo: "Parece predicador de dioses extraños."¹ Dijeron esto porque él anunciaba las buenas nuevas de Jesús y la resurrección. La predicación de Pablo es una prueba contundente de que él tenía a Jesús y Su resurrección constituidos en él. El Cristo Jesús Todo-inclusivo y Su resurrección formaban parte de su ser. Era una persona saturada del Espíritu de Jesús. Así, predicaba a Jesús y la resurrección.
Llevado al Areópago
Los versículos 19-21 dicen: "Entonces, tomándolo consigo, lo llevaron al Areópago, diciendo: ¿Podemos saber qué nueva doctrina es esta que enseñas? Pues nos traes a los oídos cosas extrañas; queremos saber qué significa esto. Todos los atenienses y los extranjeros residentes allí no se ocupaban de otra cosa sino de decir o escuchar las últimas novedades."
El Areópago era la Colina de Marte, el lugar del antiguo y venerable tribunal ateniense, que juzgaba los asuntos más solemnes de la religión. El hecho de que Pablo fuera llevado allí indica que su predicación fue muy influyente y agitó la ciudad, convirtiéndose en la última noticia. Como veremos, él se puso en pie en medio del Areópago y habló a los atenienses. En el siguiente mensaje consideraremos el contenido de las palabras de Pablo dichas en el Areópago.
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¹ Dioses: lit.: demonios. (N.T.)
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